Un saludo fraterno a todos nuestros queridos amigos del Catálogo Divino.
Nuestro podcast se especializa en la santidad de los santos, y una característica propia de ellos es la alegría.
Quien posee a Jesús vive en la alegría y quien lo pierde vive en la tristeza, y es bien sabido que la tristeza es muy mala consejera.
San Francisco de Sales afirmó: “El demonio aprovecha la tristeza para tentar a los buenos, intentando hacer que estén tristes en la virtud, igual que intenta que los malos se alegren de sus pecados”.
Al demonio le encanta vernos tristes y desesperanzados, porque él está triste y desesperanzado por toda la eternidad y querría que todo el mundo fuese como él.
Por eso, este año jubilar de la esperanza es muy importante para cada bautizado, pues la esperanza es la virtud que nos da la certeza de que Dios nunca nos abandona.
Los santos combatieron como verdaderos gladiadores contra la tristeza, especialmente en los momentos de dificultad, enfermedad, persecución y sequedad interior.
Por eso hoy, 24 de septiembre, los recordamos como verdaderos testigos de la alegría y la esperanza.
Hacemos memoria de: San Anatolio, obispo; santos Andoquio, Tirso y Félix, mártires; san Rústico, obispo; san Lupo, obispo;
San Isarno, abad; san Gerardo Sagredo, obispo y mártir; beato Dalmacio Moner, presbítero religioso; beatos mártires Guillermo Spenser, presbítero, y Roberto Hardesty, laico;
San Antonio González, presbítero religioso y mártir; san Pacífico de San Severino, presbítero religioso; beato Antonio Martín Slomšek, obispo;
Beata Columba (JuanGabriel, abadesa; beato José Raimundo Pascual Ferrer Botella, presbítero y mártir; beato José María Ferrándiz Hernández, presbítero y mártir;
Beata Encarnación Gil Valls, virgen y mártir; y el beato José Raimundo Ferragud Girbés, padre de familia y mártir.
Para algunos, todavía es difícil emitir un juicio sereno sobre los graves sucesos ocurridos en España, durante la guerra civil de 1936 a 1939. Pero los historiadores serios han reconocido que en el fondo de esta terrible mortandad, hubo una verdadera persecución contra los cristianos.
Hoy los veneramos en los altares como mártires de la fe cristiana, porque la Iglesia ha reconocido oficialmente que entregaron sus vidas por Dios durante la persecución religiosa de 1936.
Entre ellos se encuentra el Beato José María Ferrándiz Hernández, presbítero.
Roguemos a Dios, por mediación de este santo sacerdote.
Dios todopoderoso y eterno, que diste al beato José María Ferrándiz, la valentía de aceptar la muerte por el nombre de Cristo: concede también tu fuerza a nuestra debilidad para que, a ejemplo de aquellos que no dudaron en morir por ti, nosotros sepamos también ser fuertes, confesando tu nombre con nuestras vidas. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
La memoria de los mártires nos muestra que vivimos en un mundo difícil, en el que operan los poderes del Mal y al que no nos podemos entregar ni someter.
La primacía del amor, la fidelidad a la misión recibida pueden ponernos en situación de conflicto aunque nosotros no lo queramos.
La novedad y la radicalidad de la doctrina de Jesús y del mandamiento del amor universal, nos expone a los conflictos contra los poderes de este mundo.
El centro de la vida cristiana es el amor, la alabanza, el servicio a los demás, el anuncio de la gracia y de las misericordias de Dios. Pero vivimos en un mundo donde reina el pecado, y por eso hay que tener en cuenta la posibilidad de que surja la incomprensión, la marginación, el rechazo y en último extremo la persecución violenta.
En esos momentos, mirar la Santa Cruz, confiar en el amor de Dios y ponernos bajo el amparo de la Santísima Virgen María, nos alcanza paz, esperanza y fortaleza; así lo vivieron los santos.
Beato José María Ferrándiz Hernández,
Ruega por nosotros.