Añorar es a veces algo doloroso, pero en esta ocasión, cuando el aislamiento del COVID me llevó a recrear viejos recorridos, viene a mí un mágico amigo a miles de kilómetros del trópico que habito. Me pierdo en el recuerdo no de acciones, sino de sensaciones que me regalo el punto mas cercano a la magia y la energía que me he topado. Un ensayo de sentimientos, de vibraciones en el alma, que espero les agrade.