En el Detroit de los 70, a un tipo reformado le incriminan por enamorarse de la novia de un gángster, y cuando sale de la cárcel se va a cagar la perra. Alan Ritchson apenas habla: la historia avanza a golpe de música de la época, como un videoclip, y no se hace pesada. Argumento de videoclub, ejecución de matrícula. Si te va la acción, a por ella.