Es una realidad entender que el sentimiento, el pensamiento, la palabra, la acción o la omisión dejan su huella. En muchas ocasiones parecemos autómatas dejando a nuestro paso desazón, miedo, enojo, tristeza. No somos conscientes y esa siembra no solo es infecunda sino malsana. He escuchado muchos pacientes que dicen, mi matrimonio, mi relación terminó y solo en terapia alcanzan a comprender que su siembra en el día a día, en el momento a momento, solo dejó vacío e insatisfacción. Nosotros elegimos que sembramos, amor, alegría, agradecimiento, motivación. De ser así la relación de pareja, con nuestros hijos, amigos y conocidos siempre dará buen fruto. Tu lo decides, a sembrar flores y a dejar atrás las espinas. Conoce mi página web www.cercaníadesdeelalma.com Un abrazo