¿Construir un ferrocarril a más de 5.000 metros de altura? Durante mucho tiempo, muchos expertos pensaron que era imposible. Falta de oxígeno, temperaturas extremas, suelo congelado y uno de los ecosistemas más frágiles del planeta parecían decir lo mismo: no se puede.
Sin embargo, hace veinte años comenzó a operar una línea ferroviaria que desafió todos esos límites. ¿Cómo se construyó? ¿Cómo logra funcionar de manera segura hasta hoy? ¿Y por qué, además de transportar pasajeros, tuvo que dejar espacio para el paso de los antílopes tibetanos?
En este episodio de Café y Té, viajamos al corazón de la meseta Qinghai-Xizang para descubrir la historia de una obra que transformó la conectividad de toda una región y que sigue siendo un ejemplo de innovación, seguridad y protección ecológica.