La iglesia de Filadelfia era escasa en recursos, quizá porque tenía pocos miembros, o quizá porque estos eran de condición pobre. Sin embargo, retuvo la Palabra y siguó confesando el nombre de Jesúcristo, por lo que el Señor les abrió una puerta de ministerio que iba a dar sus frutos. Su ejemplo nos alienta a no dejar de servir nunca a Dios, por pocos recursos que tengamos, y las palabras de Jesús nos animan a creer que en tiempo de dificultad Él seguirá dando oportunidades, y que aquellos que las aprovechen verán el fruto de su labor.
Apocalipsis 3:7-13