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El tema venezolano en las últimas semanas, ha llegado mediáticamente hablando, a niveles muy altos, casi el paroxismo comunicacional.
Desde el escenario de las Naciones Unidas hasta el de los titulares de medios impresos y portales de noticias, paseándose por menciones en programas de radio, tv, reuniones y pare usted de contar.
Líderes del mundo hablan sobre los problemas de los venezolanos.
Biden, presidente de la máxima potencia mundial, pide elecciones libres para Venezuela.
Todos estamos claros que una salida electoral es lo ideal para nuestra nación. El asunto es cómo lograrla, en términos que complazca las aspiraciones generales de un pueblo opositor en su gran mayoría, y muy poca representación de esa voluntad en los partidos políticos.
El 99% de las encuestas o estudios de opinión, muestran una población en su mayoría contraría al actual régimen y al mismo tiempo que creen muy poco en el liderazgo que “presuntamente los representa”.
Me asombro cada vez que leo las cifras de seguidores de cada aspirante a la presidencia y del número de militantes que muestran las organizaciones que los promueven y representan.
Lesa humanidad
El reciente pronunciamiento de la ONU, atribuye el calificativo de responsable de delitos de lesa humanidad al gobierno de Nicolás Maduro.
Es decir, atribuye una condición delincuencial a la estructura y quien lo preside. Este hecho nos confunde bastante, dado el llamado que a posteriori hicieron otros mandatarios, pidiendo “diálogo y elecciones libres”.
Aquí hay una contradicción, aunque no un impedimento.
Se dialoga para establecer una comunicación, en este caso necesaria, entre los factores que representan a la sociedad venezolana.
Yo creo que en ese encuentro deben estar incluidos otros elementos, contrarios a la esfera partidista del G4, G5, Plataforma Unitaria o como usted lo llame.
Dialogar si, negociar es otra cosa
No tengo problemas en aceptar lo primero. Lo segundo requiere de otros “ingredientes”, entre otros, más allá del arbitraje o mediación, tiene que haber garantías, de efectivamente querer resolver y no simplemente disfrazar o entretener como es la costumbre de la izquierda radical o comunistas.
Ha pasado más de un año y vemos una intensa campaña política en la oposición, no así en los factores maduristas y chavistas.
Los hechos lo demuestran: La Corte Penal Internacional es el camino
En ausencia de diálogo, de genuinas condiciones, el sector oficialista debe ser advertido del camino trazado sabiamente por venezolanos valiosos en el tema como Tamara Suju.
El proceso iniciado en la Corte Penal Internacional, lamentablemente impedido por factores del propio gobierno y de la autodenominada oposición, más específicamente una parte de ella, luce ideal para enderezar de una vez por todas lo que ha ocurrido en los últimos 23 años.
¿Por qué no se ha avanzado? Eso no obsta a establecer el diálogo y luce como la llave principal para concretar una negociación seria que incluya presos políticos libres, reducir la censura a los niveles normales de moderación, entre otras acciones.
El primer diálogo
Tiene que ser a lo interno. Dentro de la propia oposición. Invitación abierta con moderación de especialistas en el área de conflictos. El peor error de la oposición sería presentarse a un evento con posturas diferentes y sin respaldos. Si no somos capaces de conversar entre nosotros, ¿cómo lo vamos a hacer ante otros?
Los Caiga Quien Caiga
“La Espada de Bolívar” operación que tras bastidores se prepara en el chavismo para definitivamente sacar de las aspiraciones a Nicolás Maduro. Lo de él en el 2013 y 2018, fue transitorio y por errores de la contraparte pretende extenderse. Cuba está fuera del...