Cada uno de nosotros fuimos creado con dos propósitos en la tierra. El primero, estar con Jesús, y el segundo, traer el reino de los cielos a la tierra por medio de nuestra personalidad unica y dones y talentos.
Desde antes de la fundación del mundo Dios ya había predestinado ese plan. Y hay tres prácticas que nos van a ayudar a cumplir ese propósito. Pero también hay dos obstáculos que nos pueden impedir cumplir ese propósito.