Por lo tanto, la predisposición a la negatividad, debe salir de nuestras vidas, declarando que el control es de Dios cuando lo dejamos obrar y no permitir que la situación difícil se apodere de nosotros.
Hay un nuevo tiempo de fe, de pensamientos de acuerdo a las promesas de Dios, a la buena Palabra que se ha predicado, y de esta manera comenzaremos a vivir en la bondad, desechando lo malo, no dándole importancia, ni entidad. El mal vendrá pero ya está destruido, porque el Espíritu Santo nos inunda con su Poder completamente!