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Éxodo 4:10 “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua."
La palabra excusa proviene del latín “excusare” que significa liberarse de una culpa, de una falta o una responsabilidad. La excusa es la respuesta humana de alguien que quiere liberarse de una culpa, de una falta o de una responsabilidad, la excusa es una justificación que alguien presenta para evadir una obligación, suavizar un error o evitar una consecuencia. Y la verdad es que estamos llenos de excusas.
Cada vez que Dios habla solo tenemos excusas, cada vez que Dios pide cuentas solo tenemos excusas, cada vez que Dios quiere hacer algo lo único que el hombre presenta son excusas. Y yo quiero que usted diga conmigo fuerte: “no hay excusas”.
Si Dios te llama, no hay excusas. Si Dios necesita de ti, no hay excusas. Si Dios quiere hacer algo contigo, no hay excusas, porque la excusa es la respuesta humana a la justificación, al error, a la falta y a la carencia.
Encontré en la Biblia todos los hombres a los que Dios llamó que presentaron delante de Él “una excusa”:
Moisés: En el libro de Éxodo 4:10 “Entonces dijo Moisés a Jehová, Ay Señor, nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes ni desde que tú hablas a tu siervo, porque soy tardo en el habla y torpe de lengua”. Moisés, ofreció una excusa.
Toda la vida esperamos que el Señor se revele en nuestras vidas, todo el tiempo esperamos ver la gloria de Dios, nuestra expresión es: “Señor, yo quiero verte cara a cara; Señor, yo quiero que me hables”; Otros anhelan la vara para abrir el mar; Otros quieren hablarle a la peña y verla brotar agua; Otros quieren ser los líderes de movimientos tan grandes como el que lideró Moisés, pero la verdad es, que cuando Dios habla, lo único que le ofrecemos son, excusas. Dios le está entregando a Moisés un llamado tan grande, tan grande y la respuesta de Moisés al Señor es: “No puedo hablar bien”, una excusa.
Dios conoce el anhelo de tu corazón, pero siempre se detiene muchas veces por una excusa, ya que es muy fácil decir “yo quiero ver a Dios cara a cara”, pero cuando Dios te dice: “Sube aquí, sube al monte”, siempre aparece una excusa: No tengo tiempo, estoy ocupado, estoy cansado, trabajo mucho y nos quedamos solo con el anhelo, decimos “Quiero verte”, pero no nos atrevemos a subir al monte, porque cuando Dios demanda sacrificio, lo único que le ofrecemos a Dios son excusas.
Moisés tenía más de 80 años cuando Dios le dijo “Sube al monte”, Moisés rompe las piedras de los diez mandamientos y el Señor le dijo “Recógelas y sube al monte”, eso significa que la primera vez subió ligero con manos vacías, la segunda vez subió con el peso de la ley sobre él. Él sabía que Dios no admite excusas.
Cuando Dios dice “Sube al monte”, no está dando una simple instrucción geográfica; está emitiendo una convocatoria espiritual. Es una cita divina donde el cielo se revela y el hombre se transforma. Este llamado implica separación, esfuerzo y encuentro.
El día que Moisés le dijo a Dios “no puedo”, Dios le dijo “No hay problema, levantó a otro que va a hablar por ti”, Éxodo 4:10-16 “Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. 11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová? 12 Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. 13 Y él dijo: ¡Ay, Señor! envía, te ruego, por medio del que debes enviar. 14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo a tu hermano Aarón, levita, y que él habla bien? Y he aquí que él saldrá a recibirte, y al verte se alegrará en su corazón. 15 Tú hablarás a él, y pondrás en su boca las palabras, y yo estaré con tu boca y con la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer. 16 Y él hablará por ti al pueblo; él te será a ti en lugar de boca, y tú serás para él en lugar de Dios”. (Esto hay que explicarlo a la iglesia).
Dios no pierde tiempo cuando tú te excusas, Dios tiene un plan y lo va a ejecutar y si tu excusa impide que te metas en la agenda de Dios, Dios va a llamar a alguien que no tenga excusa; Muchas veces queremos ser usados por Dios pero estamos llenos de excusas.
¿Cuántos llamados se ven frenados por gente que lo único que tiene es una excusa para esconder su fracaso, su falta de responsabilidad, su falta de sacrificio, su falta de entrega? ¿Cuánta gente se propone subir al monte pero nunca llega a la cima? ¿Cuánta gente se propone hacer un ayuno que nunca termina? ¿Cuánta gente se propone leer la Biblia y jamás termina un capítulo? ¿Cuánta gente se propone orar pero no pasa de… Padre nuestro que estás en los cielos? Porque lo único que le presentamos a Dios son excusas.
Dios quiere hacer cosas sobrenaturales en tu vida, pero Dios necesita que dejes de tener excusa...
Juan 11:39 “Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días”.
Dios desea moverse con poder en la vida de Su pueblo. Él quiere traer milagros, restauración, avivamiento y propósito. Pero muchas veces hay estorbos cosas, personas, pensamientos o hábitos que bloquean el fluir del Espíritu Santo. Estos estorbos no solo impiden el milagro, sino que apagan la pasión, debilitan la fe y nublan la visión espiritual. Así como el profeta Isaías Isaías 57:14 “Y dirá: Allanad, allanad, barred el camino; quitad los tropiezos del camino de mi pueblo” Dios te dice hoy: “Quita todo estorbo, porque quiero hacer algo nuevo en ti”.
Hay cosas que Dios quiere hacer contigo, pero hay estorbos en el camino, hay promesas que no se han cumplido, no porque Dios haya cambiado de parecer, sino porque hay algo que está impidiendo que el milagro se manifieste. El problema no siempre es el diablo, a veces somos nosotros mismos: nuestra duda, nuestro orgullo, nuestro pasado o las personas a nuestro alrededor. Jesús siempre está dispuesto a obrar, pero muchas veces la fe del creyente está estorbada.
Por eso hoy el Espíritu Santo te dice: “Quita del camino todo lo que estorba el fluir de Mi poder en tu vida”.
Y encontré en la Biblia un pasaje que me llamó la atención, y es cuando Lázaro muere y llega Jesús a la tumba a encontrarse con el hombre al que amaba, porque dice la Biblia que amaba a Lázaro; pero había un obstáculo que estaba estorbando “entre el milagro y la resurrección” y ese obstáculo era una piedra.
Relato de la resurrección de Lázaro: Jesús resucitó a Lázaro, su amigo, de entre los muertos después de que este hubiese fallecido y llevado cuatro días en el sepulcro. Al llegar a Betania, Jesús, conmovido por el llanto de las hermanas de Lázaro, Marta y María, mandó quitar la piedra de la tumba. Tras orar al Padre, Jesús exclamó: "¡Lázaro, sal fuera!", y Lázaro salió de la tumba, envuelto en vendas.
Las hermanas de Lázaro, María y Marta, enviaron un mensaje a Jesús para informarle de la grave enfermedad de su hermano. Jesús respondió que la enfermedad no era para muerte, sino para la gloria de Dios. Jesús se quedó dos días más en su ubicación antes de dirigirse a Judea. Sus discípulos temían ir debido a la hostilidad de la gente allí, pero Jesús les aseguró que Lázaro "estaba dormido" y que iría a despertarlo, aclarando que estaba muerto. Al llegar, Jesús encontró a María y Marta afligidas, y a muchas personas con ellas. Marta le dijo que si Jesús hubiera estado allí, su hermano no habría muerto.
Jesús le afirmó a Marta que Lázaro resucitaría, y se declaró "la resurrección y la vida". Marta confesó su fe en Jesús, aunque pensaba que la resurrección sería en el futuro. Jesús pidió que lo llevaran a la tumba de Lázaro. Al llegar, mandó a quitar la piedra y oró en voz alta para que la multitud creyera que el Padre lo había enviado. Luego, gritó: "¡Lázaro, sal fuera!”. Lázaro salió de la tumba, con sus manos y pies atados con vendas. Jesús ordenó desatarlo y dejarlo ir. Este milagro llevó a muchos de los presentes a creer en Jesús.
¿Cual es el estorbo espiritual que no te permite salir?
Ahora bien, hay estorbos que impiden a muchos de los que están aquí servir a Dios, hay quienes aman a Dios, pero no pueden avanzar en el ministerio porque algo los frena:
Existen otros estorbos que impiden convertirte en un siervo de Dios, en Lucas 6:46 dice: “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. No basta con decir “yo amo al Señor”, el verdadero siervo se rinde totalmente, por tal razón debemos quitar de nuestra vida la falta de compromiso, la comodidad, la distracción y el doble ánimo.
Dios está buscando hombres y mujeres que quiten de sus vidas lo que los estorba para cumplir el propósito que Él diseñó desde el momento en que “Sus ojos vieron tu embrión”, Salmos 139:13-16 “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.
Ministración: Cuando Bartimeo arrojó su capa, rompió con su identidad de mendigo, esa capa se convertía en un estorbo, y cuando se levantó y fue a Jesús, recibió la vista. Para recibir tu milagro, debes arrojar la capa, debes soltar todo lo que te estorba… porque lo que viene es mayor que lo que perdiste”.
Dios está diciendo hoy: “Quita los estorbos del camino, porque quiero desatar tu milagro”. Los estorbos no son siempre visibles, pueden ser una herida, una excusa, una persona, o incluso una costumbre, pero cuando decides quitarlo, el cielo se abre sobre ti. Isaías 40:4 dice: “Todo valle será alzado, y todo monte y collado será bajado; y lo torcido será enderezado, y lo áspero allanado”.
Padre, en el nombre de Jesús, hoy declaro que todo estorbo espirit...
Proverbios 24:16 “Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse; mas los impíos caerán en el mal.”
Todos caemos en la vida. Caemos por errores, fracasos, o tentaciones. Nadie está exento. La diferencia no está en si caemos, sino en qué hacemos después de caer. La caída no define tu identidad espiritual, sino tu reacción ante ella. La Biblia enseña que “Caer no nos hace impíos”. Lo que te define como justo no es nunca fallar, sino levantarte en Dios y aprovechar la nueva oportunidad que Él te ofrece.
Como un niño que aprende a caminar se cae muchas veces, pero siempre intenta levantarse, así debe ser el justo. No se rinde ante el error, sino que se levanta con la ayuda de su Padre.
Caer no es el final. La diferencia entre el impío y el justo es que el justo se levanta.
El impío:
El justo:
Mi espíritu está diciendo a alguien aquí, que otra oportunidad de Dios viene para ellos. Otra oportunidad de Dios viene. Pon tu mano en tu corazón y di, Señor, hazme entender tu palabra. Encuentra respuestas a mis preocupaciones. Habla conmigo, Señor, en el nombre de Cristo Jesús.
Quiero enseñarte algunos ejemplos Bíblicos:
David: Cayó en pecado, pero se levantó en arrepentimiento (2 Samuel 12 / Salmo 51). David maquinó la muerte de Urías y tomó a Betsabé. Fue confrontado por Natán, se arrepintió profundamente y clamó: “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio”. Dios no desecha a los que se arrepienten con un corazón sincero.
Pedro: Cayó en negación, pero se levantó en fe (Marcos 14:66–72 / Lucas 22:31–32). Pedro negó tres veces conocer a Jesús. Lloró amargamente, pero Jesús ya había orado por él. Jesús conoce tus caídas antes de que ocurran y también prepara tu restauración.
Jonás:
Jonás 1:1-3 “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: 2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí. 3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová”.
Jonás, era profeta de Israel, recibe la misión de ir a Nínive, capital del imperio asirio, para proclamar que su maldad había .llegado al cielo: Levántate y vete a Nínive, la gran capital, y proclama en ella que su maldad ha llegado hasta mí (Jonás 1:2). Hoy la maldad ha llegado hasta el cielo…
Jonás es un profeta que huye de su misión, saca el pasaje de barco en la dirección contraria, lo más lejos posible: Se levantó para huir a Tarsis, lejos del Señor, y bajó a Jope, donde encontró un barco; pagó su pasaje y se embarcó (Jonás 1:3).
El Señor desencadenó un gran viento sobre el mar, y hubo en el mar una borrasca tan violenta que el barco amenazaba romperse. Los marineros tuvieron miedo y se puso cada uno a invocar a su dios; luego echaron al mar la carga del barco para aligerarlo. Jonás, mientras tanto, había bajado al fondo del barco; se había acostado y dormía profundamente (Jonás 1:4-5).
El capitán se acerca y le dice: ¿Qué haces aquí dormido? ¡Levántate e invoca a tu Dios! Quizá se compadezca de nosotros y no perezcamos. Luego se dicen unos a otros: Echemos a suerte para ver por culpa de quién nos viene este mal. Echan a suerte y le toca a Jonás. Entonces le dicen: ¿Quién eres, cuál es tu oficio, de dónde vienes? Les responde: Soy hebreo y temo al Señor, Dios del cielo y de la tierra (Jonás 1:6-9).
Los marineros descubren que Jonás va huyendo de Dios. “No huyas más de Dios”… Temen mucho y le preguntan: ¿Por qué has hecho esto? ¿Qué hemos de hacer para que el mar se calme? Les dice: Echadme al mar, pues por mi culpa os ha venido esta gran borrasca. Entonces claman al Señor diciendo: No nos hagas perecer a causa de este hombre, ni pongas sobre nosotros sangre inocente. Lo echaron al mar y el mar se calmó (Jonás 1:10-15).
Jonás se arrepintió y oró al Señor dentro del pez diciendo: “Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste”, Jonás 2:1. En el verso 4, él mismo declara: “Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos;” y en el verso 7 dijo: “Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo”. En el verso 10 el Señor envió un pez a vomitar a Jonás “Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra”.
El Señor hizo esto con Jonás porque le dio otra oportunidad para hacer lo que Él le había mandado a hacer, Jonás 3:1-3 “Vino palabra de Jehová por segunda vez a Jonás, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré. Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová.
Está viniendo para ti. Otra oportunidad viene. Otra oportunidad viene de Dios.
Dios quiere darte otra oportunidad. He sabido desde la última noche que alguien en este servicio Dios tiene algo con alguien.
Cuando haces una mala decisión, cuando tomas el camino equivocado, cuando no escoges el consejo que sabías venía de Dios y ahora todo es malo, todo es terrible, todo es caos, una oportunidad viene. Dios quiere darte una oportunidad. Eso es lo que vine a decirles, otra oportunidad en tu hogar, otra oportunidad en tus finanzas, otra oportunidad para servir a Jesús. En fe hay una nueva oportunidad para alguien en este lugar; 2 Pedro 3:9 “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”.
Jonás recibe un llamado de Dios para ir y orar por Nínive y no quería orar por ellos, los Ninivitas eran malos y por esta razón dijo, no voy a ir allí. Tomó un barco y navegó en su rebelión, pero todo se volvió al revés. La tormenta fue tan grande que todos los navegadores sabían que fue por Jonás y lo arrojaron al mar y la tormenta se calmó y un pez lo devoró.
Y cuando estaba en las profundidades del mar, dentro del pez, se arrepintió. Es ahí a donde tenemos que llegar en este día, Jonás dijo “Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo”. Es ahí donde la restauración comienza y luego Dios manda al pez a vomitarlo. Muchos en esta mañana van a salir del pez. Muchos han estado en cadenas porque han sido rebeldes, entonces suceden las cosas malas, las puertas se cierran, las oportunidades se detienen, estás en un pez. Pero hoy cuando te vuelves al Señor, entonces el Señor te da otra oportunidad.
La enseñanza de Jonás nos lleva a los 3 PILARES QUE LEVANTAN AL JUSTO y Dios trae una segunda oportunidad:
Caer no es el final, sino el inic...
Lucas 2:52 “Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”.
Hoy quiero comenzar con un discurso corto pero profundo declaró Bryan Dyson antes de dejar su cargo como presidente de Coca Cola a nivel mundial:
"Imagina las áreas de tu vida como un juego en el que estás tratando de mantener cinco pelotas en el aire”, estas son: Trabajo, Familia, Salud, Relaciones y Vida Espiritual.
Según la experiencia, el Trabajo es como una pelota de goma, si la dejas caer, rebotará y regresará, pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, relaciones y tu vida espiritual son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, lastimada, dañada e incluso rota. Nunca volverá a ser la mismo pelota de cristal.
Este discurso, aunque no fue pronunciado en el culto de una iglesia, contiene una profunda sabiduría espiritual.
Muchos trabajan incansablemente buscando éxito, dinero o reconocimiento, pero cuando se detienen se dan cuenta de que han perdido lo más valioso: su familia, su salud, sus relaciones y su relación con Dios.
Es necesario apreciar y ser esforzado por conseguir y cuidar lo más valioso, Dios lo confirma en su palabra en Génesis 2:15 “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase”; Bryan Dyson recomendó lo siguiente: “Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina, dale el tiempo requerido a tu familia a tus amigos y relaciones, haz ejercicio, come y descansa adecuadamente, y sobre todo… crece en tu vida espiritual, en tu relación con Dios que es lo más trascendental, porque es eterno” (énfasis añadido), Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.
Todo lo dicho por Bryan Dyson en su discurso se encuentra escrito en la Bíblia como textos inspirados por el Espiritu Santo con el fin de instruir a todo aquel que desea tener una vida equilibrada y en bendición, la Biblia también enseña sobre el equilibrio, la prioridad y el valor de lo eterno, Jesús lo declaro en Mateo 16:26 “Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” Por tal razón el orden espiritual de todo no es: trabajo → familia → Dios. El orden espiritual de todo es: Dios → familia → trabajo.
En la Biblia aparecen personajes que establecieron un orden invisible y espiritual en su vida:
Daniel: Supo mantener equilibrio entre su vida profesional (sirviendo en el gobierno de Babilonia), su salud (no contaminándose con la comida del rey), sus relaciones (ganándose el respeto de sus superiores y amigos) y su espíritu (orando tres veces al día sin comprometer su fe). Daniel prosperó sin perder su integridad. Aunque alcanzó los más altos cargos en el imperio Babilónico, nunca comprometió su comunión con Dios ni su disciplina personal, “Daniel propuso en su corazón no contaminarse”, Daniel 1:8.
José: Equilibrio entre trabajo y valores espirituales; José trabajó con excelencia aun en la esclavitud y prisión, pero nunca sacrificó su integridad espiritual, “Jehová estaba con José, y era varón próspero”, Génesis 39:2.
Nehemías: Equilibrio entre visión y descanso; Nehemías dirigió la reconstrucción del muro sin descuidar su comunión con Dios, ni su gente; supo detenerse para orar y fortalecerse. “Y oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche”, Nehemías 4:9.
Jesús: Modelo perfecto de equilibrio; trabajo, familia espiritual, salud, amigos y espíritu. Enseñaba, sanaba y servía sin descuidar su tiempo de oración, descanso y comunión con el Padre.
El trabajo representa la responsabilidad, la diligencia y el esfuerzo. Es importante, pero no lo más importante. Eclesiastés 2:22-23 “Porque ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol? Porque todos sus días no son sino dolores, y sus trabajos molestias; aun de noche su corazón no reposa. Esto también es vanidad”.
El trabajo es necesario, pero no es eterno. Es una herramienta, no un destino, Dios bendice el esfuerzo, pero maldice el afán; El problema no está en trabajar mucho, sino en trabajar sin propósito celestial. Colosenses 3:23-24 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres...”
El trabajo cuando cae al piso, rebota, se puede recuperar o puede reinventarse, pero cuando se convierte en un ídolo, roba el tiempo que pertenece a Dios, a la familia y a la salud. El creyente debe recordar: el trabajo no te da identidad; tu identidad está en Cristo.
La familia fue el primer proyecto de Dios, Génesis 2:24 “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Muchos quieren servir a Dios en público, pero ignoran su altar privado.
La familia no se reemplaza. Una herida familiar mal tratada deja marcas profundas. 1 Timoteo 5:8 “Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo”.
La Biblia presenta la familia como un diseño divino: no es solo un grupo de personas, sino el primer ministerio. La restauración de una familia sana comienza con reconocer que el hogar debe estar centrado en Dios. Josué 24:15 — 'Pero yo y mi casa serviremos a Jehová.’
Muchos no valoran la salud hasta que la pierden. El cuerpo es templo del Espíritu Santo, no una máquina de rendimiento, 1 Corintios 6:19-20 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo...? glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo”.
En el afán por lograrlo todo, muchos descuidan su salud física y mental. Dios no nos llamó a matarnos por el éxito, sino a honrarle con el cuerpo que nos dio.
Descuidar la salud es descuidar el propósito. Jesús cuidó su cuerpo descansando, orando y comiendo con propósito. El equilibrio espiritual también requiere equilibrio físico: descanso, nutrición y límites. Éxodo 20:9-10 “Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios”.
Las amistades y las relaciones moldean el carácter. La Biblia advierte en 1 Corintios 15;33 “'Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. Un verdadero amigo te acerca a Dios, no te aleja de Él. Dios usa amistades para formarnos y sostenernos. Un amigo verdadero es un reflejo del amor de Cristo. Proverbios 17:17 “En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia”. Jesús mismo tuvo amigos íntimos como Pedro, Juan y Lázaro. Su ejemplo enseña que la amistad es una extensión del amor divino. Juan 15:15 “Ya no os llamaré siervos... pero os he llamado amigos”.
5. EL ESPÍRITU: ETERNO
Esta es la esfera que sostiene a todas las demás. Cuando el espíritu está firme en Dios, todo se alinea. Si el espíritu se apaga, todo lo demás se desordena. 1 Tesalonicenses 5:23 “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible…”.
El espíritu representa la relación con Dios, la comunión, la adoración y la fe. Si esta conexión se rompe, ninguna otra área puede sostenerse, Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.
Aquí está el centro del mensaje. Bryan Dyson habló del “espíritu” como algo que no se puede descuidar… pero no...
Juan 2:23-25 “Estando en Jerusalén en la fiesta de la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre”.
Dios se manifestó en muchas ocasiones a los antiguos, a Abraham, a Agar, a Jacob, a Moises, a Josué, a Gedeón, en fin; esas manifestaciones de “alguien invisible” es lo que llamamos “Teofanía o manifestación de Dios”.
En Génesis 16:7 "Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur”, El Señor se reveló a una mujer llamada Agar, ella era una sierva egipcia que trabajaba para Sarai esposa de Abraham. Sarai decidió tener un hijo pidiéndole a su esposo que se llegara a Agar y comenzó a maltratar a Agar hasta tal punto que ella decidió huir de la casa de Abraham al desierto.
Agar junto al pozo de agua en el desierto le llamó a Dios con el nombre BEER-LAJAI-ROI que significa "pozo del Dios que me ve". Nuestro Dios no solo nos ve en todo momento, sino que nos conoce a profundidad, conoce nuestros más íntimos pensamientos y nuestros más profundos sueños deseos y anhelos.
Creo que todos hemos sentido el deseo de huir por las injusticias recibidas en el transcurso de nuestra vida y muchas veces hemos pensado “¿Donde está Dios?” El ROI, se revela a nuestras vidas en los momentos más difíciles, “El nos ve, El escucha nuestros gritos”, nunca estamos solos porque servimos a un Dios que nos ve, podemos descansar sabiendo que Dios nunca es inconsciente de lo que estamos pasando y mientras El ROI ve lo que nos está ocurriendo tenemos que confiar en Sus instrucciones.
De la misma manera como vio a Agar también ve todo lo que está ocurriendo en la tierra en este tiempo, en todos los eventos que vinieron sobre la tierra Dios descendió, miró y avisó, y en este tiempo está haciendo lo mismo, está viendo, está mirando y está avisando; tal como lo dice la Palabra en 2º Crónicas 16:9 con mayor énfasis, hablándole a su pueblo, a su iglesia … “Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen un corazón perfecto para con Él”.
Nadie está fuera del alcance del ojo de Dios, Dios contempla a todos. Hay una promesa especial para los que viven en el temor de Dios, en el libro de 1º Pedro 3:12 “Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal”.
Dios es un Dios cercano está escrito en Jeremías 23:23-24 "¿Soy yo Dios de cerca solamente, dice Jehová, y no Dios desde muy lejos? ¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?”. Job 34:21-22 “Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, Y ve todos sus pasos. No hay tinieblas ni sombra de muerte Donde se escondan los que hacen maldad.”.
Veamos que ocurrió con Agar, porque esta misma situación que ella vivió nos ha ocurrido a nosotros y anhelamos que el Ojo de Dios nos vea y extienda Su mano de amor, bondad y misericordia.
La historia nos hace ver que Agar estaba desesperada porque decidió que era mejor huir al desierto, con todos los peligros que eso implicaba, que quedarse en casa bajo otro tipo de peligro, su ama celosa y enojada. Ella no tenía familia a quien acudir. Así que huyó. Muchos de nosotros hemos huido e incluso de Dios, pero ahora es el momento de retornar, de volver al propósito que Dios ha colocado para tu vida, tu familia y tu descendencia.
Luego de recorrer cierta distancia, esta mujer embarazada estaba cansada, con hambre y muy sedienta. Y, descansando junto a un manantial, el ángel del Señor se encuentra con ella y le hace dos preguntas, de las cuales Agar solo responde una:
«Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde has venido y a dónde vas?». Ella le respondió: «Huyo de la presencia de mi señora Sarai», Génesis 16:8. ¿De dónde vienes? Eso estaba claro para Agar, venía huyendo de su ama que la estaba maltratando mucho. ¿Adónde iba? No lo sabía o al menos el relato bíblico no nos da indicio claro de que lo hubiera considerado de antemano.
El ángel le da una respuesta que no debe haber sido del agrado de Agar: «Vuelve a tu señora y sométete a su autoridad» (v. 9). No le mostró un mapa con un camino para llegar a su familia en Egipto, no le dió un plan de acción contra Sara — sus quejas pasaron desapercibidas.
El ángel le ordenó que regresara. ¿Te imaginas? Regresa al maltrato de Sara, regresa a ser extranjera, regresa a tu dolor… Regresar implicaba tragarse su orgullo, someterse; En la vida, cuando nos vemos ante los conflictos, muchas veces optamos por huir, huir siempre parece más fácil porque evitamos el enfrentamiento, las conversaciones difíciles, incomprensiones, desprecios, silencios, y muchas otras cosas, sin embargo, también huimos porque no queremos cambiar, no queremos ceder; y precisamente esa fue la razón por la cual el ángel no solo le dijo que regresara, sino que le pidió dar un paso más: «sométete a su autoridad». Difícil, porque con esas palabras le estaba recordando que no regresaba en calidad de familia, regresaba en calidad de sierva.
¿Por qué regresar?
Ministración: Quizá llevas años orando por alguna cosa, tal vez miras tu situación y piensas que el Señor no te escucha, que tus oraciones no pasan del techo. Mira lo que le dice la Palabra: «…Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones de los santos» Apocalipsis 5:8b.
Nuestras oraciones son incienso para Dios, son olor fragante, son algo que Él valora y atesora. Él sí escucha. ¿Por qué no llega la respuesta? Tienes que descansar primero en su soberanía, Él es Dios.
Recuerda que sus tiempo...
Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos. El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
Desde hace semanas he estado pensando en algo que quisiera compartir con ustedes. Se trata de volver a lo esencial de la vida cristiana, a lo más básico, a aquello sin lo cual no hay fruto, ni victoria, ni avance. El título que le he dado es “El Principio de Todo”, porque sin este fundamento, nada de lo demás funciona.
Debemos volver a lo básico, debemos volver a los principios y fundamentos del cristianismo; muchas veces fracasamos, caemos, nos debilitamos, porque olvidamos lo esencial. Queremos estrategias, queremos técnicas, queremos resultados, pero Cristo nos recuerda: “Separados de mí, nada podéis hacer”.
En Marcos 3:13-15 leemos que Jesús subió al monte y llamó a los que Él quiso, para que estuvieran con Él, y después los enviaría a predicar y a sanar enfermos y echar fuera demonios. Lo interesante es que el texto dice primero en el verso 14: “Y estableció a doce, para que estuviesen con él”; Antes de predicar, antes de hacer milagros, antes de expulsar demonios, lo primero era estar con Jesús. Ese era el fundamento.
Lucas 6:12 añade un detalle importante: Jesús pasó toda la noche orando antes de elegir a los doce. Pasó horas en intimidad con el Padre antes de decidir. Y solo después de esa intimidad, llamó y formó a sus discípulos. Esto nos enseña que lo más extraordinario del ministerio de los apóstoles no comenzó con las multitudes ni con los milagros, sino con una relación íntima con Cristo. Sin estar con Él, no había poder, no había fruto, no había nada.
Vemos este mismo principio una y otra vez en las Escrituras.
En todos estos casos, el principio es el mismo: lo primero es estar con Dios, antes de hacer algo para Dios.
Ahora bien, ¿cómo estamos con Jesús hoy? Los apóstoles lo tenían físicamente, nosotros lo tenemos por medio de El Espíritu Santo, la oración y la Palabra:
Si descuidamos estos tres fundamento...
Hay momentos en la vida cristiana donde levantamos los ojos al cielo y parece que Dios calla. Oramos, buscamos dirección, pero sentimos silencio, eso mismo vivió Abraham, veamos un poco lo que ocurrió inicialmente: Abraham vivía en Ur, una ciudad poderosa, rica, idólatra y desarrollada, su familia servía a dioses extraños, y Dios lo llama a dejar su tierra, parentela y casa para ir a un lugar desconocido, Abraham tenía 75 años. Dios le entrega 4 promesas, Génesis 12:2-4: Haré de ti una gran nación, te bendeciré, serás bendición y en ti serán benditas todas las familias de la tierra.
Abraham obedece sin tener un mapa, un plan económico ni un futuro definido. Sale por fe. Dios le promete descendencia, pero Saraí era estéril, Génesis 11:30; el tiempo pasa y no hay cumplimiento de la Palabra, por lo que a la edad de 85 años Saraí le da su sierva Agar para tener un hijo, Ismael no era el hijo de la promesa, sino fruto de la impaciencia humana; Muchas veces tratamos de “ayudar” a Dios, pero trae consecuencias. El conflicto entre Isaac e Ismael marcaría la historia de Israel hasta hoy.
La Biblia nos dice que cuando Ismael nació, Abraham tenía 86 años, Génesis 16:16 “Era Abram de edad de ochenta y seis años, cuando Agar dio a luz a Ismael” y a los 99 años Dios volvió a aparecerle en Génesis 17:1 “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” Es decir, 13 años sin revelación, sin promesa renovada, sin la voz de Dios a la cual estaba acostumbrado;
| Edad de Abraham | Cita Bíblica (RVR1960) | Palabra de Dios
| 75 años | Génesis 12:1-3 | Llamado y promesa inicial.
| 75-76 años | Génesis 12:7 | Confirmación y promesa de la tierra.
| 78-80 años (aprox.) | Génesis 13:14-17 | Promesa ampliada de tierra y descendencia incontable.
| 82-83 años (aprox.) | Génesis 15:1 | Visión y pacto con promesa de descendencia y tierra.
| 86 años | Génesis 16:16
| Nacimiento de Ismael. A partir de aquí comienza el silencio de 13 años.
¿Que significan esos 13 años de silencio de Dios? ¿Acaso Dios deja de ser fiel? ¿Será que cuando Dios hace silencio significa abandono?
El silencio de Dios no siempre es ausencia, muchas veces es parte de su proceso. En la vida de Abraham encontramos un período de 13 años donde Dios no le habló, desde el nacimiento de Ismael hasta la renovación del pacto. Este silencio tiene un profundo significado para nuestra vida espiritual. Aquí vemos el “Silencio de Dios”
Después de esa exigencia, Dios se revela ante Abraham como El Shadai, el Dios todopoderoso, le confirma el pacto, le cambia el nombre y Sara pasa de ser una mujer estéril a portadora de la promesa, prácticamente podríamos afirmar que el silencio de Dios fue la antesala de una transformación completa.
Si miramos las Escrituras, durante esos 13 años de silencio (Génesis 16:16 hasta 17:1), no encontramos registro alguno de Abraham reclamando, exigiendo o preguntándole a Dios por qué no hablaba, el texto pasa directamente del nacimiento de Ismael a la aparición de Jehová cuando Abraham tenía 99 años. No se menciona oración, reclamo ni exigencia. Eso indica que Abraham aceptó el silencio de Dios como parte del trato divino, sin demandar explicaciones.
Aunque probablemente pudo haber tenido dudas, la Escritura resalta que él siguió caminando en obediencia y criando a su hijo Ismael. Es decir, el silencio de Dios no lo llevó a la rebeldía ni a reclamar, sino a esperar el tiempo de Dios.
El apóstol Pablo lo describió de la siguiente manera en Romanos 4:20-21 “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios, plenamente convencido de que era también poderoso para hacer todo lo que había prometido”.
A la edad de 99 años, Dios se le aparece como el Shadai (Dios todopoderoso), le cambió el nombre, pasó de llamarse Abram a Abraham (Padre de multitudes), renovó el pacto con Abraham y le entrega como señal perpetua la circuncisión.
A la edad de Abraham de 100 años y Sara de 90 años, nace Isaac, Génesis 21, fue el cumplimiento sobrenatural de la promesa, lo imposible se volvió realidad.
Pero vino una prueba final, la fe en su punto mas alto, voy a hacer un relato corto de lo que ocurrió en Génesis 22:1-14; Dios quiso probar la fe y obediencia de Abraham, por lo que le pidió que sacrificara a su hijo Isaac, el hijo de la promesa. Abraham, sin cuestionar, se levantó temprano y emprendió el viaje hacia el monte señalado por Dios. En el camino, Isaac notó que llevaban fuego y leña, pero no el cordero, y Abraham le respondió con confianza: “Dios se proveerá de cordero”. Al llegar al lugar, Abraham preparó el altar, ató a Isaac y lo colocó sobre la leña. Justo en el momento en que iba a sacrificarlo, el ángel del Señor lo detuvo, reconociendo su temor y obediencia a Dios. Entonces, Abraham levantó la vista y vio un carnero atrapado en un zarzal, el cual ofreció en lugar de su hijo. Por esta experiencia, Abraham llamó a aquel lugar “Jehová proveerá”.
Ministracion:
Oseas 7:2 “Yo quiero sanar a Israel pero sus pecados son demasiado grandes, Samaria está llena de mentirosos, hay ladrones adentro y bandidos afuera; la gente no se da cuenta de que los estoy que mirando, están cercados por sus acciones pecaminosas y yo las veo todas”.
Me encontré en la palabra del Señor con un versículo en el que Dios prácticamente le dice al pueblo “Yo he tenido la intención de que ustedes vivan una vida mejor” y de hecho cuando vamos a la palabra, vemos cómo a lo largo de la biblia, el plan de Dios con el hombre siempre ha sido que el hombre viva mejor, nunca el plan de Dios ha sido destruir a una familia o destruir a una persona, al contrario, Dios siempre quiere que una vez tu aceptes a Cristo en tu corazón, empieces una vida junto a Dios.
Hoy quiero que escuches esto y lo recibas en tu corazón y lo creas, nadie que llega a Dios, si sigue los caminos, sigue los propósitos y camina de la mano con Dios, su futuro va a ser de destrucción, todo el que llega a Dios y decide encaminarse en la voluntad de Dios y decide caminar de la mano con Dios, tendrá un futuro mejor, está escrito en el libro de los Salmos 37:25 “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su descendencia que mendigue pan”.
En Oseas 7:1-2 encontramos un silogismo práctico, con el cual podemos confrontarnos con la Palabra, con respecto a lo que hoy está viviendo la iglesia “Yo quiero sanar a Israel pero sus pecados son demasiado grandes, Samaria está llena de mentirosos, hay ladrones adentro y bandidos afuera; la gente no se da cuenta de que los estoy que mirando, están cercados por sus acciones pecaminosas y yo las veo todas” El Señor dice “Yo quiero sanar a Israel” esa es la voluntad de Dios, “pero…” y esa palabra se convierte en un freno para Dios.
La Biblia nos muestra un Dios lleno de misericordia, cuyo deseo es siempre sanar, restaurar y levantar a Su pueblo. Sin embargo, este pasaje de Oseas nos revela un contraste doloroso: la voluntad de Dios tropieza con la realidad del pecado de Su pueblo y habla de pecados específicos como la desobediencia, la mentira y la arrogancia.
Dios dice: “Yo quiero sanar…”, pero inmediatamente aparece una palabra que se convierte en un muro, un obstáculo, un freno: “pero…”.
Ese “pero…” no lo pone Dios, lo pone el hombre a través de sus acciones, su pecado y su indiferencia. Hoy también la iglesia enfrenta el mismo dilema: Dios quiere sanar, cuál es ese pero que le has puesto a Dios, cuáles son esos frenos que han impedido que realmente tú puedas avanzar al nivel que Dios quiere que tú avances; cuál ha sido ese obstáculo, esa traba que al parecer nosotros mismos hemos puesto al cumplimiento del propósito de Dios en nuestras vidas.
Quiero mostrar a la luz de la Palabra los tres elementos que frenan la intervención de Dios en nuestras vidas:
Hay gente que es descubierta en su pecado, que es descubierta en su error y se mantienen diciendo “Yo no lo hice, aunque todo apunta que si lo hicieron”; La pregunta es por qué somos tan insistentes a la hora de mentir, por qué somos tan fáciles para mentir en la vida. Los pecados están atestados de mentira. No puedes soltar ningún pecado mientras no saques la mentira de tu vida; pero hay gente que miente con sus palabras, miente con su comportamiento, miente con sus acciones, mienten en sus redes sociales, mienten en las conversaciones, hoy le quiero decir algo: “Hasta sus más íntimas conversaciones, sean vergonzosas, públicas o privadas, Dios las conoce, Dios las ve.
¿Sabes por qué no hemos podido salir de nuestras debilidades? porque no queremos reconocerlas a través de la verdad; Cuando una persona miente, destruye la confianza; cuando una persona miente, daña a los demás, cuando una persona miente, puede romperle el amor a otras personas; cuando una persona miente, puede crear barreras entre los demás; cuando una persona miente, se le cierran puertas en la vida, porque la mentira es un gran defecto y la nadie va a entregarte cosas a una persona en la cual no confía por tal razón nadie va a abrir las puertas de lo más íntimo de su alma a alguien en quien no confía. Y si esto lo hace la gente, ahora imagine a Dios haciendo exactamente lo mismo, por mas misericordioso, bueno, santo, amoroso, etc, etc, etc.
En este tiempo Dios va a levantar en esta iglesia, en esta generación gente altamente honesta; Levante su mano si usted es uno de ellos y dígale “Señor, ayúdame a desarrollar una vida de verdad, una vida de honestidad, una vida de transparencia, en tu nombre de Jesús.
La mentira se transforma en un freno porque aunque tu creas que nadie te está viendo, Dios te está viendo y cuando Dios ve una persona mentirosa, retira su bendición y frena Su respaldo, porque Dios prefiere un honesto que se equivocó y no un mentiroso que se cree perfecto.
Filipenses 4:8 "Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”.
Hoy quiero compartir esta Palabra que transformarán tu manera de pensar, es definitivamente lo que denominamos “Sanidad de la mente” ya que la iglesia de hoy está necesitando urgentemente ser sanada, necesitamos una fórmula espiritual para enfrentar la depresión, luchar contra la ira, saber qué hacer con los resentimientos, la auto conmiseración, la preocupación y el miedo, y los versículos que hoy voy a compartir con la iglesia, son las palabras que el apóstol Pablo las escribió estando en una cárcel romana. Existen más de una clase de prisión: Las barras metálicas pueden formar parte de una prisión, pero hay otras cosas que forman prisiones, y muchos de nosotros estamos viviendo en mazmorras de desesperación, otros están encerrados tras murallas de resistencia y rebeldía, hay unos cuantos encadenados a circunstancias adversas, con grilletes de miedo.
En Proverbios 23:7a la Palabra dice “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”, podemos asegurar que somos lo que pensamos; lo que pensamos moldea nuestra conducta y sentimientos. Lo que pensamos y sentimos dirige nuestra voluntad, y estas tres cosas son las que conforman nuestra alma. Como creyentes estamos llamados a transformar nuestra mente de acuerdo a la mente de Cristo, para que pensemos, hablemos y actuemos en la perfecta voluntad de Dios, la cual debemos confrontarla de acuerdo a lo que Dios expresa a través de Su Palabra.
Porque nuestros pensamientos moldean nuestra conducta, habla y sentimientos; y conforme a esto. Para entenderlo mejor vayamos a Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”; una persona con una mente amargada hablará eso mismo y terminará contaminando con sus palabras a muchos.
Existe un ejemplo muy ilustrativo acerca de la manera de pensar y cómo afecta nuestra vida y la de quienes nos rodean, hasta puede dañar una población local y a toda una nación. En el libro de Números capítulos 13 y 14, se nos cuenta de cuando Moisés envió a doce espías a reconocer la tierra prometida y traer un informe de esa misión; el reporte traído muestra dos maneras de pensar, sentir y hablar, así como lo que produjo entre el pueblo de Israel.
En el reporte, diez espías declararon acerca de los pobladores de las tierras que vieron: “Hasta había gigantes, los descendientes de Anac. Al lado de ellos nos sentíamos como langostas y así nos miraban ellos”, Números 13:33; declararon delante de todo el pueblo que «ellos» se sentían como langostas y fueron tan osados que afirmaron que así los miraban los pobladores de aquellas tierras.
Mientras tanto, los otros dos espías, Josué y Caleb, tenían una mente y una manera de hablar diferentes; se expresaron delante del pueblo dándoles ánimo y asegurándoles que hasta podían "comérselos como a pan”, mostrando una fe inquebrantable en el Dios vivo, Números 14:8-9 “Si Jehová se agradare de nosotros, él nos llevará a esta tierra, y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”. Los otros 10 tenían una mente de langostas, mientras que Josué y Caleb tenían una mente espiritual, «La mente de Cristo», 1 Corintios 2:16 "Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”.
La mente de langosta es una “Mente carnal”, se mira con conmiseración, carece de fe, anda en derrota, se deja influir por las circunstancias y presta su oído y vista a la fatalidad. Eso produce una actitud contraproducente y negativa en ellos y en los que les rodea.
Quien tiene la mente de Cristo es espiritual, se aprecia victorioso, tiene fe, anda en la victoria de Cristo, no lo mueven las circunstancias, siempre piensa, cree y confiesa la Palabra de Dios y produce fe, llevándolos a depositar su confianza en Dios.
Como ya dijimos, la manera correcta de evaluar nuestra mente y el producto de nuestros pensamientos y razonamientos es a la luz de la Biblia, de ello dependerán nuestras acciones y la influencia que causemos en los demás. Una mente de langosta es antagónica con la Palabra de Dios, lo ideal y correcto es tener una mente espiritual semejante a la de Cristo y a la manera como actuaría el Señor si estuviera en nuestro lugar, la cual es dirigida por el Espíritu Santo.
Según la Palabra de Dios existen 5 estados de una mente reprobada, todos tenemos que hacer una análisis exhaustivo y permitir que Dios transforme nuestra mente en una “Mente Espiritual”.
Una mente reprobada es aquella que después de haber sido analizada por Dios y confrontada a través de la Palabra, fue descalificada, viene del griego “adokimos”: Aquel que no pasó la prueba o el análisis, son aquellos que han rechazado total y deliberadamente la gracia de Dios, lo cual los ha colocado intencionalmente fuera de su alcance. Romanos 1:28 “Como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, los entregó Dios a una mente reprobada para hacer lo que no es debido”.
Mente espiritual
Es aquella que viene al espíritu renacido en Cristo, producto de la inspiración, revelación e iluminación del Espíritu Santo. Viene del griego “phronema”: Lo que uno tiene en la mente, el pensamiento, el contenido de lo expresado. Tener la ...
Juan 3:3 “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.
Quiero compartirles una frase que encontré de un hombre que se llama Leonard Ravenhill, que dice: “El mayor milagro en el mundo, es cuando Dios toma a un hombre NO santo, de un mundo NO santo; cambia este hombre NO santo, en un hombre SANTO, lo coloca de nuevo en un mundo NO santo y LO MANTIENE SANTO”, sin duda, este es el mayor milagro que puede ocurrir en la vida de un ser humano.
Uno de los mas grandes milagros que ocurrió hace miles de años fue la creación del mundo y del universo, donde la ciencia cada vez más habla sobre un “Diseñador”, “Todopoderoso”, “Inteligente” que de la nada creo todo.
Hace mas de 2.000 años, ocurrió otro milagro aún mayor que la creación, y fue la muerte y resurrección de Cristo entre los muertos, donde toda nuestra fe cristiana tiene su fundamento.
Estoy seguro, que después de la resurrección de Cristo, el mayor milagro que puede ocurrir en la vida del ser humano, es que, Dios decide de manera sobrenatural cambiar a un hombre NO santo, de naturaleza pecaminosa, corrupta, con un corazón que sólo se inclina a hacer el mal, lleno de maldad, perversidad, mentira, engaño, falta de perdón, lleno de inmoralidad sexual, avaricia, engaños, borracheras, vicios, hábitos destructivos, orgullo, dureza de corazón, que busca, ama, desea, tolera, negocia, anhela, gusta y abraza el pecado, en un hombre SANTO que ha nacido de nuevo.
Y de esto quiero compartir: Evidencias del Nuevo Nacimiento, y para esto vamos a buscar en nuestras Biblias el libro de que habla sobre este asunto: Juan 3:1–5 RVR60 “Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.
“Nacer de nuevo” es una de las afirmaciones más absolutas e inflexibles de toda la Biblia. Pero, ¿cómo puede alguien nacer de nuevo si ya está viviendo? ¿No se nace solo una vez? Primero que todo aprendamos acerca de:
¿Qué no significa nacer de nuevo?
Nacer de nuevo es algo más profundo y radical, entonces:
¿Qué sí significa nacer de nuevo? Es un cambio espiritual, no físico. Es una transformación del corazón, no de la apariencia. Es pasar de la indiferencia u hostilidad hacia Dios a una vida de amor y obediencia. 2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
Todos nacemos con un problema que comienza en el corazón: El pecado, intentamos solucionarlo con buenas obras o religiosidad, pero nada llena el vacío… Solo Jesús puede hacerlo. Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”. Una persona muerta espiritualmente no puede revivirse a sí misma. Necesita intervención divina.
Veamos el caso de Nicodemo:
Nicodemo era un hombre religioso, por esta razón Jesús tuvo que ser enfático, Juan 3:7 “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo”. Juan 3:3 “...el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”. Jesús no hablaba de religión, sino de transformación interna por el Espíritu Santo.
Vemos aquí a Nicodemo con Jesús conversando en la noche sobre este asunto tan importante, pero pensemos quién era Nicodemo, un “Fariseo” principal entre los judíos. Un fariseo era una persona separatista, ellos se apegaban a la ley mosaica, y eran hombres que voluntariamente habían decidido separarse para obedecer con fervor la ley de Dios, sin embargo, fue un grupo religioso y político de la época, que se caracterizo por una aparente piedad, pero en realidad eran hombres religiosos, los cuales Cristo reprendió fuertemente.
Nicodemo pertenecía al sanedrín, pues era un principal entre los judíos, y este grupo del sanedrín, era como la rama legislativa para nosotros (Congreso de la República), que legislaban al pueblo y lo gobernaban, bajo el yugo romano.
Yo defino el “nuevo Nacimiento” como la “La huella eterna de Dios, marcada en lo más íntimo del hombre”, esta Palabra “Nacer de nuevo”, tiene dos significados importantes en el idioma original:
Leamos dos pasajes para entender esto que acabo de decir, vamos a:
Juan 1.12–13 RVR60 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios”.
1 Pedro 1.3 “Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva”.
Es Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo que por Su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo. Entendemos entonces que este nuevo nacimiento no es producido por nuestras propias fuerzas o voluntad, sino que proviene de lo alto, como lo dijo el Señor Jesús.
Por otro lado, el nuevo nacimiento es una obra del Espíritu en nuestras vidas, Juan 3:8 “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu”. No podemos controlar ni fabricar el nuevo nacimiento. Es soberano, divino y misterioso.
Hasta ahora hemos aprendido lo teórico, lo que todo el mundo sabe, ahora llevemos todo esto a la práctica: ¿Como evidenciamos que hemos nacido de nuevo? Juan 3:5 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. “De cierto, de cierto te digo”, con esta frase Jesús quiere hacer énfasis a esta afirmación fundamental en la vida de to...
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