Desde hace algunos días en nuestro país hemos comenzado con una etapa de mayor apertura en el contexto sanitario, esto ha permitido dejar atrás las mascarillas, el distanciamiento físico, límite de aforos, entre otras restricciones con las que veníamos hace un buen tiempo. Si bien es cierto, esto de alguna u otra manera nos afectaba en el día a día, ciertamente para Dios nunca hubo ni habrá limitaciones. Día a día Dios nos expresa que no hay límites para su perdón, misericordia, gracia y amor.
“Aún la perfección tiene sus límites, pero tus mandatos no tienen límite” [Salmo 119:96, NTV]