En los tiempos actuales que vivimos, vemos cómo las paredes de la iglesia se han derrumbado y el reino De Dios se ha extendido. Creo que es importante que entendamos el proceso de la misión que Dios tiene para nuestras vidas. Como en la vida de Jeremías, vemos que Dios lo escogió, lo apartó para capacitarlo, le entregó una misión que cumplir y le prometió que estaría con él en todo momento. Al igual que Jeremías, Dios nos ha escogido, nos ha apartado para capacitarnos y marcar la diferencia y por último nos ha prometido que estará con nosotros en todo momento. Es tiempo de que asumamos la misión que Dios nos ha encomendado, no olvidemos que Jesús nos dejó una gran comisión: “Id y haced discípulos...”. Recuerda que la diferencia entre una vida ordinaria y una vida extraordinaria es ese extra en nuestra vida. Deja que Dios transforme tu vida en algo extraordinario.