Parte de una idea completamente ridícula y, aun así, entra bastante mejor de lo esperado.
Tiene un ciervo mutante desatado, muertes cafres y un encanto cutre de serie B que sabe exactamente a lo que juega. No es buena ni pretende serlo, pero al menos va al grano, se deja ver con facilidad y funciona mejor que otras locuras parecidas salidas del mismo filón de dominio público.
Una de esas rarezas que no recomendarías por calidad, pero sí por el placer muy concreto de ver a Bambi convertido en una mole vengativa.