En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».
Reflexión: Mi corazón, para ti Señor
Había dicho Isaías:"Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi." (Is 29, 13)Así fue como encontró Jesús a Israel siglos más tarde. Las multitudes llenaban el Templo, las sinagogas; a todos, incluidos los predicadores, les llegaba la Palabra de Dios pero no abrían sus corazones ante Ella, tan solo sus oídos externos y por eso Dios Palabra encontraba cerradas sus puertas interiores. Amaban demasiado sus ambiciones y vanidades como para"tener hambre y sed del Dios Vivo". (Sl 42, 1-3)Jesús no increpó a nadie, simplemente le dolió enormemente que no hubiese pastores que bebiesen y diesen a beber Palabras de Vida al pueblo. Le dolía hasta el gemido ver cómo Satanás socavaba en las almas de todos ellos esos vacíos frustrantes. No, no fustigó a nadie, simplemente llamó a sus doce discípulos y les dijo:¡Id, id hacia el hombre vacío!Fue el anticipo del envío universal que hizo después de su Resurrección:"Id al mundo entero y anunciad el Evangelio" (Mc 16, 15)Sí, salgamos de nosotros mismos como salió Abraham.(Gen 12, 1-4...)Nuestra seguridad será la misma que la de Jesús: Su Padre. Por eso respecto al Evangelio que anuncien les dice:"Lo habéis recibido gratis, dadlo pues gratis".Entendámonos; Dios nuestro Padre no quiere que sus anunciadores sean austerísimos ni pordioseros. Les impulsa a que se dejen cuidar por su Padre, que sí da de comer a las aves y viste esplendorosamente a las flores del campo.. ¡¡ Cuanto más a ellos....!! (Mt 6, 25-32)Esto tiene un nombre:Fiarse de Jesús y su Evangelio... es la Fe adulta.
P. Antonio Pavía