Dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo - 18 de noviembre
na vez más nos reunimos para dar un paseo por la senda celestial del Catálogo divino, que nos trae muchas enseñanzas para conocer más nuestra Iglesia y fortalecer más nuestra fe.
Nadie ama lo que no conoce y para amar más a nuestra Iglesia, es útil comprender mejor el contexto de muchas situaciones difíciles que ha pasado, en este largo caminar de los siglos con tantas bendiciones y caídas.
Conocer mejor a nuestra Madre Iglesia nos ayuda a derrumbar mitos que hieren la comunión de los creyentes, y nos ayuda a vivir una vida cristiana más unida a Cristo y vivida en comunidad, en medio del pueblo de Dios.
Así que los invitamos a escuchar qué santos recuerda la Iglesia el día de hoy, 18 de noviembre:
Ellos son: San Odón de Cluny, abad; San Maudeto, abad; San Patroclo de Colombiers, presbítero; San Romacario de Constanza, obispo; San Román de Antioquía, diácono y mártir;
San Teofredo de Calmeliac, abad y mártir; Santa Bárula, mártir; Santa Rosa Felipa Duchesne, virgen; Beata Carolina Kózka, virgen y mártir y Beato Grimoaldo de la Purificación Santamaría, religioso.
Además de estos santos hoy nuestra Iglesia conmemora la fiesta de la Dedicación de las basílicas de San Pedro y San Pablo, que son grandes emblemas de la Fe y patrimonio de la humanidad.
Con la común conmemoración de las dos basílicas se quiere significar, de algún modo, la fraternidad de los apóstoles y la unidad en la Iglesia.
Por esto pidamos que nuestra Iglesia se siga edificando en la santidad y la unidad para dar testimonio al mundo de la Gloria de Dios Padre, su Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.
Defiende a tu Iglesia, Señor,
con la protección de los apóstoles,
para que, habiendo recibido por ellos
las primicias del conocimiento divino,
consiga aumento de gracia hasta el fin de los tiempos.
Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Ver una edificación tan imponente y hermosa, además de llevarnos a imaginar las grandezas superiores que pueden esperarnos en el cielo, nos ayudan a vivir un viaje en el tiempo.
Esos templos que permanecen con los siglos, como una colección de arte, símbolos, identidad de cada época, como huella de los cristianos que se santificaban en ella, nos ayudan a reconocer que hacemos parte de una inmensa familia, unida con lazos que son más fuertes que el tiempo, la distancia, e incluso, la muerte.
Y en esa gran familia somos ladrillos vivos que la componen, la hacen fuerte, y la siguen construyendo, para confiarla a las próximas generaciones con nuestro testimonio de fe.
Hemos sido millones de cristianos que impulsados y transformados por el mismo Espíritu Santo, hemos invocado con amor y reverencia el nombre de nuestro Señor Jesucristo y hemos creído en su amor misericordioso que nos rescató en la cruz.
La palabra clave de hoy es unidad: todos los cristianos somos uno en Cristo Jesús y nuestra fe cobra todo el valor y el brillo al vivirla en comunidad, en medio de esta gran familia de los hijos de Dios.
Ya hemos visto que las fuerzas del Infierno no derrotarán a nuestra Iglesia: seamos fieles como Pedro y Pablo, caminando juntos siguiendo al Único Pastor Jesucristo, dándolo todo para mantener la comunión.
Que Dios nos una en su amor.
Que en las Basílicas de San Pedro y san Pablo,
Dios sea Bendito, Alabado y Adorado.