Todo este pasaje, y aun hasta el fin del capítulo, impresiona a todos los intérpretes y lectores reflexivos como trascendiendo casi a todo lo que hay en el lenguaje humano. Si Dios por nosotros, ¿quién contra nosotros?—Si Dios está resuelto y ocupado en llevarnos hasta alcanzar la meta, todos nuestros enemigos deben ser enemigos suyos, y ¡Qué consuelo más eficaz hallamos aquí!