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Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.
¿Que errores quisieras corregir si pudieras viajar al pasado?, ¿Que transgresiones que cometieron contra ti quisieras arrancar de tu vida si pudieras viajar al pasado?, esas son preguntas que se quedarían solo en preguntas, sin solución; porque realmente es imposible devolver el pasado, es imposible “Viajar al pasado”.
Todos hemos cometidos errores con nosotros mismos y con los demás y muchos han cometido errores con nosotros y todo esto ha colocado cargas que han alterado nuestra área física, emocional, económica y espiritual.
No importa lo que hayas hecho o lo que hayan hecho contigo, lo único cierto es que la fidelidad de Dios permanece, Él nunca cambia, El Señor siempre es el mismo en Amor, en Poder, en Majestad y en Autoridad, Él es estable, fiel en todo tiempo y por los siglos de los siglos; hay una palabra especial en el libro de 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” y otra muy profunda en Isaías 43:18-19 “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. 19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz;”.
Al igual que tú y yo, la Biblia registra algunos personajes que tuvieron un pasado oscuro, y luego que se acercaron a Dios, fueron usados por Dios y cumplieron el propósito de Dios.
Por ejemplo:
Ahora bien, si el Señor pudo hacer todas estas transformaciones con personas de dudoso pasado, Él también puede darte a ti una nueva vida alejada de un pasado lleno de cargas pesadas llenas de maldiciones, violencia, violaciones, deshonras, rechazo, falta de amor; en fin no sigas luchando con tu pasado, Dios ya te perdonó y te hizo libre, es hora de creer y usar tu pasado para testificar de todo lo que Dios ha hecho, está haciendo y hará en tu vida, en tu familia y tu descendencia.
Quiero hacer énfasis en una Palabra escrita en el libro de Juan 4:5 en adelante. A una mujer samaritana Jesús le pide agua, Juan 4:7 “Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo: Dame de beber”, ella le saca el cuerpo y Jesús le replica, Juan 4:10 "Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva”, Juan 4:13-15 “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”, Jesús llegó al meollo del asunto cuando en Juan 4:16-18 “Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad”.
Escuche esto. todos nos cansamos de llevar cargas, el peso excesivo siempre nos hunde, y muchos creemos que teniendo una persona nos puede dar estabilidad; esa persona no puede con su carga, mucho menos podrá con la tuya, ambos terminan destruidos, cansados, cargados, necesitamos a alguien que pueda llevar nuestras cargas, ya que nosotros buscamos a alguien que nos de lo que no tenemos o no podemos dar, y buscamos a alguien que nos salve de las situaciones que vivimos anteriormente.
Jesús se encontró con una mujer así, Jesús hubiera podido entablar una conversación con la mujer samaritana donde le hubiera podido ofrecer ayuda para poderse vengar de todos los hombres que tuvo anteriormente que le causaron daño, dolor, pero Jesús no entró a culpar a nadie sino que le ofreció la sanidad de su alma, no perdió el tiempo en recordarle su pasado oscuro o la autocompasión, Jesús fue al fondo del asunto, a la raíz, la mujer samaritana buscaba felicidad, amor, aceptación, bendición, alguien o algo que saciara su alma y cuando estamos sedientos buscamos al primer aparecido y tomamos las peores decisiones y Jesús le dio la respuesta en Juan 4:13-14 "Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. Quiero enseñar algunos fundamentos de la Palabra:
Ministración: Todos al frente del altar…
Las heridas del pasado tienen memoria, están ancladas a nuestra vida y vienen a nuestra vida presente disimuladamente y se manifiestan en todo tiempo con nuestras actitudes, nuestra manera de ser, de hablar especialmente con las personas que están más cercanas; muchas veces tratamos e esconder lo que somos y lo que hay en nuestro interior no solo delante de los hombres sino también delante de Dios para que Dios no descubra que hay dentro de nosotros… Hoy es el día del perdón de Dios y del perdón a todos los que te hicieron todo tipo de marañas… lo hizo en los tiempos de Éxodo cuando perdonó a todo un pueblo de sus transgresiones y lo hizo en nosotros a través de Jesús y Su sacrificio en la cruz del calvario, dile adiós al pasado, el futuro espera lo mejor porque Dios lo prometió, vivamos el presente en medio de la gloria de Dios, suelta las cargas de la vida, llévalas a la cruz del calvario, llévalos a quien las llevó, Jesucristo..
Vamos a humillarnos delante del Señor, vamos a soltar las cargas de nue...
Jeremías 33:6 “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad”.
¿Qué es el corazón? Abarca la voluntad, el asiento de los afectos y de los deseos, es el Lugar Santísimo en el hombre, la cámara secreta del Espíritu. Bíblicamente hablando, el corazón es el asiento de las actitudes, emociones y de la inteligencia. Se refiere a la mente, los pensamientos, los sentimientos y al intelecto en general, es el centro mismo del ser humano, es el centro de la personalidad y por ende este determina nuestra manera de ser, lo que guarda el corazón influye nuestros pensamientos y nuestros comportamientos, Proverbios 23:7 “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”, por tal razón hay que guardarlo, cuidarlo, protegerlo, Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida”.
El corazón es el centro donde convergen las áreas más importantes de nuestra vida: la física, emocional, espiritual y económica. Cuando estas áreas han sido heridas o afectadas por el pecado, la maldad o la violencia, el corazón se contamina. Esta contaminación interna no solo afecta nuestra salud y bienestar, sino que también se manifiesta en forma de temores, angustias, enfermedades, conflictos, escasez, destrucción, separación y violencia. En otras palabras, un corazón dañado inevitablemente influye en todo nuestro entorno y forma de vivir.
El corazón del hombre esta ligado al carácter, Jesús lo enseñó en Lucas 6:45 “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo” y en Mateo 15:19 “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias”.
El corazón del hombre no puede ser remendado, la promesa de Dios es que nos dará Corazon nuevo y Espíritu recto debido a que la naturaleza humana es demasiado depravada para ser remendada. No se trata de una casa que necesita de unas cuantas reparaciones, no, la casa está podrida por completo, y los cimientos han sido destruidos, en este tiempo tanto el corazón del hombre como el corazón de la familia han sido destruidos, toda la casa se encuentra en mal estado, hay podredumbre por doquier y está a punto de desplomarse.
Dios no intenta repararla, no la adorna ni la embellece, ni le pone máscara como hacemos nosotros, sino que decide que la vieja casa debe ser arrasada, y que construirá una casa nueva, la Palabra dice en Ezequiel 36:26-27 "Les daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y pondré un corazón de carne…”, ya que para poder enfrentar estos tiempos difíciles debemos tener un corazón sano delante de Dios y delante de los hombres, por lo tanto tienes que saber que Dios ama nuestro corazón; Nuestro corazón es el órgano espiritual donde Dios quiere obrar el mayor de sus milagros, es momento de que lo abras, y que Él pueda hacer esa obra transformadora en el corazón de tu vida, tu hogar y tu familia. Proverbios 4:20-27 el Señor nos da consejos sabios a través de la Palabra: Hijo mío, está atento a mis palabras;
En la Biblia hay muchos acontecimientos registrados de sanidad en un corazón roto: La mujer encorvada, la mujer del flujo de sangre, la hija de Jairo, el paralítico de Bethesda, el ciego bartimeo, la hija de Jairo, en fin, muchas sanidades, milagros y prodigios, pero me llama mucho la sanidad del corazón roto de la mujer que fue sorprendida por los teólogos, lideres religiosos, conocedores de la ley y en un alto grado de influencia espiritual en sus pecados de Indole emocional y sexual, esto se encuentra en Juan 8:1-11 “y Jesús se fue al monte de los Olivos. Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba. Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio. Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo. Y como insistieran en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra. Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio. Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más, la Palabra muestra la gracia y el amor de Dios hacia esta mujer, ya que Jesús no la condenó y lo que la llevó a su sanidad plena fue lo que Jesús le dijo “Mujer arrepiente y no peques más”.
Muchos de nosotros no podemos amar de la manera correcta porque no hemos recibido amor de la manera correcta, en 1 Juan 4:19 la Palabra dice “Nosotros le amamos a Él porque Él nos amó primero”, por lo tanto no podemos dar algo que no hemos recibido; hoy Dios quiere mostrar su amor para con nosotros, quiere sanar nuestro corazón roto para poder amar y a través del amor de Dios en nosotros poder tomar la decisión de perdonar ya que es la base de la sanidad de un corazón roto, para volver a amar hay que perdonar y para poder perdonar hay que recibir perdón.
Ministración: Debemos “Sanar la causa del Dolor”, las viejas heridas tienen buena memoria y hoy es el día de vernos como en un espejo para ver reflejado lo que hay en nuestro corazón; si observas detenidamente, veras tus heridas que han sido sanadas por el Señor, que aunque están las marcas, si las tocas ya no duelen; pero si miras cuidadosamente verás ciertas heridas que no han sido sanas, que todavía duelen, que fueron hechas por personas a las que les permitimos que entraran en nuestras vidas y trajeron consigo maldición, deshonra, destrucción, dolor y esas heridas aún están allí, porque aún no han sido perdonadas, aún no han sido sanadas; vas a observar otras heridas que nos hicimos nosotros mismos a través de los pecados que hemos cometido.
Hoy me doy cuenta que aunque Cristo murió para darnos libertad, aún no la hemos recibido y vivimos bajo el yugo de la falta de perdón; por tal razón nos sentimos culpables por lo que hacemos y nos sentimos avergonzados por lo que somos.
En ese espejo nos vemos horrendos, por lo tanto debemos tomar la decisión de romper la imagen del pasado, es necesario que llevemos nuestra imagen distorsionada delante del Señor, para que Él a través de Su amor y Su misericordia nos trasforme y la única manera es permitir que Dios a través del sacrificio de Su hijo Jesucristo lo haga hoy en nosotros, permitir que sane todo lo que hay dentro de nosotros: Sentimientos, emociones, la memoria donde están almacenados los eventos que han producido tanto dolor, es urgente que Dios sane nuestro corazón roto, para que podamos tomar decision...
Isaías 30:21 “Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda”.
Inicio: Hay personas que han incursionado en pecados secretos, perversión sexual, adicciones a la pornografía, al sexo ilícito, a la fornicación, masturbación, adicción a las drogas, al alcohol, se han entregado a los tres demonios que gobiernan la tierra: Momo (Pasiones desordenadas), a Baco (Alcohol y drogas) y a Arlequín (Suertes y Azar); hoy es el día del arrepentimiento, Dios hace un llamado para colocar nuestras vidas en orden, es el despertar del temor reverencial del Señor, porque hemos perdido el temor a Dios, ya no hay tiempo para jugar al cristianismo falso; Dios nos está llamando, es el tiempo de volver a Dios con todo el corazón… Paremos un momento y hagamos una oración “Padre en el nombre de Jesús vengo ante ti y me arrepiento, pongo mi vida a tus pies, me rindo ante ti, he pecado, he herido a otros, me he herido a mi mismo, te pido que me laves con tu sangre, perdona mis pecados, recibo tu sacrificio, se mi Señor y mi Salvador en el nombre de Jesús, amen…” Levanta tu mano derecha y declara: “Aquí estamos Señor, clamamos por la manifestación de tus propósitos en nuestra vida, familia y descendencia, reconocemos tu gobierno sobre nuestras vidas para que establezcas tu propósito firme… Señor gracias se que no es demasiado tarde porque las promesas de Dios son verdad en mi vida, Señor confío en ti, a pesar de los retrasos aún viviré una vida en victoria”.
Introducción: Existe una guerra celestial, un conflicto entre ángeles y demonios y nosotros estamos en medio de este campo de batalla, por lo tanto estamos en peligro inminente en este mundo caído, la guerra espiritual es continua y diaria contra principados, potestades, huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
El Apóstol Pablo dice que, aunque vivimos con los pies firmemente plantados en lo físico, estamos en una guerra que no es física. Los ataques de Satanás no vienen en forma de poderosos explosivos o armas de fuego, los ataques de Satanás vienen a través de argumentos que se introducen en nuestra mente, en nuestros pensamientos y cuando llegan le abrimos la puerta a espíritus inmundos tales como: Espíritus de muerte, de conmiseración, de autocompasión… en 2 Corintios 10:3–5 “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.
Al avanzar en la vida cristiana nos damos cuenta que no hemos venido a un concurso de popularidad, sino a una zona de guerra donde el blanco somos nosotros, nuestras familias, nuestros descendientes, el enemigo vendrá susurrando a tu oido sus argumentos opuestos a la verdad de Dios y tenemos que estar listos a pelear la batalla.
No supongas erróneamente que Satanás solo irá tras tu vida espiritual, no, nuestro enemigo viene contra nosotros, Satanás usará cualquier cosa de nuestro pasado, cualquier debilidad personal, o cualquier persona que apreciamos como una palanca contra nosotros.
Dios nunca nos instruye para que planeemos estrategias de guerra contra Satanás, las instrucciones de Dios son mantenernos firmes. Nos armamos para poder resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes, Efesios 6:13 "Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”.
Nuestra mayor defensa es derribar los argumentos que Satanás lanza en nuestra contra, escogemos creer la verdad de Dios en lugar de los arrogantes argumentos que Satanás levanta en medio de nosotros.
¿Y qué ocurre cuando resistimos? Esta escrito en Santiago 4:7 “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.
Para ilustrar esta Palabra vayamos al momento en que Jesús se enfrentó con el diablo, esto ocurrió entre su bautismo, cuando los cielos se abrieron y Dios proclamó que Jesús era Su Hijo amado y el comienzo de Su ministerio público de predicar y llamar a la gente al arrepentimiento, es decir, entre Mateo 3:17 “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” y Mateo 4:17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”.
Jesús estaba solo en el desierto, así que, suponemos que Jesús les contó a sus discípulos sobre el ataque de Satanás tiempo después, tal vez como una sesión de entrenamiento a sus discípulos. Jesús sabía que ellos se enfrentarían al mismo tipo de ataque por parte del mismo enemigo ya que los mismos tres argumentos que Satanás presentó contra Jesús, también lo usará contra nosotros.
Satanás se dirige hoy a los hijos de Dios con el mismo tono, si Dios te ama, ¿por qué sufres? ¿Por qué permite que te suceda esto o lo otro? Satanás utiliza la vergüenza para tratar de dañar nuestra fe, pone en duda la bondad de Dios, por tal razón debemos mantenernos firmes, confiando en Dios incluso cuando se nos pide que soportemos dificultades. Dios es bueno, está con nosotros y podemos confiar en Él.
Para mantenernos firmes contra el orgullo debemos humillarnos como siervos de Dios y no como hijos con derechos. La humildad no exige nada a Dios, sino que confía en que todas Sus promesas se cumplirán cuando Dios diga que es el momento.
Ministración: Pasar a la gente al frente y que se paren firmes.
Mantenernos firmes: Dios valora la debilidad, no la fuerza. Luchamos mejor, no con nuestras propias fuerzas, sino de rodillas, en dependencia de Dios, 2 Corintios 12:9 “Y me ha dicho: Bástate mi gracia...
Romanos 9:33 “He aquí pongo en Sion piedra de tropiezo y roca de caída; Y el que creyere en él, no será avergonzado”.
En la vida debemos tomar decisiones firmes, dice la Palabra que Dios coloca delante de nosotros la bendición y la maldición y nos da una instrucción “Escoge, pues, la bendición para que te vaya bien…”, Deuteronomio 30:19 “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia” tu escoges, por un lado la salvación que es Cristo Jesús o la perdición y la condenación.
Dios plantó una piedra en medio del mundo; cuando caminas por un camino y aparece una piedra en medio del camino, hay dos cosas que pueden suceder, puedes tropezarte con ella y caer o puedes colocarte sobre esa roca y afirmarte sobre ella.
¿Que significa tropezar con la piedra y que significa afirmarte en ella?
Aunque seamos creyentes, tenemos que entender que el proceso de cambio y transformación aún no ha terminado, aún tenemos que enfrentar batallas, todavía tenemos que lidiar con nuestros propios pensamientos y con los argumentos que se levantan contra nosotros que quieren destruirnos, ya que tendremos que superar y vencer ideales religiosos, mentiras espirituales, paradigmas equivocados y creencias erróneas, y además de todo esto se suma lo que el mundo quiere vomitar encima de nosotros para volvernos esclavos del mundo.
Escuche esto: “El que no escoge con plena libertad los principios y fundamentos registrados en la Biblia como una norma de conducta, tarde o temprano Jesús será su piedra de tropiezo, se verá manejado por otros, vivirá en la indolencia como un parásito, sujeto a lo que determinen los demás. Se prestará a ser zarandeado por cualquier viento, dice la Palabra que los tales son como nubes sin agua, llevadas de aquí para allá por los vientos; árboles otoñales, infructuosos, dos veces muertos, sin raíces”. Judas 1:12-13 “Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; fieras ondas del mar, que espuman su propia vergüenza; estrellas errantes, para las cuales está reservada eternamente la oscuridad de las tinieblas”.
Esto sucedió con los judíos en los tiempos del apóstol Pablo, quienes estaban resueltos a obrar su propia salvación en la base de su propio comportamiento, sus propias buenas obras frente a Dios, y que ocurrió: “Se tropezaron con la piedra”. Es por eso que los judíos rechazaron a Jesús, y por lo cual le rechazan hasta el día de hoy. No quieren admitir que necesitan un Salvador.
Pero para aquellos que necesitan un Salvador, han sido atraídos por el Espíritu de Dios, despertados por Su gracia, por lo tanto, el mismo deseo de ser salvos, la expresión misma de su necesidad de un Salvador, les causa aceptar a Jesús, colocándose sobre esa Piedra y afirmándose en ella..
Para ilustrar esto, traigo a estudio la vida de Saul, el primer rey de Israel, un hombre que tenía todo lo necesario para ser bendecido y bendecir al pueblo que lo eligió como rey, pero que terminó en el más grande de los fracasos.
Al analizar la vida de Saúl notamos que su caída comenzó desde su interior, no fue capaz de ejecutar la Palabra que Dios le había dado y se volcó a cada una de sus actitudes, decisiones y acciones de las que luego se lamentaría profundamente debido a su carácter endeble; tropezó con la piedra y cayó. Esta fue el mandato de Dios para Saul: 1 Samuel 15:3 “Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aun los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos”, y esto fue lo que hizo Saul, 1 Samuel 15:8-9 “Y tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag, y a lo mejor de las ovejas y del ganado mayor, de los animales engordados, de los carneros y de todo lo bueno, y no lo quisieron destruir; mas todo lo que era vil y despreciable destruyeron”.
Todos tenemos un Saúl dentro, hombres y mujeres pecaminosos que nos impide ser los hombres y mujeres que Dios desea que seamos. Por lo tanto, si aprendemos a vivir despojándonos de este viejo hombre, habremos logrado mucho en nuestro deseo por convertirnos en hombres y mujeres de Dios, ya que, el propósito del Señor es desarrollar Su carácter en nosotros. "El crisol para la plata, y la hornaza para el oro; Pero Jehová prueba los corazones” Proverbios 17:3. El carácter piadoso es el resultado de la obra de santificación del Espíritu Santo. El carácter en el creyente es una manifestación constante de Jesús en su vida.
Veamos 6 características negativas de Saúl, señalemos cuáles son aquellas con las que más nos identificamos y en consecuencia tomemos las decisión de vivir los principios descritos en la Palabra de Dios, para que Jesús no sea la principal piedra con la cual tropezamos día a día:
Saúl era un hombre sin carácter, todos los defectos que hemos podido apreciar en la vida de Saúl, se encuentra en muchos de ...
2 Samuel 11:4 “Y envió David mensajeros, y la tomó; y vino a él, y él durmió con ella. Luego ella se purificó de su inmundicia, y se volvió a su casa”.
La expresión “daño colateral” implica un daño no intencionado o accidental a causa de cierto tipo de acción. Al parecer el concepto adquiere más significado en un contexto militar, pero también se aplica a aquellas cosas que hacemos y que producen efectos inesperados no planificados.
Quiero traer varios ejemplos: Cuando los padres se divorcian, entonces los hijos se ven obligado a criarse en uno de los dos hogares o en los dos con padrastros y madrastras o con particulares o con ninguno de sus padres; padres e hijos afectados con este tipo de daño colateral; El daño colateral cuando un empleado incumple su labor con o sin excusa válida y los demás compañeros se ven forzados a trabajar más de la cuenta. El miedo infundado por los padres también causa daños colaterales en los hijos hasta para cruzar una calle, para comer algo, para superarse, para casarse, para transitar, para dormir. El pecado de Adan y Eva, provocó daños colaterales que muchos hoy sufrimos con la entrada de la muerte, el dolor, las enfermedades, la pobreza, etc.
El gran problema es que la mentalidad del ser humano se ha vuelto tan personal, tan egoísta que a veces no entendemos que el egoísmo puede producir daño colateral; ¿De dónde viene el término daño colateral? Se utiliza comúnmente en el ámbito militar, cuando en una misión se enviaba un misil, ocurrían muertes de civiles y se justificaba con la frase “daño colateral”; daño colateral es un término que se usa para justificar el daño que causa en otros, porque lo que importaba era la misión propia.
Nuestro egoísmo genera acciones que provocan un efecto dominó en quienes nos rodean. Una mentalidad egoísta nos impide considerar las consecuencias de nuestros actos, y lo que hacemos —por insignificante que parezca— puede desencadenar caos y destrucción.
El daño colateral es el resultado de decisiones centradas en uno mismo; aunque puedan parecer ventajosas para quien las toma, terminan perjudicando a otros y multiplicando el impacto negativo en cadena.
Un ejemplo claro de daño colateral ocurrió cuando Jesús decidió venir a la Tierra para traer salvación a nuestras vidas, el cielo se vio afectado, el cielo perdió a Jesús ya que dejó su posición para hacerse hombre, el padre no tuvo al hijo al lado, lo vio sufrir, recuerda que tu salvación y la mia tuvo un daño colateral en el cielo.
En la Biblia se registra múltiples daños colaterales que produjo un hombre por tomar males decisiones; 2 Samuel 11:2-4 “Un día por la tarde, mientras se paseaba por la azotea de su palacio después de la siesta, vio desde allí a una mujer muy hermosa, que se estaba bañando. Al preguntar quién era ella, le dijeron que se llamaba Betsabé, y que era hija de Elián y esposa de Urías el hitita. Entonces David ordenó que la llevaran a su presencia, y ella se presentó ante él, y él la tomó y se acostó con ella. Después de tener relaciones, ella se purificó y regresó a su casa”.
Aquí vemos la profundidad de múltiples daños colaterales, David tuvo un sentimiento, una emoción, una atracción por una mujer llamada betsabé pero no pensó en el daño colateral que iba a generar esa emoción, ese sentimiento, esa atracción, que lo llevó a cometer una acción reprochable.
Así como David, nunca nos detenemos a pensar que producen nuestras acciones, si David se hubiera sentado a pensar: ¿Qué pasa si me acuesto con ella? ¿Cómo podré mirarle a la cara al soldado Urías? ¿Cómo podré mirar en la cara el padre de betsabé, cuando llegue a palacio reclamando el hecho de haber deshonrado a su hija? ¿Y qué pasa si la embarazo? ¿Y qué pasa si todo el pueblo se entera? ¿Cómo mirarán al rey después de utilizar su poder para tomar lo que no podía tomar? Nunca se sentó a hacer un desglose de los daños colaterales que producirían sus acciones y la cantidad de maldiciones que no sólo afectaron su vida emocional, su vida física, su vida como rey y como autoridad; también afectó a todos sus hijos.
Ahora la pregunta es: ¿Cuántos daños colaterales hemos producido en nuestro hogar, en nuestros hijos, en nuestra familia, en nuestro ministerio, en nuestro trabajo, en nuestra economía, en fin, “conoces a alguien, traicionas y abandonas a tu esposa y a tus hijos, tienes otros hijos además de los de ella, los muestras en tus redes sociales olvidando a los hijos que dejaste que llevan tu apellido, pasan los años y después te preguntas por qué mis hijos no me quieren, porque mis hijos no me llaman, por qué mis hijos no están conmigo, porque mis hijos no me respetan; respuesta: Daños Colaterales de tu desenfreno”, la palabra dice en Mateo 18:7 “¡Ay del mundo por los tropiezos! Es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquél por quien viene el tropiezo!”
Te has puesto a pensar si lo que estás viviendo hoy es la consecuencia o el daño colateral de algo que hiciste en el pasado debido a tu mentalidad egoísta el cual fue tu gran error y arrastras a muchos con tu error.
Pero volvamos a la historia de David y Betsabé:
Los daños colaterales que produjo David fueron muchos:
Veamos con lupa el daño colateral: 2 Samuel 12:7-15 “Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. ¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer. Así ha dicho Jehová: He aquí yo haré levantar el mal sobre ti de tu misma casa, y tomaré tus mujeres delante de tus ojos, y las daré a tu prójimo, el cual yacerá con tus mujeres a la vista del sol. Porque tú lo hiciste en secreto; mas yo haré esto delante de todo Israel y a pleno sol. Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. Y Natán se volvió a su casa”.
Daño Colateral: Su hijo al que más amaba, Absalón, lo traicionó, lo sacó del trono, tomó a las concubinas de su padre y se acostó con ellas a la luz del sol, delante de todo el pueblo, David tuvo que huir, tuvo que esconderse, tuvo que sufrir penalidades, tuvo que ver morir a su hijo Absalón, su otro hijo Amnón se acostó con la hermana de Absalón, Tamar y Absalón, mató a su propio hermano Amnón, su hijo Salomón mató a Adonías, hijo mayor de David.
Si bien es cierto que la bendición de Dios otorgada a David fue grande, su grandeza lo llevó a cometer errores tan graves que se levantaron argumentos de maldición contra su vida, su hogar y su familia, como consecuencia de sus mismos pecados y todo por:
Génesis 19:26 “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”.
Traigo a memoria un instante en que un seguidor de Jesús le dijo “Señor, te seguiré a donde quiera que vayas”, Lucas 9:57; y en el libro de Lucas 9:62 “Y Jesús dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”.
En ese tiempo Bíblico la actividad económica de los hombres era la agricultura, por tal razón Jesús usó esta analogía; Observar a un agricultor arar la tierra parece un trabajo muy sencillo, pero al intentarlo me doy cuenta de que se requiere destreza y concentración, fijando su mirada hacia adelante. No se puede volver la mirada atrás ni un instante porque se pierde la dirección, en el momento en que el agricultor se detiene y mira hacia atrás, justo en ese punto la linea recta en la linea del arado sufre un cambio, comienza a torcerse.
Jesús nos enseña a todos los que estamos aquí, que no perdamos el rumbo, no torzamos ni perdamos el rumbo, no nos desviemos del camino en el momento que intentamos mirar atrás, debemos entonces:
Quiero profundizar en la enseñanza trayendo a colación dos eventos importantes que están registrados en la Biblia, el primero con la mujer de Lot y el segundo con el pueblo de Israel cuando iban rumbo a la tierra prometida:
La mujer de Lot junto con su esposo Lot y sus dos hijas estaban huyendo de la ciudad de Sodoma, porque esta sería destruida por Dios como castigo a la depravación de sus habitantes y en medio de la huída se detuvo y miró atrás, Génesis 19:26 “Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal”. Este versículo hace énfasis en que ella se convirtió en una columna de sal porque miro hacia la ciudad de Sodoma, la tierra de la cual estaban huyendo, a pesar que la orden de Dios para Lot y su familia a través de los ángeles era que huyeran de Sodoma sin parar ni mirar hacia atrás.
¿Por qué la esposa de Lot miró atrás? Jesús nos da el verdadero porqué la mujer de Lot miró atrás: Lucas 17:28-32 “Y lo mismo pasó en los tiempos de Lot: la gente comía y bebía, compraba y vendía, sembraba y construía casas; pero cuando Lot salió de la ciudad de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre y todos murieron. Así será el día en que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, el que se encuentre en la azotea y tenga sus cosas dentro de la casa, que no baje a sacarlas; y el que esté en el campo, que no regrese a su casa. Acordaos de la mujer de Lot”.
El contexto de la enseñanza es que, la mujer de Lot miró atrás porque quiso regresar a casa y poder volver a su pasado sin importar las consecuencias que esto le iba a acarrear. Dios demanda de sus hijos, que dejemos todo para seguirle a Él, aun cuando esto no sea nada sencillo para nosotros, Jesús dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”, Mateo 16:24.
Esa mirada atrás de la esposa de Lot revela el secreto, su amor al mundo y a todas las cosas que habían en el mundo. Santiago 4.4 “¡Adúlteros!, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios”, esta mujer creía que el pasado sin Dios era mucho mejor que el presente con Él.
Otra de las historias que relata la Biblia fue lo referente al pueblo de Israel, después de haber vivido como esclavos por algunos siglos, clamaron a Jehová para su pronta liberación, Jehová escuchó el clamor de su pueblo y se proveyó de un libertador, Moisés. El mar rojo se abrió en dos para que Israel camine en seco y faraón con su ejército quedaron debajo de la mar. Ahora ya no eran esclavos y podían respirar aire con olor a libertad; la opresión de faraón era cosa del pasado y en el presente Jehová era quien guardaba y cuidaba de ellos. En pleno desierto nunca les faltó alimento, ni agua, ni vestido y la gloria de Jehová caminaba con ellos en columna de nube en el día y columna de fuego en la noche. Pero aun así este pueblo que un día clamaba por libertad, ahora SE AFERRABA AL PASADO y querían volver aquel lugar donde vivieron como esclavos por muchísimos años. Números 11:5-6 “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de balde, de los pepinos, los melones, los puerros, las cebollas y los ajos; y ahora nuestra alma se seca; pues nada sino este maná ven nuestros ojos”.
Ahora eran libres, pero añoraban los tiempos de esclavitud. a tal punto que se pusieron de acuerdo para dejar a un lado a Moisés y designar un nuevo líder y con él regresar a Egipto, país en el cual habían sido esclavos. Este pueblo creía que el pasado sin Dios, era mucho mejor que el presente con Dios.
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He escuchado muchas veces a hombres que declaran “…cuando yo no era cristiano las cosas me iban muy bien. Cuando quería me emborrachaba, estaba con la mujer que deseaba y nadie me decía nada, bla, bla, bla… cuando no era cristiano las cosas me iban bien”
¿Ahora que estás en Cristo las cosas te van mal? ¿Por qué? ¿Por qué en el mundo hacías lo que te daba la gana? ¿Por qué en el mundo eras esclavo del pecado y tu señor era el diablo? ¿Por eso dices que en el mundo te iba muy bien? Escuche esto: Muchos siguen caminando hacia su propósito, pero con el corazón atado al dolor del pasado, marcados por los abusos que sufrieron en la infancia, relaciones tóxicas que dejaron heridas profundas, palabras de maldición que aún resuenan: “no sirves”, “eres igual que tu padre”, “nunca cambiarás”.
Como la esposa de Lot, muchos siguen mirando atrás, y cada mirada hacia atrás los convierte en estatuas: estáticos, en cárceles, paralizados por el pasado que han vivido, recuerde que el pasado sin Cristo, nunca será mejor que el presente con Él.
Cuando Dios nos saca de un lugar, lo hace para guardarnos y para llevarnos a un lugar mejor, esto fue lo que sucedió con Lot y su familia en el momento en que Sodoma iba a ser destruida con fuego y azufre. Génesis 19:15 “Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad”, Génesis19:16 “Y deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad”.
Dios nos sacó del mundo (Sodoma) para cuidarnos y ponernos a salvo, en el ámbito espiritual, cada creyente debe entender que así como la misericordia de Dios se extendió sobre la vida de Lot y su familia, también se ha extendido sobre cada uno de nosotros.
Si aún vives bajo el gobierno de Sodoma, o intentas regresar allá, o sigues atado al pasado, es necesario que sepas que, así como a Lot y su familia se le dio la oportunidad de ser salvos, Dios nos está dando la misma oportunidad de salvación, a través de Jesucristo, Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él”.
Hebreos 10:39 “Pero nosotros no somos de los que retroceden pa...
Hebreos.12.15 “ Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
Hebreos 12:15 (NTV) “Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos”.
El alma está formada por la mente, la voluntad, los sentimientos y las emociones. A veces las emociones y los sentimientos nos dominan y no logramos controlarlas, sino cuidamos ni limpiamos lo que hay en nuestra alma todo lo que hay en el alma empieza a afectar todo nuestro ser: cuerpo, mente y espíritu.
La amargura es un espíritu que se arraiga en el alma y lo envenena, con el tiempo, se nota en todo: en lo que sientes, piensas y haces.
Para vencer la amargura no basta con tratar los síntomas; hay que ir a la raíz del problema y eliminarla desde ahí:
Causas:
Consecuencias:
Quiero hacer una aparte, porque aquí está el meollo del asunto, las enfermedades físicas, emocionales, mentales y económicas que miles de millares de cristianos están padeciendo hoy en día es por causa de este veneno que fluye por el torrente sanguíneo llamado “Amargura”.
Las enfermedades de este siglo son producidas por el alto nivel de estrés que maneja el ser humano, a esto añada las heridas emocionales, enfermedades mentales, la falta de perdón y la deficiencia nutricional en los alimentos que consumimos diariamente.
El salmista hizo una declaración en el Salmo 32:3-4 “Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano”; esa expresión tiene un significado espiritual muy profundo y es “falta de perdón…”, por tal razón levantarse para pedir y otorgar perdón es clave para sanar muchas enfermedades.
Todo el veneno del alma llamada amargura, resentimiento y falta de perdón impregnado en el cuerpo viene de un alma envenenada que al vivirlo y experimentarlo a través de emociones fuertes como el estrés, el miedo y la incertidumbre hace que el cuerpo libere una hormona llamada cortisol, el cual se convierte en un veneno para el cuerpo.
El cortisol es una hormona imprescindible para nuestro cuerpo. Interviene en la regulación del metabolismo, es la encargada de ponernos en marcha todas los días y nos prepara para responder a los desafíos físicos y mentales que la vida nos presenta; desempeña un papel crucial en la regulación del metabolismo de los carbohidratos, favorece la formación de glucosa, aumenta la presión arterial, la frecuencia cardíaca y respiratoria, entre otras, pero también el exceso de cortisol en la sangre es un veneno que produce enfermedades crónicas.
El cortisol producido por el veneno que se encuentra en el alma debido a la continua ira, falta de perdón, enojo, maledicencia, discusiones, peleas, contiendas, genera enfermedades tales como: osteoporosis, osteomielitis, cáncer óseo, artrosis, artritis, y otras enfermedades tales como la fibromialgia, migrañas, problemas digestivos, cáncer generalizado, diabetes entre otros; Los niveles elevados de cortisol se han asociado con el desarrollo de trastornos mentales como la depresión y el estrés, además, pueden contribuir al desarrollo de problemas físicos como la obesidad, la diabetes, la hipertensión arterial, los trastornos del sueño entre otras.
Ministración: Pasar la gente al altar y ministrar sanidad y libertad
Jesús advirtió a aquellos que se sentían cansados y agobiados a venir a Él para descansar y encontrar alivio de sus cargas. En Mateo 11:28-30, dijo: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera". Mateo 6:25-27 “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”. Pablo enseñó en Filipenses 4:31-32 “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo”..
Marcos 5:35 “Y mientras él aún hablaba, vinieron de la casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto, ¿para qué molestas más al Maestro?”.
Introducción
La pregunta que sale desde nuestra paciencia, fe, amor, y confianza en Dios, es: “Cuando es el tiempo de Dios, llevo mucho tiempo pidiéndole esto o lo otro, y si Dios no me responde, ocurrirá esto o lo otro, y ya no habrá solución para mí”.
¿Para que debemos esperar el tiempo del Señor? Para recibir lo mejor que El tiene preparado para nosotros, asi que, debemos estar dispuestos a esperar a que actúe a nuestro favor:
Bien dice en su palabra que, “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora…” Eclesiastés 3:1. Las manifestación del poder de Dios no son al azar, son antecedidos por el silencio de Dios, ese momento en que todo parece que no tiene solución, donde nos quedamos sin fuerzas o simplemente pensamos que estamos solos, cuando ya no podemos utilizar nuestras fuerzas, ni nuestro mérito, sino solo la gracia y la misericordia de Dios obrando en nuestras dificultades, en los procesos y en nuestro carácter.
Dios hace que las cosas sucedan en el tiempo justo, tu trabajo no es averiguar cuándo, sino tomar la decisión que no te darás por vencido hasta que cumplas tu propósito y estés viviendo en las bendiciones de Dios, mientras más confíes en Dios y mantengas tus ojos puestos en Él más vida tendrás.
Confiar en Dios trae vida, el creer trae descanso, así que deja de intentar resolverlo todo y deja que Dios obre en tu vida, a partir de hoy prepara tu vida, tu hogar y tu descendencia para recibir una RESPUESTA DE DIOS, una intervención Divina no programada, ni esperada donde Dios va a intervenir de manera sobrenatural, de manera Inesperada sin previo aviso, a esto llamamos “El Tiempo de Dios” y se ejecuta en nuestras vidas gracias al favor y la gracia de Dios.
En la Palabra de Dios existen tres clases de tiempos:
Hoy es el día en el cual Dios confirma que traerá Repentes a tu vida, tu hogar y tu descendencia.
Hoy es el día:
Oraciones respondidas - Dos historias (La mujer del flujo de sangre y la hija de Jairo resucita)
Ante el fracaso, el dolor, las situaciones críticas, buscamos la salida de emergencia, la mas rápida para intentar “salvarnos”, pero al mismo tiempo experimentamos diversas reacciones: lloro, decepción, tristeza. ¿Por qué pasa esto? Más bien debemos decir ¿Para qué? Dios nos enseña en estos tiempos algunas cosas como: confiar más en él, madurar, humildad de corazón, fortalecer nuestro débil carácter, ejercitarnos en la obediencia.
De toda crisis, prueba o dificultad, de la mano de Dios salimos fortalecidos, más maduros en Cristo, y con una fe que nos anima a seguir y amar a Dios en todo tiempo, pues ¿a quién más iremos? solo en él tenemos palabras de vida eterna.
Debemos reflexionar cuando estas cosas suceden, pues hay grandes y profundas enseñanzas en medio de todas estas situaciones.
Este es el caso de Jairo, tenía una niña de 12 años al borde de la muerte, sin posibilidad de un tratamiento médico; vino a Jesús como un último recurso y se postró ante Él;
Jairo llegó con
Jesús accede ir con el a su casa y se le atraviesa una mujer con un flujo de sangre que llevaba 12 años enferma y había gastado todo su dinero intentando sanar su enfermedad, esta mujer tocó el manto de Jesús y ocurrió un milagro, quedó sana.
Ahora imaginemos a Jairo, colócate en sus zapatos, desesperado por el estado de su hija y ahora “otra demora” sin embargo Jairo no se quejó, el sabia que dependía de Jesús. Llegaron de su casa para informarle que “su hija había muerto, que no molestara mas al maestro” ¿y ahora que hago?
Pero una cosa si era cierta… La hija de Jairo, murió. No se cual sea tu situación, ve donde Dios y dile “Yo no se que hacer, pero vengo y pongo mis ojos en ti, mi confianza está en ti para que tu hagas como solo tu sabes hacerlo en mi vida”.
Sin embargo Jesús le dice a Jairo “no temas, cree solamente”; el temor es el peor enemigo de la fe, la fe debe curar tu temor, muchas veces nos convertimos en creyentes incrédulos y por eso optamos por una “Salida de emergencia”, recuerda que la incredulidad aumenta el temor”.
Jesús entra en escena y solo permitió que estuvieran con Él los mas cercanos, Pedro, Juan y Jacobo y con ellos los padres de la niña… Cuando la vida (Jesús) se hace presente, la muerte huye… La expresión de Jesús fue “Talita cumi”… “Niña a ti te digo, levántate”; no existe una salida de emergencia, solo tenemos que ir a Él, las mejores cosas ocurr...
Samuel 17:25-27 “Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel.
Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? Y el pueblo le respondió las mismas palabras, diciendo: Así se hará al hombre que le venciere”
David era muy valiente. Fue un luchador desde el principio. Pero antes de matar a un gigante o de liderar ejércitos en batalla, el fue un pastor y protegía a las ovejas que cuidaba. El mató a los leones y osos que amenazaban a su rebaño.
Cuando el profeta Samuel visitó a su familia, durante una misión para encontrar y ungir al futuro rey de Israel, el padre de David, Isaí, ni siquiera pensó en pedirle que volviera del pastoreo. Estaba seguro de que Samuel tenía a uno de sus hijos mayores en mente. ¿De qué le serviría al profeta conocer al joven pastor?
Pero David tenía algo especial desde el principio y Samuel insistió en conocerlo. Al encontrarse con el joven, Samuel ungió la cabeza de David con aceite; esta fue la primera señal visible de que el muchacho estaba destinado para algo grande.
Una batalla en particular le otorgó a David su lugar en la historia: Goliat, el gigante filisteo, había estado burlándose sin piedad de las tropas israelitas durante días; entonces, David se presentó trayendo comida para sus hermanos mayores que habían sido alistados como soldados.
Cuando David escuchó a Goliat insultando a Israel, se indignó y se ofreció a aceptar el desafío propuesto por Goliat: que un soldado israelita se acercara a luchar contra él.
Cuando Saúl, el rey israelita, se enteró que David deseaba enfrentarse a Goliat, se sintió reacio a permitirlo. Pero David estaba decidido. El rechazó la oferta de usar la armadura y la espada del rey, prefiriendo más bien enfrentarse a Goliat con solo una honda y cinco piedras.
El joven giró su honda, apuntando a la frente del enemigo filisteo. Solo hizo falta una piedra y el gigante se estrelló contra la tierra. David corrió, tomó la propia espada de Goliat y le cortó la cabeza. Las tropas filisteas huyeron despavoridas y fueron destruidos por el ejército israelita.
Hay algo en lo profundo de nuestra naturaleza que nos hace ir en busca de un premio, de una recompensa. Cuando una recompensa está en juego, muchas veces derramamos sangre, sudor y lágrimas para conseguirla. Los atletas llevan sus cuerpos al límite con la esperanza de ganar una medalla de oro. Los representantes de ventas hacen un esfuerzo adicional con el objetivo de conseguir una comisión generosa o un bono. Cuanto más valiosa sea la recompensa, más obstáculos estaremos dispuestos a superar y tendremos mejor enfoque. Las recompensas nos motivan y nos animan a la búsqueda.
Sería de esperarse que, después de esta increíble victoria, David se convirtiera en el mejor amigo del rey Saúl. No fue así, aunque le dio a David su propia hija como esposa. Saúl pronto llegó a odiar a David debido a la atención que estaba recibiendo en su nuevo rol como jefe del ejército israelita. La popularidad de David y su talento natural como líder le otorgaron fácilmente el estatus de héroe de Israel y Saúl se sintió profundamente amenazado por ello.
Como David continuaba ganando victorias militares, las mujeres de Israel comenzaron a cantar: "Saúl mató a sus miles, pero David, a sus diez miles" El celoso Saúl se enfureció aún más, con la ayuda del hijo de Saúl y el mejor amigo de David, Jonatán, David se enteró que la ira de Saúl no se aplacaría y huyó a esconderse.
El rey Saúl pasó años persiguiendo a David y ofreció establecer una tregua entre los dos; la paz nunca se consolidó.
Después de la muerte de Saúl durante una batalla, David fue ungido como su sucesor. El rey David luego conquistó Jerusalén. Él trajo de regreso el arca del pacto y estableció su reino, después de haber ascendido al trono.
David continuó gobernando a Israel y eligió a su hijo Salomón para sucederlo en el trono, antes de morir pacíficamente a la edad de setenta años, habiendo reinado durante cuarenta años.
A pesar de sus defectos, David era conocido como un "hombre conforme al corazón de Dios” y debido a esto fue recompensado, Dios hizo un pacto con Él, 2 Samuel 7 y Salmo 89.
Después de cada error, el se arrepintió de su pecado y se volvió a Dios. David dejó plasmado su caminar con Dios en el libro de los Salmos. La Biblia lo describe como un rey ideal y dice que Jesús mismo vino de su linaje.
La primera vez que la palabra "recompensa" se menciona en la Biblia es cuando Dios revela la mayor recompensa de la vida: Él mismo: Su presencia, su paz, su bendición, su sabiduría, su poder…etc.
Dios le hizo varias promesas a Abram, pero la promesa máxima fue que Él sería la recompensa de Abram, Génesis 15:1 “Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande”. En este fragmento aprendemos que aunque la vida en Dios es a veces difícil (y Abram se encontraba en medio de una época difícil), el premio mayor es Dios mismo. Porque cuando lo recibimos a Él, recibimos todo lo que Él es.
Jesús confirma esta verdad en Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” Y más adelante en la Biblia, Pablo descubre esto en medio de mucho dolor y muchos obstáculos. El Nuevo Testamento está lleno de relatos donde lo golpearon, ridiculizaron, apedrearon, azotaron y hasta estuvo en un naufragio; sin embargo, aún estaba tan lleno de gozo y vida porque la recompensa de conocer íntimamente a Jesús lo motivaba.
Es posible que ahora mismo estés en una época difícil, tal vez estés luchando por entender la instrucción de Dios o las dificultades que estás pasando, quizás estés preguntándote si esta vida cristiana vale la pena. Quiero animarte... resiste. Sí, vale la pena, al final serás recompensado.
La Biblia dice que si buscas a Dios, serás recompensado, en Hebreos 11:6 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.
Bendiciones que recibimos al buscar a Dios:
Jueces 6:6 “De este modo empobrecía Israel en gran manera por causa de Madián; y los hijos de Israel clamaron a Jehová”
Si estudiamos el significado de Madián, este nombre viene del original hebreo y significa: pleito, rencilla, contienda, pelea. Cuando hablamos del “espíritu de Madián” hablamos de un poder espiritual cuyo propósito es el de destruir, causar disensión, peleas, contiendas, temor. Cuando permitimos que este espíritu entre en nuestras vidas y en nuestras familias, viene pobreza y destrucción.
Los madianitas eran una de las tribus del desierto, descendientes de Abraham y Cetura su segunda esposa, Génesis 25:2 “Abraham tomó otra mujer, cuyo nombre era Cetura, la cual le dio a luz a Zimram, Jocsán, Medán, Madián, Isbac y Súa”, por tanto medios hermanos de los israelitas.
La Biblia narra como Madián se introdujo en la vida del pueblo de Dios para destruirlo en dos ocasiones:
Dice la Palabra que los hijos de Israel clamaron al Señor… Aquí me voy a detener, en lo que llamamos “Clamor”, la clave para que se una el cielo con la tierra. Hoy es un día para clamar por libertad, por justicia, por bendición, por prosperidad, por conversión, por sanidad y por milagros.
La Biblia registra muchos casos de clamor, de hecho Dios le enseñó a Jeremías 33:3 “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”; pero el mas grande clamor ocurrió en un lugar llamado “Getsemaní”:
El verdadero carácter y madurez de una persona se mide en la hora de la prueba. La forma cómo afrontamos el sufrimiento ciertamente revela las profundidades de nuestra mente y de nuestra alma.
Getsemaní es el lugar donde podemos ver a Jesús alcanzar una de las cimas de su vida: sus actitudes, sus reacciones y su oración al Padre constituyen una guía para nosotros en la noche oscura de la prueba.
Aquellas largas horas de agonía cargadas de gran intensidad emocional y espiritual. El acompañamiento fallido de los discípulos y la oración profunda de Jesús nos permiten apreciar una situación con la cual nos identificarnos todos. Hubo un solo Getsemaní en la historia, irrepetible; y cada uno de nosotros en algún momento de nuestra vida experimentará o hemos experimentado un “Getsemaní”, situaciones de prueba, tentación y peligro en las que se libran batallas decisivas para nuestra fe.
La medicina nos explica que, en un estado de estrés muy intenso, la sangre puede salir de los pequeños vasos, los capilares, y producir micro hemorragias. El sudor de Jesús mezclado con sangre marca el clímax de aquella noche de gran clamor y lágrimas y nos revela con una crudeza conmovedora la intensidad de la lucha que estaba sosteniendo.
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