Las decenas de películas, series y noticias de virus y enfermedades que he visto a lo largo de mis 24 años, especialmente en los últimos meses, son una lejana representación de la realidad; porque para tomar conciencia de la magnitud de una cuarentena, hay que vivirlo en carne propia.
Cuando llegué a la frontera que separa el Consejo Popular Argentina del resto del municipio de Florida, tuve sentimientos encontrados, a pesar de haber pasado más de una hora escuchando los detalles de todo lo que había dispuesto el Consejo de Defensa para evitar una mayor propagación de la COVID-19 en la zona.