Un discípulo (del lat.lat. latín discipulus, ‘alumno, aprendiz’, que corresponde al gr.gr. griego matheµteµs, de manthanoµ, ‘aprender’) es básicamente el alumno de un maestro. El término hebreo correspondiente limmuÆd es una figura muy familiar como alumno de un rabino, de quien aprendía el saber tradicional. En el mundo griego, de la misma manera, los filósofos estaban rodeados de sus alumnos. Dado que los alumnos a menudo adoptaban las enseñanzas características de sus maestros, la palabra llegó a significar adherente a una concepción particular en religión o filosofía.