San Luis María Grignon de Montfort
Un saludo de paz y alegría para todos.
Qué bueno seguir compartiendo experiencias de fe que nos motivan a buscar lo que nos acerca a Dios.
Después de escuchar tantas historias de los santos, nos sorprendemos de cómo la fuerza del Espíritu Santo actuaba en ellos de maneras tan distintas.
Y finalmente en todos, triunfó el bien y el amor.
Sigamos motivándonos a tener una vida fervorosa y valiente para vivir la fe conociendo a los santos que se recuerdan hoy: 28 de abril.
San Luis María Grignon de Montfort, presbítero; San Pedro Chanel, presbítero y mártir; San Prudencio de Tarazona, obispo; San Agapio de Cirta, obispo y mártir; San Caralipo, mártir; San Pánfilo de Corfinio, obispo;
Santa Gianna Beretta Molla, madre de familia; Beata María Luisa de Jesús Trichet, virgen; Beato José Cebula, presbítero; Beato Luquesio, religioso; San Afrodisio de Béziers, obispo y San Vidal de Rávena, mártir.
Hoy conoceremos la vida de un sacerdote que junto a san Bernardo, es reconocido como un extraordinario devoto de la Virgen María y que nos enseña cómo es la verdadera devoción mariana.
El es San Luis María Grignon de Montfort.
San Luis nació en Montfort, Francia el 31 de enero de 1673 de una familia muy numerosa, el siendo el mayor de 18 hermanos. Uno de ellos murió en su infancia, 3 fueron sacerdotes y 3 religiosas.
Luis sobresalía entre sus amigos por su habilidad y su extraordinaria fortaleza física. De carácter era más bien tímido y prefería la soledad.
La espiritualidad de San Luis sigue hoy día siendo amada por el Papa y perseguida por muchos, aun de la Iglesia.
Es porque enseña un camino muy claro y exigente que no permite medias tintas. El amor lo reclama todo.
La espiritualidad de San Luis se basa en dos fundamentos:
Reproducir la imagen de Cristo Crucificado en nosotros y Hacerlo a través y por medio de nuestra consagración a María como esclavo de amor.
En otras palabras: vivir la Cruz Redentora a través de María.
Toda la vida de Luis fue centrada sobre un deseo: Adquirir la Sabiduría Eterna que es Jesucristo, Hijo de Dios e Hijo de María.
Optó por una condición radical de vida formulada como "La santa esclavitud" o la esclavitud voluntaria de amor a la Virgen Santísima para llevarnos a la de Cristo.
A ella le entregamos cuerpo y alma para que haga con nosotros lo que quiera, pues todo lo que ella quiere es de Dios.
Esta entrega es total cuando el alma se separa de todo apego terrenal y así es reengendrada en el seno de María donde se encarnó Jesús. Llega a ser así, perfecta imagen de Cristo quien escogió ser obediente hasta la Cruz.
San Luis escribió las obras marianas más grandes: El Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, el Secreto de la Virgen, y El Secreto del Rosario. A estos se añade "A los Amigos de la Cruz".
El Papa Juan Pablo II tomó como lema una frase que repetía mucho este gran santo:
"Soy todo tuyo Oh María, y todo cuanto tengo, tuyo es".
San Luis murió el 28 de Abril de 1716, a la edad de 43 años.
Fue beatificado en 1888 y canonizado en 1947.
Oremos a este maestro de la espiritualidad mariana:
Gran apóstol y amante de nuestra Señora, San Luis de Montfort, cuyo deseo es incendiar el mundo con el amor a Jesús a través de María, te pedimos nos obtengas una devoción a María que sea perseverante y perfecta, y a participar de la fe, esperanza y caridad de María. Amén.
San Luis María Grignon de Montfort,