El sueño de María Elena Venthoye María Elena Venthoye se siente canaria, aunque nació en Inglaterra. Su madre, María Elvira Débora Jiménez, es de Tenerife y su padre, Marc Anthony Venthoye, de las Islas Seychelles, ambos con espíritu emigrante, hicieron posible que Elena naciera por aquellas latitudes británicas. Siempre ha estado en la música, en la danza, en lo expresivo pero tuvo que apartarse de ese camino por distintas razones y circunstancias que convirtieron en incompatible con la vida que llevaba hasta ese momento. El paréntesis duró varios años. Sin embargo, hace unos cuatro años y a raíz de unas vivencias personales decidió reactivar su sueño con más fuerza que nunca: una carrera musical. A veces, a raíz de las malas noticias existen nuevos caminos y, sobre todo, se toman importantes decisiones. El sueño de cantar Hace años solía cantar temas de Jazz en algunos locales en Tenerife cada vez que venía de visita familiar. En sus actuaciones siempre estuvo acompañada, en según qué ocasiones, por músicos de la talla de Samuel Labrador (piano), David Minguillón (guitarra), Juan Baeza (bajo) y Akior García (batería). Con estos tres últimos, además, formó su cuarteto musical estable con cierta continuidad. Sin embargo, las circunstancias y sus obligaciones como madre le impidieron seguir viajando con frecuencia a Tenerife desde Inglaterra con lo que se fue diluyendo su faceta artística en ese proyecto que no llegó a despegar de forma notoria. Encerrada en el aprendizaje académico para no abandonar la música, se centró en el canto clásico, coral y composición en la London School of Music. Los escenarios son los que quedaban fuera del día a día con lo que la satisfacción de cantar en directo quedó algo más lejos. La situación se complicó todavía más cuando fue diagnosticada de esclerosis múltiple y poco después llegó la pandemia (covid-19) y los encierros. No fue la mejor época, aunque precisamente es de donde parte la determinación y entusiasmo para hacer lo que siempre ha querido: componer, cantar y bailar. Es ahora y por siempre Cuando se está en un mal momento, uno se reconoce y decide rendirse o salir adelante; Elena decidió salir adelante y hacerlo haciendo lo que más le gusta y lo que siempre soñó: componer sus canciones, cantarlas y grabarlas. Así nació este proyecto que todavía no está concluido pero que ya cuenta con cuatro grabaciones producidas en Tenerife de canciones compuestas durante los días oscuros, tristes y cargados de miedos de los que, con la música y gracias a ella, Elena salió reforzada. Todo lo negativo lo convirtió en positivo componiendo su música al piano, escribiendo sus letras a mano para exteriorizar sus sentimientos y diseñando el plan de producción para producirlas y grabarlas. No había (ni hay) tiempo que perder.