Los que están en las manos de Jesús no son perfectos. El evangelio cuenta la historia de traidores, temerosos, desconfiados, quienes en los momentos más difíciles, se abandonan y se esconden. Aun así, “nadie los va a arrebatar”. El amor es siempre insistente... Jesús no busca personas perfectas, su buena noticia es para personas normales, comunes, para aquellos que son capaces de ser lo que son, sin disfraces de grandeza. ¡El amor es capaz de transformarlo todo!