[1 Samuel 3:10] dice "Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel! Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye"
Los periodos de adversidad económica o de otro tipo no toman a Dios por sorpresa. Él sabe todo lo que está pasando en nuestro mundo. También sabe lo que ha de venir. Él quiere que se cumplan sus propósitos eternos, redentores y para salvación de nuestras vidas. Dios se preocupa de cómo las circunstancias adversas afectan las vidas de sus hijos. Esas circunstancias pueden ser a veces intensas y dolorosas, pero no hay necesidad de que nos abrumen o roben nuestra paz. De hecho, en último caso, ¡cualquier cosa que nos haga necesitar a Dios es una bendición, por eso es importante que seamos sensibles a la voz del Señor, haciendo práctica de hábitos que nos acercan a él.