Todo vivir es un encuentro». Cuando el otro es el «eso», el peligro puede ser forjar relaciones violentas, el intento de domar y controlar. ¡Nuestra identidad humana está calcada en la primacía de la convivencia, que es siempre la primacía de la comunión!
El discipulado de Jesús pasa por el lugar del saber vivir juntos. Cada encuentro, cada reunión, cada formación, cada estudio, necesita un espacio
de convivencia, de narración y de compartir la vida...