Hoy repasamos usos para Plaud (algunos más funcionales, otros más ida de olla) y lanzo un concurso en PrestoCast para ganar una de estas grabadoras.
Pero antes, recordemos que en Boluda.com tenéis cursos para emprendedores, marketing online, desarrollo web, y todo lo que necesitáis para vuestro negocio online. Estamos ya entrando en la recta final del curso de conducta del consumidor, en el que aprendemos cómo piensan, sienten y actúan los consumidores en el entorno digital actual.
Y ahora sí, vamos al lío. Ayer os hablava de Plaud, y hoy hablaremos de varios, algunos más funcionales, otros más "originales". Y no solo eso. También anuncio el concurso que voy a montar en PrestoCast durante el mes de junio, en el que voy a regalar dos Plaud a las personas que propongan los usos más interesantes y originales.
Pero antes de entrar en el concurso, quería compartir todos los experimentos y pruebas que he estado haciendo estos días, porque cuanto más lo uso, más claro veo cuáles son sus verdaderos puntos fuertes.
Y ojo, porque aquí está la clave. No se trata simplemente de “una grabadora con IA”. Eso sería quedarse muy corto. Lo interesante de Plaud es la combinación de varias cosas a la vez. Por un lado, la portabilidad. Es tan pequeño que lo puedes llevar encima constantemente. Por otro, la batería, que dura una barbaridad de horas. Y finalmente, la inteligencia artificial integrada, que transcribe, reconoce voces, separa interlocutores, resume conversaciones y recuerda quién es cada persona para futuras grabaciones.
Claro, muchas de las cosas que hace podrían hacerse montando un sistema alternativo con otras herramientas. Pero precisamente ahí está el valor. La gracia es la facilidad. Pulsar REC y olvidarte.
El uso más evidente es grabar reuniones de trabajo. Llegáis, dejáis el Plaud sobre la mesa, todo el mundo habla, y cuando termina la reunión ya tenéis la transcripción y el resumen preparados. Esto sirve tanto para reuniones internas como para clientes, llamadas o cualquier conversación profesional.
Pero enseguida empiezan a aparecer usos más interesantes. Por ejemplo, podcasts con varias personas. Sí, ya sé que lo ideal sería que cada participante tuviera su micro y su pista separada. Pero la realidad es que Plaud simplifica muchísimo todo el proceso. Lo dejas en medio de la mesa y automáticamente detecta quién ha hablado y cuánto ha participado cada uno.
Y aquí es donde empecé a pensar en otros contextos. Por ejemplo, profesores que quieran analizar la participación de sus alumnos en debates de clase. Imaginad dejar el dispositivo en medio del aula y luego obtener estadísticas de quién ha participado más, quién menos, cuánto tiempo ha hablado cada alumno o incluso resúmenes estructurados del debate o actividad.
También me pareció brutal para sesiones de brainstorming. Reuniones creativas donde todo el mundo lanza ideas sin orden aparente. Luego Plaud lo transforma en un resumen estructurado, con puntos destacados, conclusiones y tareas. Incluso descubrí plantillas que generan mapas conceptuales y esquemas visuales automáticamente.
Y luego están los usos más personales. Por ejemplo, grabar ideas mientras conducís, camináis o pensáis. Un auténtico “braindump”. Encender el dispositivo y empezar a hablar sin preocuparse de nada más.
También lo veo perfecto para comerciales en ferias o eventos. Le dais al REC al empezar el día y os olvidáis. Después podéis revisar todas las conversaciones mantenidas, qué se habló con cada cliente potencial, acuerdos, intereses o próximos pasos. Todo organizado automáticamente.
En consultoría presencial también encaja muy bien. Si la reunión es física o incluso telefónica, Plaud resulta mucho más discreto y cómodo que sacar el portátil o montar un sistema más complejo.
Y hablando de eventos, tengo clarísimo que lo voy a usar en mi evento del 17 de octubre en Mataró. Vamos a hablar muchísimo de inteligencia artificial aplicada al marketing y al emprendimiento, y quiero utilizar Plaud para generar contenido reutilizable, resúmenes, y preguntas del público. De hecho, cuanto más lo pienso, más veo que el verdadero potencial está precisamente en esos contextos donde otras soluciones resultan incómodas o demasiado complejas.
También me puse a hacer pruebas completamente fuera de lo habitual. Una noche dejé el Plaud grabando al lado de la tele mientras veíamos una película. Y sí, funcionó. Luego me generó un resumen completo de la trama, con estructura narrativa, giros de guion y hasta porcentaje de aparición de personajes. Lo probé también con episodios de Friends y me devolvía estadísticas sobre cuánto hablaba cada personaje.
Incluso hice análisis web hablando en voz alta mientras navegaba por distintas páginas. Iba comentando mis impresiones y luego ya tenía todo resumido y organizado automáticamente. Y aquí me pasé al plan Unlimited. XD
Hay algo psicológico muy curioso. Cuando tenéis un límite de minutos, aunque sea amplio, siempre existe esa sensación de “mejor no gastar demasiado”. Pero cuando desaparece el límite, vuestra mentalidad cambia completamente. Empezáis a experimentar, probar cosas nuevas y usarlo para todo. Y eso hice.
Uno de los experimentos más curiosos fue grabar un día entero de mi vida. Desde que me desperté hasta que terminó el día. No tanto por la transcripción en sí, sino por curiosidad estadística. Cuánto tiempo hablo al día, con quién interactúo más, qué porcentaje dedico a conversaciones familiares, trabajo o momentos de silencio. Simplemente quería ver qué tipo de patrones podía detectar.
Y precisamente a raíz de todos estos experimentos surgió la idea del concurso. Durante todo el mes de junio, cualquier persona podrá participar en PrestoCast contando usos originales para Plaud. Da igual si ya lo tenéis o si simplemente imagináis posibles aplicaciones interesantes.
La única condición para participar será decir la palabra “gamusino” en vuestro audio. Sí, gamusino. ¿Por qué? Porque necesitaba una palabra fácil de detectar automáticamente. Hice pruebas y pensé que “Plaud” podía dar errores de transcripción. En cambio “gamusino” funciona perfecto. Así que preparé un script que detecta automáticamente todos los audios donde aparezca esa palabra y los guarda en una base de datos para el concurso.
Se premiarán dos cosas. Por un lado, la originalidad. Esos usos completamente inesperados y fuera de lo típico. Y por otro, la utilidad real. Porque una idea puede ser curiosa, pero si además resulta práctica, mucho mejor.
Habrá dos premios. Uno elegido por la audiencia de PrestoCast, según el número de ecos recibidos. Y otro elegido por el jurado, compuesto exclusivamente por… mí mismo. Sí, este mes no me ha dado tiempo de liar a nadie más.
El concurso empezará el 1 de junio y terminará el 30. Y el día 15 de julio anunciaré a los dos ganadores, que se llevarán cada uno un Plaud. Y sinceramente, tengo muchísimas ganas de ver qué ideas salen de aquí. Porque cuanto más utilizo esta herramienta, más convencido estoy de que todavía estamos descubriendo para qué sirve realmente.
Como siempre, muchas gracias a todos por vuestras valoraciones de cinco estrellas en Apple Podcasts y Spotify, suscribiros a los cursos para emprendedores y por estar ahí, al otro lado. Como siempre digo, sin vosotros, esto no sería lo que es. Sin vosotros esto simplemente, no sería.
Nos escuchamos mañana con más marketing online. Como siempre, a las 07:07. Hasta entonces… ¡Muy buenos lunes, y mejor semana!