La Presentación del Señor
Un bendecido día en el Señor. Qué bueno que todos ustedes sienten en su corazón, que la fuerza y el amor de Dios, es necesario para sus vidas…
Por esto sigamos compartiendo estas invitaciones al banquete celestial, que son las historias de los santos, para que esa fuerza divina haga también de su caminar, un andar en la santidad.
Abramos nuestro catálogo divino y descubramos a qué santos celebra hoy nuestra Iglesia:
San Aproniano, mártir; San Burcardo, obispo; San Flósculo de Orleans, obispo; San Lorenzo de Canterbury, obispo; San Teófano Vénard, presbítero y mártir;
Santa Catalina de Ricci, virgen; Beata María Catalina Kasper, virgen; Beata María Dominica Mantovani, virgen; Beato Andrés Carlos Ferrari, obispo;
Beato Esteban Bellesini, presbítero; Beato Nicolás Saggio de Langobardis, religioso; Beato Pedro Cambiani de Ruffia, presbítero y mártir y Beato Simón de Cassia Fidati, presbítero.
Hum… hoy es un día especial. ¿Recuerdan el cuarto misterio gozoso?
Claro que sí, La presentación del Niño Jesús en el templo.
Muy bien, pues hoy la Iglesia celebra este acontecimiento como una fiesta litúrgica, que nos trae bellísimas enseñanzas.
Excelente, pero…, en muchas partes esta fiesta es conocida como: Nuestra Señora de la Purificación o de la Candelaria, ¿cierto? ¿Estamos celebrando dos fiestas?
Algo así… conozcamos en nuestro episodio de hoy, ¿en qué consiste esta fiesta?
En esta fecha especial, Jesús y María son protagonistas, y todo comienza cuando al nacer el Niño Jesús, María y José que eran piadosos y respetuosos de la ley de Dios, cumplen con el precepto de Moisés que pide, cuando la madre da a luz de purificarse a los cuarenta días, con una ofrenda especial.
Por ello, la llamamos fiesta de la purificación
Por el ofrecimiento total de Jesús y María a la Voluntad del Padre, se celebra hoy el día de la vida Consagrada orando por todos los consagrados y consagradas que viven con amor total a Cristo sus consejos evangélicos.
Queremos con nuestro testimonio reavivar y confirmar el inmenso amor con que Dios nos ha escogido y enviado para restaurar el mundo herido por la división, el egoísmo y la soberbia.
Y también recordar la santidad de la consagración bautismal de todos los fieles que también hemos sido presentados con amor para ser parte de la Iglesia.
Oremos con gran alegría por descubrir lo sagrado de nuestra consagración como cristianos:
Gracias, Jesús, por mostrarme una vez qué hermoso es el camino de la Luz. Quiero avanzar por ese camino de la mano de tu Madre, la Sierva humilde y pura a quien se le reveló la grandeza del amor de Dios. Quiero, Señor, ser portador de la luz verdadera para mi familia, mis amigos y para todos aquellos con los que pueda compartir la inmensa alegría de creer en Ti. Amén
Las palabras de Simeón a María, nos recuerdan que Cristo es caída o elevación, porque nos confrontan, pidiendo que seamos decididos y consecuentes con nuestra fe y decisiones. Que seamos luz en la casa y en la calle.
No nos desanimemos, con Cristo podemos lograrlo todo, porque nuestra fe no será defraudada; será igual de bendecida que la de Simeón y Ana y cuantos han creído en Jesús.
Ilumina nuestros corazones.