Aunque la vida de iglesia es importante y Dios no quiere que dejemos de congregarnos, no debemos confundir la relación con la iglesia con la relación con Dios. La primera depende de las actividades, pero la segunda es posible en lo secreto de nuestro hogar, y no depende de nadie más, aparte de Dios y nosotros mismos.
Mateo 6:5-6