Aun no nos seguimos preguntando: ¿Como nos acreditaron para el Festival?
Latin-Roll aun no existía oficialmente, tan solo teníamos una Web con una foto fija y una canción de Los Rodríguez sonando de fondo.
Esa madrugada viaje en autobús desde Barcelona, llegue a Valladolid sin saber exactamente donde ir, ni como llegar al estadio, pero allí aparecí. Los Amaral estaban probando sonido y mi parcero Nico Velazquez, ingeniero de monitores de Coti me recibió, recuerdo estar sentado con Matias Sorokin, Max Miglín y Marcelo Novati hablando sobre el posible setlist de Calamaro y Rot, estábamos muy expectantes de lo que podía ser el regreso a los escenarios de la dupla creativa mas poderosa de la década de los noventa en España, después un suculento menú apareció Mr Rex, su amiga Madrileña, Ainoha le había dejado su coche, me paso a buscar y como tenia hambre decidimos pasar por el McDonalds que estaba cerca del Estadio, paramos primero por Carrefour a comprar provisiones y cuando entramos al restaurante de comidas rápidas quedamos inmóviles tras observar que adelante nuestro se asomaban los tentáculos del pulpo del brazo de Andres Calamaro, la vida entera paso frente a nuestros ojos, nos quedamos tan atónitos que no fuimos capaces de articular palabra, creo que alcance a saludarle e intente pedirle una entrevista mas tarde, cosa que nuca ocurrió, aun así el objetivo lo habíamos cumplido sin que la jornada hubiese comenzado, si querer queriendo el Salmón nos había dado el visto bueno para la fundación de Latin-Roll.
Cuando llegamos al Estadio Jose Zorrilla de Valladolid la entrada fue muy sencilla, nos trataron muy bien y comenzamos a movernos para intentar conseguir la mayor cantidad de contenidos, la suerte cayo de nuestro lado, ya que Julieta Venegas, aun bastante desconocida en España por esos días, tenia una de las primeras fechas para presentar su flamante Limon y Sal y nos atendió muy amablemente, nos concedió una entrevista corta pero suficiente para convertirse en nuestra primera Radiografía, en ese momento aun guardábamos la esperanza de poder entrevistar a Andres pero a medida que la noche fue cayendo, esa esperanza se fue evaporando.