La vida espiritual también necesita ser dibujada dentro del mapa de Pascua. Es cierto que la tendencia es a querer una espiritualidad “bonita”, “con olor”, “gourmet”, con todo el “positivismo” posible. Sin embargo, la "vida nueva", el modo de vida pascual, indicado por Jesús, se genera desde dentro de las tensiones de la vida, los desacuerdos, los contextos injustos, las realidades incoherentes, los conflictos y las divergencias que pueden convertirse en una fuerza de “transformación”.