Una semana colmada de rencillas entre Rodrigo Maia, presidente de la Cámara de Diputados, y el ministro de Justicia Sergio Moro (exjuez de la Lava Jato que condenó al expresidente Luiz Ignácio “Lula” da Silva a casi 10 años de prisión) a través de las redes sociales y los medios de comunicación; el calor abrasador de la velada disputa de poder entre el Supremo Tribunal Federal y los fiscales de la Lava Jato; y el presidente Bolsonaro que, por inercia (e inepcia), atiza el incendio envés de apagarlo produjeron escenas incomunes en la política brasilera: la prisión del expresidente Michel Temer y de su todopoderoso ministro Wellington Moreira Franco, suegro del propio Rodrigo Maia.