Un juego de mesa que entra fácil, pero que sigue teniendo ese aroma de mazmorra clásica que engancha más de lo que parece.
Entre héroes, esqueletos, piques de grupo y ganas de lanzar hechizos cuando no toca, sale una charla sobre lo bien que funciona como puerta de entrada al rol, lo divertido que es en cooperativo y también esos detallitos de esta edición más barata que no terminan de lucir del todo.
De esos juegos que parecen sencillos, pero de los que te ves hablando tres años después.