En este capítulo, Grace empieza a enfrentarse a recuerdos que creía dormidos. Entre silencios, pensamientos y pequeñas decisiones, el pasado vuelve a hacerse presente, obligándola a mirar de frente aquello que tanto ha evitado. Un capítulo íntimo que nos muestra su fragilidad y su deseo de seguir avanzando, incluso cuando duele.