Pensar en fintech implica, necesariamente, pensar en escala global. Se trata de empresas que, por su propia naturaleza, no ciñen su actividad a las fronteras de un país. Entonces, ¿cómo categorizar a estas empresas? ¿cómo generar altos niveles de sindicalización? ¿de qué manera establecer marcos regulatorios claros? ¿cómo establecer una mirada internacional desde los sindicatos a este sector?