El autoacuartelamiento, con ribetes de motín, de la policía militar del estado de Ceará, en pleno carnaval, ha despertado un alerta en los otros estados brasileros cuyos gobernadores, sin importar el partido, temen que se replique. De hecho, lo que ocurre en el estado de norte de Brasil, gobernado por el Partido de los Trabajadores, tiene muchos componentes políticos que hacen que su desenlace sea indefinido ya que, según todo indica, exceden la mera reivindicación salarial.