cuando vemos a Jesús, Él es exactamente igual al padre. El espíritu Santo es exactamente como Jesús. Dios quiso asegurarse de que no hubiera una mínima oportunidad de que la revelación se diluyera o se perdiera a través del tiempo o la historia -- La revelación de nuestro Dios como un Padre perfecto y bueno. Jesús revela a un Padre que no es abusivo o egoísta. El espíritu Santo que vive en nosotros, reafirma la maravilla y belleza de este Padre perfectamente bueno. El trabajo que el ES hace en nosotros es todo acerca de profundizar nuestra conexión hacia el Padre, quien brinda Identidad, propósito, destino y un entendimiento de los recursos ilimitados para cumplir nuestro propósito en la vida.