San Juan de la Cruz - 14 de diciembre
Bienvenidos a un nuevo episodio de Catálogo Divino, donde a través de la vida de los santos vamos aprendiendo el lenguaje de la espiritualidad.
La espiritualidad nos trae conocimientos celestiales por ello es frecuente que se valga de símbolos y comparaciones con lo cotidiano, para elevar nuestro corazón hacia los horizontes divinos hacia los cuales Dios nos quiere atraer.
El Espíritu Santo va iluminando las almas para comprender esos símbolos, y por medio de la oración y la lectura orante de la Palabra de Dios, se capta más esa sabiduría que Dios concede a los sencillos y humildes de corazón.
Los santos se llenaron de esta sabiduría y con su vida nos demuestran cómo ponerla en práctica.
Para aprender más, conozcamos qué santos recuerda la Iglesia Católica en el día de hoy, 14 de diciembre:
Claro que sí. Hoy recordamos a San Juan de la Cruz, presbítero y religioso; San Agnelo, abad; santos Herón, Ateo, Isidoro y Dióscoro, mártires; santos Ares, Promo y Elías, mártires; San Folcuino, obispo; San Folenino, obispo; San Matroniano, ermitaño; San Nicasio, obispo; San Pompeyo, obispo;
San Venancio Fortunato, obispo; Santa Dróside,mártir; Santos Tirso, Leucio, Calínico y compañeros mártires; Beata Francisca Schervier, virgen; Beato Buenaventura Bonaccorsi, presbítero; Beato Namtala el Hardini, presbítero; Beato Protasio Cubells Minguell, religioso y mártir.
El día de hoy conoceremos un santo que dejó en hermosos escritos un camino en subida hasta el encuentro con Dios. El es San Juan de la Cruz.
Beatificado en 1675 y canonizado en 1726 En 1926, fue proclamado Doctor de la Iglesia.
La doctrina de San Juan se resume en el amor del sufrimiento y el completo abandono del alma en Dios. Ello le hizo muy duro consigo mismo; en cambio, con los otros era bueno, amable y condescendiente.
Por otra parte, el santo no ignoraba ni temía las cosas materiales, puesto que dijo:
«Las cosas naturales son siempre hermosas; son como las migajas de la mesa del Señor.»
San Juan de la Cruz vivió la renuncia completa, pero, fue «libre, como libre es el espíritu de Dios».
Su objetivo no era la negación y el vacío, sino la plenitud del amor divino y la unión sustancial del alma con Dios.
Dicen del Santo que «Reunió en sí mismo la luz extática de la Sabiduría Divina con la locura estremecida de Cristo despreciado».
Por ello meditemos con esta oración de Juan de la Cruz para que descubramos el valor santificador del sufrimiento:
un constante deseo de imitarte
Ilumina mi espíritu, para que contemplando tu ejemplo,
aprenda a vivir como tú has vivido.
Ayúdame, Señor, a renunciar
a todo lo que no es plenamente
a honor y gloria de Dios.
Y esto por amor tuyo Jesús,
que en la vida querías hacer en todo
Oh Señor, haz que yo te sirva
Que yo te sirva y te ame, oh Jesús,
sin ningún otro propósito
que tu honor y tu gloria.