Nuestras vidas van tan aceleradas qué hay momentos en que no podemos frenarla, pero ahí está el Señor para poner “el freno de mano” oportunamente. En Lucas, contexto del nacimiento de Jesús, vemos como dos pastores realizaban su oficio y el Señor los detuvo, los freno oportunamente enviando un Ángel con propósito. Ellos pudieron pensar: “no es el momento oportuno, estamos trabajando, estamos ocupados,
No ahora!!!”, pero el resplandor de su gloria fue enorme (Lucas 2:8-9).
Que El Señor nos frene tiene propósitos que debemos recordar: preparación, obediencia, partícipes de su plan, conexión y gloria.
El freno siempre llegará oportunamente.