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Salmos 107:20 “Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.”
Quiero que me preste atención y escuche lo que le voy a decir. Hay algo que he aprendido es encontrar fortaleza en la palabra del Señor. ¿Por qué? Porque cuando tu fortaleza está en el hombre o en las circunstancias, realmente tu fortaleza se vuelve vulnerable. Porque el hombre falla, porque las circunstancias cambian, porque poner nuestra confianza en cosas es lo más equivocado que podemos hacer, mientras que, el que se agarra de la palabra puede estar seguro de esto: cielo y tierra pasarán, pero su palabra nunca pasará. Mateo 24:35 “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”.
Lo que te quiero decir es, si lo dice Dios en su palabra, puedes estar seguro que, pase lo que pase, él lo va a cumplir. Pero escuche, justo el versículo que vamos a leer ahora, para mí ha sido un lugar, un ancla, ha sido un sostén muchas veces en mi vida, así que seguramente cuando lo escuches lo vas a recordar, porque para los que han leído la Biblia o han escuchado la palabra con frecuencia, les va a resonar como un versículo conocido. Dice la palabra del Señor así: Jeremías 29:11-14 "Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice transportar."
Dios está diciendo: "Mis planes son mejores que los tuyos". Y esta palabra, a mí me ha sostenido muchas veces, pero el problema de las promesas es que somos especialistas en agarrarnos de la promesa y olvidar la condición o el proceso alrededor de la promesa. Y eso hace mucho daño, porque toda promesa está ligada a un proceso. Lo vuelvo a repetir: toda promesa está ligada a un proceso.
La promesa es a donde Dios te va a llevar, y el proceso es el paso a paso, es el camino mediante el cual Dios te va a llevar. Cuando nosotros ignoramos el proceso, nos frustramos, nos desesperamos, nos afanamos y llegamos a creer que Dios no nos va a cumplir.
Quiero traer a memoria la historia de José, creo que es un de los ejemplos mas claros de lo que estamos hablando hoy:
José no solo tuvo sueños de grandeza; recibió un diseño de Dios que incluso su padre Jacob, en su sabiduría, supo identificar. La Biblia en Génesis 37:11 dice “Y sus hermanos le tenían envidia, mas su padre meditaba en esto”, Jacob sabía que lo que José veía no era producto de la imaginación, sino una asignación del cielo.
Antes de que José gobernara Egipto, la palabra que Dios le dio, tuvo que "trabajar" en él; Veamos el Salmo 105:16-19 “Trajo hambre sobre la tierra, y quebrantó todo sustento de pan. Envió un varón delante de ellos; A José, que fue vendido por siervo. Afligieron sus pies con grillos; En cárcel fue puesta su persona. Hasta la hora que se cumplió su palabra, el dicho de Jehová le probó”; El proceso de José “la cisterna, la casa de Potifar, la cárcel” no fue un desvío del plan, fue el cumplimiento del plan. En la cisterna, Dios mató su orgullo; en la casa de Potifar, Dios probó su integridad; y en la cárcel, Dios probó su paciencia. Dios no te va a sentar en el trono hasta que la promesa te haya procesado.
El Secreto de su Resistencia se encuentra en la palabra profética que Jacob declaró sobre José al final de sus días. Esto explica por qué José no se quebró en los 13 años de esclavitud:
Desde que José fue echado en la cisterna y vendido como esclavo hasta que fue nombrado gobernador de Egipto, transcurrieron exactamente 13 años, trece años donde Dios no le habló en sueños, pero estuvo con él en silencio, fue el tiempo necesario para que la túnica de colores se convirtiera en un carácter de acero.
”Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, Le tiraron flechas, Y le aborrecieron los arqueros; Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob..." Génesis 49:22-24
El punto más alto de la vida de José no fue cuando se puso el anillo del Faraón, sino cuando pudo mirar a quienes lo hirieron y ver la mano de Dios a través de ellos. El proceso fue tan perfecto que no dejó rastro de amargura, solo rastro de propósito. Hay capítulos tristes en nuestras familias: violencia, rechazo, abandono. Hay voces en nuestro subconsciente que nos dicen: "Eres estúpido", "Eres bruto", "No sirves para nada”.
José lloró siete veces. No lloró cuando lo promovieron, sino cuando vio que sus hermanos se arrepentían. El perdón no minimiza la justicia; la delega a Dios.
¿Quieres ajustar cuentas con tus enemigos? Ese es trabajo de Dios. Él es experto en poner de rodillas a los soberbios y en suavizar a los coléricos. Tu trabajo es no contaminar tu corazón, para que cuando los que te despreciaron vengan con hambre, tú tengas los graneros abiertos.
Al final del camino, José declara la verdad más profunda de la providencia divina, enmarcado en Génesis 50:20 ”Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”.
Nada de lo que ocurre en nuestras vidas es en vano. Dios no permite que te hirieran para destruirte, sino para enviarte delante de otros y preservar vida. Tu proceso no es solo tuyo; es para los que vienen detrás de ti.
Cuando entendemos que Dios tiene pensamientos de paz para nosotros (Jeremías 29:11), dejamos de buscar desesperadamente el milagro y empezamos a buscar al Dios del milagro, el cual cuando envía una Palabra, la Palabra que envía, se cumple.
"José tuvo que pasar por el silencio de la cárcel para poder interpretar el sueño del Faraón. Si José se hubiera saltado el proceso, no habría sabido administrar la abundancia. Tu temporada difícil no es un castigo, es tu entrenamiento para la posición que Dios ya escribió de ti en la eternidad.”
De todo esto salen tres principios que debemos aprender de memoria:
Nosotros estamos llenos de optimismo, y el optimismo que más preocupa es el optimismo que niega la realidad. ¿Y qué si llega la crisis? ¿Y qué si la enfermedad toca tu cuerpo? ¿Y qué si es el mismo Dios el que está permitiendo que eso suceda? Miren la instrucción tan profunda que Dios les dio a los que estaban en el cautiverio en Babilonia. En lugar de prometerles un escape inmediato, les dio una estrategia para su temporada difícil: «Edifiquen casas y habiten en ellas; planten huertos y coman...
Iglesia, hoy nos paramos frente a un nuevo ciclo, no basta con celebrar que un año comienza; lo que necesitamos es discernir el tiempo en el que estamos pisando y todas las promesas que Dios nos entregó para afrontarlo.
Dios nos ha entregado tres promesas, las cuales las hemos llamado “las 3 erres”:
Entre las promesas que Dios nos entrega para enfrentar un nuevo año y el día en que esas promesas se materializan, hay un proceso en el cual debemos estar libres de la terquedad y la obstinación, libres del orgullo y la inmadurez espiritual; Te voy a dar ejemplos claros de personajes bíblicos que recibieron la promesa y tuvieron que afrontar procesos:
¿Por qué? Porque el proceso es lo que te forma para que, cuando llegue la promesa, no te destruya el orgullo, sino que te sostenga el carácter.
Veamos el libro Nehemías 9:16-17 "Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos. No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste."
Israel es el espejo de nuestra propia realidad, y en este pasaje Bíblico Nehemías estaba orando, los muros se habían levantado, la ley se había leído... había una libertad física aparente. Pero al mirar atrás, se dan cuenta de que puedes salir de Egipto, pero Egipto no siempre sale de ti.
El pueblo de Israel vio el mar abrirse y comieron maná, pero en el momento de la victoria, apareció la terquedad. Caminaban hacia la promesa, pero con el corazón anclado al pasado. ¿De qué sirve tener una economía sana o una familia que "parece" estar bien, si por dentro la mente sigue cautiva?
Empezaron a experimentar problemas de identidad, ya que aunque salieron físicamente, Egipto no había salido de sus corazones. Caminaban hacia la libertad, hacia la promesa dada por Dios, pero sus corazones seguían encadenados al pasado; prácticamente llenaron su corazón de rebeldía, soberbia y obstinación.
Nehemías revela una insurrección espiritual planificada: "pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre".
El pasaje de Nehemías nos confronta con una de las tragedias más grandes del ser humano: la incapacidad de abrazar la libertad. Nehemías relata que nuestros padres "fueron soberbios, y endurecieron su cerviz". Esta imagen de la "cerviz endurecida" no es solo una metáfora de terquedad; es la descripción de un buey rebelde que pone rígido el cuello para rechazar el yugo del labrador. Es el orgullo que se resiste a ser guiado por Dios.
La esencia del problema radica en que, aunque Dios los había sacado físicamente de Egipto, el corazón del pueblo seguía encadenado allá. Nehemías revela que "en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre". El pueblo no solo se quejó, sino que planificó su propio retroceso. Estaban dispuestos a elegir un nuevo jefe, un caudillo humano, con tal de regresar a las cadenas de la esclavitud.
El problema de la libertad y de abrazar promesas es que exige fe, responsabilidad y conquista, mientras que la servidumbre solo exige resignación. El pueblo olvido el dolor de los latigazos y solo recordaban el sabor de las cebollas y los ajos. Su soberbia les hizo creer que el plan de Dios era un error y que su pasado como esclavos era un refugio.
Esta es la gran lección para nosotros en este inicio de 2026: No se puede conquistar la Tierra Prometida con los ojos puestos en Egipto. La terquedad es, en el fondo, un acto de ingratitud que borra las maravillas de Dios y nos hace preferir la falsa seguridad de nuestras viejas cadenas. Sin embargo, el pasaje cierra con la esperanza más grande: "Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia". A pesar de nuestra "cerviz dura" y nuestra insistencia en volver atrás, Dios no nos abandona; Su misericordia es el único lazo que nos impide regresar al abismo de nuestra antigua esclavitud.
La Biblia dice que se volvieron arrogantes y tercos.
¿Cómo sabemos si el orgullo y la arrogancia nos atrapó?
Nos volvemos “Tercos como una mula”:
Dios mira al humilde de cerca, pero al soberbio lo mira de lejos. La arrogancia es tan desagradable que provoca el alejamiento de la presencia de Dios. Hay gente que fracasa...
Deuteronomio 2:25 “Hoy comenzaré a poner tu temor y tu espanto sobre los pueblos debajo de todo el cielo, los cuales oirán tu fama, y temblarán y se angustiarán delante de ti”.
Dios nos ha dado 3 promesas de bendición para este año, las hemos llamado las “3R", las voy a mencionar porque es importante recordarlas y declararlas:
Zacarías 9:12 "Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de la esperanza; hoy también os anuncio que os restauraré el doble". Este versículo llama al pueblo a regresar a su refugio, con la promesa de que Dios les devolverá el doble de sus sufrimientos, reconociendo que su fortaleza está en la esperanza y en Dios.
Joel 2:25 “Y os restituiré los años que comió la oruga, el saltón, el revoltón y la langosta, mi gran ejército que envié contra vosotros”. La Restitución es la devolución de lo que fue robado o perdido por causa de un ataque o una plaga. Dios menciona específicamente a los "devoradores" (Oruga, Saltón, revoltón y langosta).
Jeremías 31:16-17 (NTV) “No llores más, porque te recompensaré —dice el SEÑOR—. Tus hijos volverán a ti desde la tierra lejana del enemigo. Hay esperanza para tu futuro —dice el SEÑOR—. Tus hijos volverán a su propia tierra”; (TLA) “Pero Dios le dice: «Sécate las lágrimas, ya no sigas llorando ni pierdas la esperanza. Tus hijos serán restaurados y restituidos; volverán del territorio del enemigo, y tu sufrimiento se verá recompensado. Te juro que así será”. El SEÑOR le pide a su pueblo que deje de llorar porque habrá una recompensa por el sufrimiento, por el dolor, por todo lo que han padecido y todo lo que han orado y nuestros hijos serán restaurados y restituidos, hay esperanza para nuestro futuro y que volveremos a las promesas, vendrá la restauración y redención que Dios tiene reservada para nosotros.
Lo importante de estas 3 promesas es que Dios las confirma mediante dos palabras:
Ezequiel 12:22-28 “… Diles, pues: Se han acercado aquellos días, y el cumplimiento de toda visión. Porque no habrá más visión vana, ni habrá adivinación de lisonjeros en medio de la casa de Israel. Porque yo Jehová hablaré, y se cumplirá la palabra que yo hable; no se tardará más, sino que en vuestros días, oh casa rebelde, hablaré palabra y la cumpliré, dice Jehová el Señor. … Así ha dicho Jehová el Señor: No se tardará más ninguna de mis palabras, sino que la palabra que yo hable se cumplirá, dice Jehová el Señor”. El énfasis final del pasaje es: "En vuestros días". Esta es la clave del cumplimiento. Dios no está esperando a que las circunstancias cambien para cumplir Su promesa; Él cumple Su promesa para que tus circunstancias cambien. Cuando Dios dice "no se tardará más", está estableciendo un punto de inflexión. Es el momento donde la Palabra escrita (Logos) se convierte en una realidad tangible en tu historia personal.
Isaías 46:9-13 (NTV) “… Todos mis planes se cumplirán porque yo hago todo lo que deseo. Llamaré a una veloz ave de rapiña desde el oriente, a un líder de tierras lejanas, para que venga y haga lo que le ordeno. He dicho lo que haría, y lo cumpliré. Escúchame, pueblo terco, que estás tan lejos de actuar con justicia. Pues estoy listo para rectificar todo, no en un futuro lejano, ¡sino ahora mismo! Estoy listo para salvar…”.
La Biblia muestra de que, desde el momento en que Dios entrega una promesa, se levantan enemigos con nombre propio para resistir su cumplimiento. No son figuras abstractas, son oposiciones reales que marcan etapas del camino. La Escritura no registra estos enemigos solo como hechos históricos, sino como tipos espirituales que siguen manifestándose en la vida del creyente actual. Aunque los nombres cambien, las estrategias permanecen.
Este recorrido revela una verdad espiritual profunda: “El mundo espiritual es hostil” y cada enemigo aparece en una etapa distinta del camino, y cada victoria prepara al pueblo para la siguiente. La promesa no cambia, nunca estuvo en duda, pero el camino hacia su cumplimiento siempre estuvo marcado por oposición. No para destruir al pueblo, sino para formarlo, afirmarlo y enseñarle a depender de Dios.
Cada uno de estos enemigos revela que no todo ataque es frontal, y que no toda oposición viene de la misma manera. Algunos atacan el cuerpo, otros la mente, otros las relaciones y otros el espíritu.
Y es precisamente después de haber enfrentado estas resistencias, que la iglesia está preparado para victorias mayores, porque Dios no solo lo conduce a la promesa, sino que lo transforma en el camino.
Pero hoy me voy a detener en un enemigo llamado Sehón, rey de Hesbón, llamado espiritualmente “el que arrasa, el que destruye, el opositor, el que barre con violencia”.
En Deuteronomio 2:24-36, encontramos una de las lecciones más crudas y necesarias para el creyente de hoy. Dios le ordena a Moisés avanzar, pero en el camino hacia la promesa se interpone un obstáculo llamado Sehón, rey de Hesbón.
Cuando abrimos Deuteronomi...
1 Corintios 4:2 "Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”.
Tenemos que aprender a ser buenos administradores de nuestra vida, y nuestra vida contiene nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. El pasado se encuentra en nuestra mente y nuestro corazón, nuestro presente debemos entregarlo a Dios y nuestro futuro le pertenece a Dios.
El ser humano, hoy por hoy, vive en un constante estado de caos cuando se trata de pensar en lo que fue nuestro pasado, cuando se trata de mirar lo que está pasando en nuestro presente y cuando se trata de proyectar lo que viene hacia nuestro futuro.
Cuando una persona es altamente atormentada por el ayer y dice: “Es que usted no sabe lo que yo me equivoqué, no sabe lo que yo hice; a veces me persigue la culpa, el señalamiento... tengo cosas del ayer que yo no quiero que salgan a la luz”, eso puede generar en la vida exceso de pasado. Da como resultado, en muchos casos, depresión.
Por otro lado, cuando pensamos hacia el futuro, entonces estamos preocupados: “¿Cómo voy a pagar el semestre de mis hijos? ¿Qué va a pasar con mi hogar? ¿Qué va a pasar con mi ministerio? ¿Qué va a pasar con mi proyectos?”. Esa abundancia de futuro es conocida como ansiedad.
Cuando hay mucho pasado y hay mucho futuro, el presente entra en caos y aparece el famoso estrés. Hay gente que no está tranquila: Cuando mira hacia atrás, no encuentra paz; cuando mira su presente, no encuentra paz; y cuando mira hacia el futuro, tampoco encuentra paz.
Hoy le voy a mostrar a través de la Palabra, un versículo en el que Dios habló de todo esto, me sorprendió leer un profeta en el que veo que, para Dios, los tiempos siempre están: el presente, el pasado y el futuro. Libro de Isaías 46:9-13 (NTV):
“Recuerden las cosas que hice en el pasado, pues sólo yo soy Dios; yo soy Dios y no hay otro como yo. Sólo yo puedo predecir el futuro antes de que suceda. Todos mis planes se cumplirán porque yo hago lo que deseo. Llamaré a una veloz ave de rapiña desde el oriente y a un líder de tierras lejanas para que venga y haga lo que yo le ordeno. He dicho lo que haría y lo cumpliré. Escúchame, pueblo terco, tú que estás tan lejos de actuar con justicia; pues estoy listo para rectificarlo todo. Y escucha esto: no en un futuro lejano, sino ahora mismo, estoy listo para salvar a Jerusalén y mostrarle mi gloria a Israel”.
Eso es lo que Dios ordena y promete a cada uno de nosotros, pero hoy tenemos que tomar acciones precisas, para que cada promesa y cada palabra se cumplan en nuestras vidas:
Dios es Dios de promesas, Dios es fiel y siempre cumple lo que promete, no por capricho, sino por su naturaleza de ser veraz, justo y amoroso, ofreciendo vida, esperanza y cumplimiento a quienes confían en Él. ¿Qué implica que Dios sea un Dios de promesas?
Estoy seguro que, luego de esta palabra, en tu corazón va a venir sanidad y vas a tener paz en el nombre de Jesús.
¿Cómo afrontar el pasado en mi vida? ¿Cómo vivir entendiendo que hay cosas que están en el ayer y que no podemos cambiar? ¿Cómo vivir, comprendiendo que hay experiencias, cosas que tuvimos o cosas que nos faltaron? Muchas veces estas experiencias empiezan a traer consecuencias a nuestro hoy, a nuestro ahora, muchas veces cuando usted mira hacia atrás, y nos lamentamos, algunos hasta se sienten culpables porque dicen: “Si yo hubiera sido más sabio, si yo hubiera sido más inteligente, si yo hubiera escuchado más a Dios, mi presente no estaría tan colapsado por los errores de mi pasado”, otros dicen: “Si yo hubiera hecho esto o lo otro, no me hubiera sucedido lo que estoy viviendo en el presente”.
Pero hoy te quiero mostrar tres cosas que la Biblia nos enseña que debemos hacer con el pasado:
¿Por qué es tan importante la sanidad para Dios? Es importante que las cuentas del pasado estén saldadas; para Dios es importante que aquellos pendientes del ayer, delante de su presencia, estén al día. ¿Sabe por qué? Porque cuando Dios va a subir a una persona a un nuevo nivel, primero le sana el pasado, para que el pasado nunca le vaya a frenar el presente, y mucho menos frenarle su futuro.
Veo la historia de Jacob y Esaú. La Biblia dice que por problemas familiares ellos se separaron. Jacob se va a trabajar a la casa de su tío, el tramposo Labán, y Esaú se queda con su padre Isaac. Dice la palabra del Señor que, en medio de esta separación, a Jacob le va difícil; le toca una vida complicada. Su tío es un tramposo: lo engaña por 14 años, lo hace trabajar más de la cuenta, veinte años de trabajo sin recibir nada a cambio y a pesar de eso Dios lo prospera, lo bendice y todo lo que le prometió, se lo dio; en Génesis 28:20-22 “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios. Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti”, Jacob hace un voto condicional, después de soñar con una escalera al cielo y recibir promesas de Dios sobre su descendencia y la tierra; y comienza el cumplimiento de la promesa en Génesis 30:43 dice: "Y se enriqueció el varón muchísimo, y tuvo muchas ovejas, y siervas y siervos, y camellos y asnos"
En medio de los procesos del pasado, muchos de nosotros hemos decidido reconstruirnos, aquí hay gente que, aunque falló en el ayer, se ha esforzado en su presente por tener una mejor historia. Muchos testifican: “Tal vez no tuve un papá, pero me pude superar; tal vez cometí errores en el ayer, pero me he podido levantar”. Eso fue lo que le pasó a Jacob, a pesar de que su tío engañó, Dios hizo que a Jacob le fuera bien. La razón es que “Aunque hemos tenido un pasado difícil, quien decide hacer las cosas de manera correcta se va a levantar en el nombre de Jesús”.
Cuando finalmente Jacob tiene su bendición y sale de la casa de su tío, Dios se le aparece en Padán Aram. Jacob estaba angustiado. ¿Por qué? Porque él sabía que tenía que regresar a la t...
Santiago 3:4 “Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere”.
Hoy quiero comenzar haciéndonos una pregunta que define no solo nuestro presente, sino nuestro destino final: ¿Quién tiene el timón de tu vida? Nuestra existencia es como un barco que emprende un viaje sobre aguas que cambian constantemente. A veces navegamos en mares tranquilos, tiempos de paz donde todo fluye y el gozo nos inunda; pero de pronto, la temporada cambia. El mar se agita de la nada y aparecen tormentas donde creemos que saldremos hechos pedazos. El punto clave es que la vida de todos los que van en el barco depende de quien lleva el timón, porque el timón es el que le dice al barco hacia dónde dirigirse.
La realidad es que, muchas veces, nuestro barco va lleno de timoneles que representan las voces del mundo y no sabemos a quién obedecer. Es lo que sucede cuando abres las redes sociales, alguien dice que una fruta es maravillosa por sus vitaminas, otro dice que es veneno por la fructosa, otro que solo se come al desayuno y otro que mejor ni comprarla. Al final, confundidos, no sabemos si tirarla a la basura o comerla deshidratada. Así está nuestra vida hoy, llena de timoneles queriendo dar órdenes para dirigir nuestro barco ya que, quien tenga el timón será quien fije tu rumbo, y si el timón lo ha tenido el timonel equivocado, terminarás en lugares donde nunca debiste estar, por eso es importante preguntarnos ¿Quién está timoneando tu vida? Porque todo lo que vives y todo lo que haces es el resultado de una decisión, aquel que va en el timón, es el que lleva el control de tu vida.
Es importante que entiendas que una tormenta no destruye un barco, un barco está diseñado para sobrevivir a ellas. Lo que destruye el barco es el timonel. Un buen timonel usa la tormenta a favor, decide cuándo guardar las velas, cuándo aligerar la carga o cuándo cambiar el rumbo. Pero un barco con varios timoneles a bordo dirigiendo el barco, no avanza ni en aguas tranquilas.
(Este texto es por si lo quieres adaptar a la charla, de lo contrario, pásalo de largo) Muchos están atrapados en lo que Robert Kiyosaki en su libro "Padre Rico, Padre Pobre, se refiere a la rutina en la que muchas personas se encuentran atrapadas en su vida, donde trabajan duro en empleos tradicionales con la esperanza de obtener un aumento de sueldo, una promoción o un mejor puesto, pero a menudo sin lograr un verdadero progreso financiero o satisfacción personal. Imagina por un momento a las ratas corriendo en una rueda giratoria. A pesar de todo su esfuerzo y energía, en realidad, no llegan a ninguna parte. Este es el sentimiento detrás de la "carrera de la rata". Es una forma de describir esa sensación de estar siempre ocupado, trabajando duro, pero sin sentir que realmente avanzas hacia tus metas o sueños. Es como si estuvieran atrapados en un ciclo sin fin de trabajar, ganar dinero, gastarlo y luego trabajar aún más para pagar las cuentas, sin lograr una verdadera libertad financiera o satisfacción personal. Personas que no salen de lo mismo, siguen en los mismos círculos, llevan años viviendo lo mismo y en lo mismo, nunca salen del mismo círculo vicioso, porque el que timonea no sabe dirigir y te tiene dando vueltas en círculos en medio del inmenso mar.
Quiero que identifiques cuales son los timoneles que intentan robar el control de tu barco:
El Alma:
El alma es el epicentro de las emociones, de los sentimientos, del intelecto, la memoria, la voluntad, la capacidad de tomar decisiones, todo lo que recuerdas en tu vida está en el alma, y muchas veces el alma es el timón de tu vida. Cuando tu vida es regida o dirigida por emociones, sentimientos, por recuerdos, te lleva al lugar y al destino equivocado.
El Salmo 42:5 dice: “¿Por qué te abates, oh alma mía, Y te turbas dentro de mí? Espera en Dios...”. El abatimiento es la incertidumbre de no saber qué hacer, y no saber a donde ir, y te hace tomar decisiones por impulsos. Es la persona que, en un arranque emocional, deja su relación y, cuando quiere volver, ya hay alguien más en su lugar.
Un ejemplo claro de personas que se dejan dirigir por el timonel del alma, es cuando sirven al Señor y creen que "castigan" a Dios dejando de servir o de ir a la iglesia, pero solo se dañan a sí mismos. Si el alma gobierna, serás como Saúl: un día movido por el celo, otro por la envidia, otro por la inseguridad.
Mucha gente le suelta el timón de su vida a la amargura, al dolor o a los recuerdos y vivencias: “Me aíslo, me alejo, no hablo con nadie, todo me cae mal, todo me molesta, por todo gruño, por todo me quiero alejar”.
El Cuerpo:
Muchas personas son movidas por los sensores del cuerpo, la Biblia lo llama "La ley de los miembros" Romanos 6:12-13 “No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias; ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia”. ¿Cuántas personas son dominadas por el oído? Muchos se deleitan en oír chismes, tienen comezón de oír, quieren saberlo todo, y lo que no saben se lo imaginan o se lo inventan, y muchos saben a dónde ir a picar para sacar información, porque su cuerpo tiene el timón.
Hay gente que tiene el timón de su vida plasmado en la lengua; Santiago 3:5-6 "Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” Tan pequeña y lo destruye todo, tan pequeña y lo manipula todo.
¿Sabe por qué Dios hizo la lengua sin hueso? Porque si le hubiera puesto un hueso, muchos vivieran en ortopedia, con la lengua enyesada de tanto usarla sin control ni medida, si tu tienes problemas con la lengua, masque chicle, para que le dé vuelta el chicle y no le dé vuelta a la lengua.
Ahora imagínese a alguien que el timón de su vida sea el cuerpo y tenga problemas en el oír, en el hablar, y en el ver, va ser guiado por impulsos, dice la Biblia que esa persona va a obedecer a la concupiscencia y va a vivir cometiendo errores, cometiendo errores, cometiendo errores, y va a volver a cometer el mismo error, porque el impulso de la concupiscencia es quien manda.
Espíritus Inmundos:
Muchas veces hay demonios que tienen el control de tu vida, potestades que tienen el control o el timón de tu vida, las decisiones que tomas no las tomas ni por guianza divina, ni por voz profética, sino son dirigidas por espíritus inmundos que te llevan a hacer lo que quieren y que te conducen a donde quieren porque el que tiene el timón define el rumbo y el destino.
Así que hay lugares donde tú llegaste que no debías de haber llegado y lugares donde estuviste que no debiste haber estado y situaciones que viviste que no debiste haber vivido, porque espíritus inmundos tomaron el timón de tu vida.
Dice la Biblia en Lucas 8:27 “Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros” Hay comportamientos que no son normales, que son demoníacos. Hay gente que el timón de su vida lo tienen espíritus inmundos. ¿Qué hacían los espíritus inmundos con el gadar...
Génesis 3:1 “La cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?”.
Uno de los mayores conflictos espirituales que vivimos no está afuera, sino aquí, en el oído. No en lo que vemos, sino es lo que oímos. Porque todo lo que gobierna nuestra vida entra primero por una voz. Hay momentos en las que pareciera que la vida entera se convierte en un coro de voces: unas gritan, otras susurran, unas prometen, otras confunden; voces externas que nos dicen que la vida es nuestra, que la identidad está en la apariencia, que la Palabra de Dios es anticuada, que no necesitamos de nadie más; y voces internas que nos aplastan con culpa, que nos dicen que lo que hicimos no tiene perdón, que no vale la pena intentarlo de nuevo, que mejor nos escondamos y dejemos de luchar. Pero ninguna de esas voces viene del cielo. Son voces que buscan una sola cosa: controlar el oído para controlar la vida.
Y en medio de este ruido moderno —ruido de redes sociales, ruido de información, ruido de tecnología— hay un mensajero oculto. Un mensajero que nunca se cansa, un mensajero que repite ideas, que moldea pensamiento, que influye emociones y que fácilmente puede convertirse en una autoridad falsa: “Las redes sociales”, no son solo una herramienta, son un púlpito. La tecnología no es solo un avance: es un predicador. Y ese predicador no siempre anuncia verdad. Produce adicción, obsesión, superficialidad, ideologías torcidas y pensamientos fragmentados, por eso muchos la llaman “arma de distracción masiva”, y, tristemente, muchos cristianos la consumen igual que el mundo, escuchan más su voz que la de Dios. Por eso la pregunta del Espíritu sigue siendo relevante: ¿A quién estás escuchando?, porque de la voz que escuchamos depende la vida que vivimos.
Y esta batalla que tú y yo vivimos hoy no es nueva. Se libró por primera vez en el huerto del Edén. La Escritura nos dice en Génesis 3:1-9 que, cuando Dios puso a Adán y Eva en el huerto, ellos conocían una sola voz: la voz del Señor. No había muerte, no había enfermedad, no había confusión, no había distracción. La única voz que sonaba era la del Creador. No sabemos cuántos años pasaron en esa condición, quizá siglos enteros, pero lo que sí sabemos es que, mientras el hombre solo escuchó a Dios, todo estuvo en orden.
Un día apareció una voz nueva. Una voz que no tenía historia con ellos. Una voz que nunca había creado nada. Una voz que no tenía autoridad. Una voz que no tenía amor. Solo tenía astucia. Y esa voz encontró un oído dispuesto. Y lo primero que hizo no fue ordenarlos, no fue gritarles, no fue atacarlos… fue hablarles. Satanás no necesitó un ejército, ni una tormenta, ni un desastre… solo necesitó una voz. Y lo primero que cuestionó no fue el fruto, ni el huerto, ni el propósito… cuestionó la palabra de Dios: “¿Conque Dios os ha dicho…?”
El enemigo siempre buscará entrar por el oído. Porque la guerra espiritual no se pierde cuando pecamos; se pierde cuando escuchamos lo que no deberíamos escuchar. Eva nunca había hablado antes de ese momento. La primera vez que Eva levantó su voz fue para responderle a la serpiente. La serpiente no solo la tentó; le ofreció voz y voto, le ofreció una opinión independiente, una voz que se levantaba sin obediencia, sin cobertura y sin sujeción, en otras palabras, se levantaba en rebeldía contra “El Creador”. La voz de Eva se escuchó por primera vez, cuando prestó su oído para escuchar lo incorrecto. Y lo único que Eva tenía que decir era un rotundo “No”.
Quiero hacer un paréntesis para hablar de lo que ocurrió en Lucas 4; Lucas 4:3 “Entonces el diablo le dijo, si eres el hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan. Jesús le respondió, escrito está, no sólo de pan vivirá el hombre”. ¿Sabe qué me llama la atención? Que satanás no le importó el ayuno de Jesús. Cuando Jesús tuvo hambre, él se presentó. Él no llegó antes de que Jesús comenzara a ayunar para evitar que Jesús ayunara, no, Jesús estaba ayunando. Jesús estaba con Dios y a Satanás no le importaba eso, a él le importaba destruirle la identidad por medio de una simple duda “Si eres el hijo de Dios…”.
¿Sabe qué estaba haciendo Satanás? Estaba hablándole al oído cuando ninguna otra voz le hablaba. Satanás llega al desierto a tentar a Jesús queriendo establecer un diálogo, “Si eres…”, fue una pregunta desafiante.
¿Cuántas veces has caído porque el diablo te desafía y tu caes en su juego? Cuando el diablo viene a hacerte una pregunta desafiante, tenemos que aprender a decir “NO”. Satanás vino a decirle a Jesús “Si eres el hijo de Dios” y Jesús le dijo “No voy a hacer lo que tú me pides”, “No voy a caer en tu juego”, “No voy a prestarte el oído”, “Yo no creo lo que tú dices”.
Y muchos de los dolores que hoy arrastramos son consecuencia de haber escuchado una voz que nunca debimos permitir. Muchas lágrimas, muchas heridas, muchos errores se habrían evitado con un “no” a tiempo. No al pecado, no a la relación equivocada, no a la conversación equivocada, no a la tentación que parecía pequeña. Pero no supimos decir no, porque queríamos agradar, porque queríamos encajar, porque no queríamos incomodar. Y cuando no decimos no, terminamos diciendo un “sí” que nos lleva a la destrucción.
El problema más grande que tenemos está en nuestro oído. La fe viene por el oír, pero la incredulidad también viene por el oír, y todo lo que nosotros tenemos que aprender es decirle a lo que viene a hablarnos a nuestro oído es un “No rotundo”, no le preste el oído al diablo, si tu oído no es basurero, no permitas que nadie te eche basura. Hay momentos donde uno tiene que aprender a decir a la gente “No”. Nuestra identidad está en Cristo, pero hemos escuchado tantas cosas a las que no le dijimos “no”, y hemos perdido la identidad en Cristo.
La serpiente hizo con Eva lo mismo que hace hoy. Primero sembró duda: “¿Conque Dios dijo…?” Luego sembró negación: “No morirán.” Y finalmente sembró mentira contra el carácter de Dios: “Dios no quiere darte lo mejor; te quiere limitar.” Ese es el espíritu que sigue operando en este tiempo. La voz que dice: “Esto no es tan malo”, “Sigue tu propio corazón”, “Haz lo que sientes”, “Tu cuerpo es tuyo”, “No necesitas obedecer”, y cuando dejamos entrar esas voces, inevitablemente terminamos como Adán y Eva: viendo lo agradable a los ojos, deseando lo que no debemos, tomando lo que Dios prohibió, comiendo lo que parecía inocente, y después sintiendo la vergüenza que viene después del pecado.
La gracia, el amor y la bondad de Dios fueron cuestionados por la serpiente y Adán y Eva mordieron el anzuelo. Pero, contrario a lo que la serpiente sugirió, Dios está lleno de gracia, amor y bondad y Su carácter se demuestra cuando vuelve a hablarles, luego de lo que habían hecho: “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?» Génesis 3:8-9.
En medio de su pecado, Dios los buscó y les habló una vez más. Y aún cuando habló palabras duras pero justas contra su desobediencia, también les dio la promesa de traer redención a la humanidad: “Pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente; Él te herirá en la cabeza, Y tú lo herirás en el talón”, Génesis 3:15.
2 Timoteo 3:13 “Mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados”.
Al principio el hombre, un ser tripartito era una sola unidad, con la caída de hombre se rompe la unidad y comienza a desarrollar su carácter con base en sus emociones, sus sentimientos y su conocimiento. De todo lo que el hombre recibe a través de sus vivencias y sus experiencias en todas las áreas de su vida, lo aleja cada vez más y más del carácter de Dios.
Uno de las consecuencias de alejarse cada vez más del carácter de Dios es el impregnarse del carácter malsano o comúnmente llamado “Mal genio”, a menudo pensamos que el mal genio es una explosión, algo que estalla hacia afuera y arrasa con todo a su paso. Pero la realidad es más profunda y dolorosa: el mal genio es, ante todo, una implosión. El daño real comienza adentro, devastando el alma de la persona iracunda mucho antes de que toque a los demás. La primera víctima de la ira siempre somos nosotros mismos.
Para entender esto, imaginemos la figura de un caballo. El maestro de sabiduría lo ilustra perfectamente en Proverbios 29:11 “El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio la reprime”, esa «rienda» es la conexión vital entre el jinete y el caballo; si se suelta, el animal pierde el freno, se desboca y corre sin dirección. Aunque hoy en día está de moda decir que no debemos reprimir nada y que debemos ser libres como caballos salvajes, la verdad es que un caballo indómito solo sirve para verlo de lejos en una fotografía. Tenerlo cerca es peligroso.
Cuando perdemos el freno, empezamos a soltar palabras hirientes desde lo más profundo del ser., es una situación trágica que la Biblia describe en Proverbios 29:20: “¿Ves a un hombre precipitado en sus palabras? Más esperanza hay para el necio que para él”. Así que, cuando vemos a alguien estallar por situaciones pequeñas como… (coloca un ejemplo cotidiano: Perder su lugar en la fila del cajero, alguien que le atraviese el carro, etc) debemos preguntarnos cuánto dolor y amargura hay acumulado en el interior de la persona. Esas palabras hirientes no son culpa de las circunstancias, sino de un corazón que ha perdido la rienda.
El desafío es grande porque no estamos solos; vivimos en una sociedad de gente que agita el ambiente. Lo dice Proverbios 29:8: “Los provocadores agitan la ciudad, pero los sabios se alejan de la ira”. Nuestras ciudades parecen estar en llamas, llenas de gente que avanza a gritos y empujones, como si esa fuera la única manera de sobrevivir. Es fácil pensar que debemos unirnos a ellos, ya que si no gritamos también, nos aplastarán.
Sin embargo, hay una advertencia muy clara sobre con quién nos juntamos, Proverbios 22:24-25 dice: “No te asocies con el hombre iracundo, ni andes con el hombre violento, no sea que aprendas sus maneras y tiendas lazos para ti mismo”, si caminamos con los violentos, terminaremos aprendiendo sus mañas y quedaremos atrapados en su misma red de amargura.
En lugar de eso, la verdadera sabiduría está en mirar el ejemplo de Jesucristo. Él conoce perfectamente la presión de esta sociedad que nos agita, y vino precisamente para ofrecernos un intercambio, Mateo 11:29: “Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.
El apóstol Pablo entendió esto perfectamente, estando prisionero, y sabiendo que el carácter se prueba en la dificultad, nos dejó este consejo vital en Filipenses 2:5: “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Esa es la meta final: no dejar que la sociedad dicte nuestras reacciones, sino permitir que el carácter de Cristo tome las riendas de nuestra vida.
El Carácter de Cristo es el fin último de todo cristiano. Es el punto máximo en el crecimiento espiritual, por lo tanto desarrollar el carácter de Cristo es la tarea más importante de la vida, cristiana, es la única cosa que nos va a identificar con El en todo momento y en todo lugar, Jesús lo dejó bien claro en el sermón del monte, Mateo 5:3-11, en que la recompensa eterna en el Cielo estará basada en el carácter que desarrollamos y demostramos aquí en la tierra, por tal razón, el objetivo de toda nuestra enseñanza no es llenar al pueblo de Dios de información y conocimiento sino el cambiar vidas.
El carácter nunca se construye en un salón de clases o en el salón de la iglesia, el carácter se construye en la vida diaria, cuando entendemos cómo Dios anhela desarrollar nuestro carácter y el de nuestra familia a Su imagen y semejanza, el desarrollo del carácter siempre involucra una decisión, cuando tomamos la decisión correcta, nuestro carácter crece más como el de Cristo.
Observemos Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”. El fruto del Espíritu es una imagen perfecta de Cristo, Él encarnó las nueve cualidades. Si vas a desarrollar el carácter de Cristo, debes tener estas cualidades en tu vida.
Romanos 8:29-30 “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó”. El término carácter viene de la palabra griega “charazo” y se refiere a lo que esta esculpido en piedra o en acero y que le da una determinada forma de ser a aquello en lo que está grabado. El carácter es lo que uno es, no lo que aparenta ser, o los demás creen que es.
¿Como podemos conocer Su carácter?, El conocimiento teórico se convierte en algo espurio, superficial, por tal motivo es necesario tener una experiencia personal e intima con Dios, cuando te conviertes a él, cuando le entregas tu vida a Él y comienzas a tener una relación espiritual, esa relación a la cual hemos llamado #CotidianidadConÉl, es la mejor manera de llegar a conocer Su carácter.
Observemos los atributos que describen a Dios: Es espíritu, invisible, inmutable, omnisciente, lleno de sabiduría, veraz, fiel, bondadoso, misericordioso, lleno de amor, santo, justo, celoso, tardo para la ira, su voluntad en medio de aquel que lo anhela, omnipotente, perfecto, hermoso.
La Biblia dice que Dios es espíritu, Juan 4:24 “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren”, por lo tanto llegar a conocer a Dios es más difícil que llegar a conocer a un ser humano, así que si todavía estamos en duda sobre el carácter de Dios, podemos fijarnos en la vida de Jesús. Cuando sabemos quien es Jesús, sabemos cómo es Dios.
Jeremías 13:1-11 “Así me dijo Jehová: Ve y cómprate un cinto de lino, y cíñelo sobre tus lomos, y no lo metas en agua”. “Esto me dijo el Señor: «Ve y cómprate un calzoncillo de lino y póntelo, pero no lo laves»”.
Muchos corazones están llenos de “codicia, egocentrismo, vanagloria, manipulación, depravación, lujuria, lascivia, fornicación, adulterio, idolatría, brujería, hechicería y el enfermizo deseo por el reconocimiento y la fama; todo esto ha creado un evangelio paralelo que está matando la iglesia de hoy y a todos sus miembros, llevándolos a una vida llena de máscaras, que a través de ellas ocultamos cosas arraigadas en nuestro corazón”.
¿Cuántas de las cosas que estamos viviendo son el resultado de las cosas que hicimos sin pensar?, que creímos que traería bendición y terminó siendo muerte, hoy Dios está aquí para revertir caminos que dañan nuestra vida. En este día Dios nos visita y nos habla para quitar la muerte, la enfermedad, el oprobio, la afrenta y el pecado oculto de nuestra vida, hogar y familia, vamos a sacar a la luz todo lo oculto y vamos a colocar lo oculto delante del Señor…
Un forma para sacar todo lo oculto de nuestras vidas lo encontramos en Santiago 1:21: “Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede salvar vuestras almas”.
Para profundizar en el tema, traigo a memoria lo que está escrito en Jeremías 13:1-11, donde Dios no solo habla con palabras, sino con acciones proféticas. Jeremías fue uno de los profetas a quien Dios le pidió representar con su vida lo que estaba pasando con su pueblo. En el capítulo 13, Dios le ordena hacer algo extraño: comprar unos calzoncillos de lino, usarlos durante un tiempo y no lavarlos y luego esconderlos junto al río Éufrates. A través de ese acto simbólico, el Señor quiso mostrar cómo Israel, un pueblo escogido para estar pegado a Él, se había podrido a causa del pecado y la soberbia.
El cinto de lino no es otra cosa que la ropa interior que usaban los hombres en este tiempo, eran piezas de vestimenta utilizadas en la antigüedad que, más allá de su función práctica, tenían un profundo significado religioso y social. No eran cinturones de cuero como los usamos hoy, sino fajas de tela de alta calidad que se enrollaban alrededor de la cintura, cubriendo las partes intimas del hombre; En una época donde se usaban túnicas largas y holgadas, el cinto servía para ajustar la ropa al cuerpo ("ceñirse los lomos"), permitiendo libertad de movimiento para trabajar, caminar o correr.
Estaban hechos de lino, una fibra vegetal extraída de la planta del lino. El "lino fino" era una tela importada, costosa, extremadamente blanca, suave y resistente. Era considerada un tejido de lujo, asociado a la pureza y la realeza, en contraste con la lana o las telas ásperas del pueblo común; era un articulo de distinción y dignidad, para un noble, era señal de riqueza, mientras que para un sacerdote, era una herramienta de servicio santo. En lo profético fue la imagen de cuán intima debía ser la relación entre el ser humano y Dios, una unión estrecha diseñada para dar gloria pero se pudre cuando se rompe el vínculo.
El lino en la Biblia simboliza pureza, santidad y servicio sacerdotal. Jeremías debía ponérselo sobre los lomos, un lugar íntimo y cercano al cuerpo. Esto representaba la relación estrecha que Dios deseaba tener con su pueblo.
Jeremías 13:4–7 “Toma el cinto que compraste y que está sobre tus lomos, levántate y vete al Éufrates, y escóndelo allá en la hendidura de una peña... Y después de muchos días lo saqué del Éufrates, y he aquí que el cinto se había podrido, y para ninguna cosa era bueno.”
Lo que antes era una prenda pura y ceñida, ahora está podrida. Y Dios explica por qué:
Jeremías 13:9–11 “Así haré podrir la soberbia de Judá y la mucha soberbia de Jerusalén... porque este pueblo malo no quiso oír mis palabras, anda en la imaginación de su corazón... será como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.”
El cinto o lienzo era símbolo del pacto y la cercanía divina. Dios dice: “Como el cinto se ciñe a los lomos del hombre, así hice que se ciñera a mí toda la casa de Israel... para que me fueran por pueblo, por nombre, por alabanza y por honra.”
Pero el pecado los separó. El orgullo, la desobediencia y la búsqueda de otros dioses los enterró lejos de la presencia de Dios. Y todo lo que se separa del calor del cuerpo de Cristo, termina pudriéndose.
Así es también hoy: muchos fueron llamados a estar ceñidos al Señor, pero se escondieron. Fueron escogidos para ser instrumentos de honra, pero permitieron que el polvo del mundo los ensuciara. Dios no quiere ministerios podridos, quiere corazones ceñidos.
Este mensaje es una llamada del Espíritu Santo para la Iglesia de este tiempo. Dios nos dice: “Vuelvan a ceñirse a Mí. No quiero una generación que se esconda, sino una que permanezca unida a mi cintura.”
Muchos están viviendo como el cinto de Jeremías: enterrados por las pruebas, ocultos por el dolor y el pecado, dañados por el orgullo, secos por la falta de intimidad. Pero el Señor está desenterrando lo que parecía perdido. Él no te olvidó. La sangre que Cristo derramó restaura lo podrido, limpia lo oculto y devuelve lo inútil a su propósito.
Si sigues ciñendo tus lomos con un trapo de inmundicia:
La Palabra dice en Isaías 1:18 “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos.” Y en 2 Timoteo 2:21 “Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.”
Ministración: Dios quiere volver a ceñirte a Su presencia, que vuelvas a sentir Su calor, Su dirección, Su abrazo. No permitas que el tiempo, la rutina o el pecado te pudran espiritualmente, entra en la nube de Dios, entra en su perfecta presencia, El Señor te dice hoy: “Te hice para estar junto a mí, no lejos. Te escogí para intimidad, no para apariencia. Quiero volverte a ceñir”. Levanta tu voz y dile: “Señor, cíñeme otra vez a Ti. No quiero ser un lienzo...
Eclesiastés 9:4 "Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto”.
La frase "mejor es perro vivo que león muerto", es un dicho bíblico de Eclesiastés 9:4 que significa que mientras haya vida hay esperanza. La frase enfatiza que un ser vivo, tiene más potencial para el futuro y puede hacer cosas, a diferencia de un ser poderoso que está muerto y no puede hacer nada. Denota la importancia de la vida y la esperanza que viene con ella, compara la vida de un ser humilde pero vivo, con la de un ser poderoso pero muerto, para resaltar que la vida es preferible a la muerte, por lo tanto mientras la tengamos tenemos que procurar “Ser Feliz”.
Salomón fue el tercer y último rey del reino unido de Israel, después del rey Saúl y el rey David. Él fue el hijo de David y Betsabé, la ex esposa de Urías el hitita que David había matado para ocultar su adulterio con Betsabé, mientras su marido estaba en el frente de batalla.
Salomón escribió el Cantar de los Cantares, el libro del Eclesiastés, y una gran parte del libro de los Proverbios.
Cuando Salomón llegó al trono, buscó a Dios y Dios le dio la oportunidad de pedir lo que quería. Salomón reconoció humildemente su incapacidad para gobernar bien y desinteresadamente le pidió a Dios la sabiduría que necesitaría para gobernar justamente al pueblo de Dios. Dios le dio sabiduría y también riqueza.
Salomón completó muchos proyectos de construcción, también construyó una flota de buques y adquirió toneladas de oro de Ofir con Hiram, rey de Tiro, su aliado, el proyecto de construcción más importante de Salomón era terminar el templo judío, por instrucciones y disposiciones de su padre David.
Salomón tuvo 700 esposas y 300 concubinas, muchas de ellas extranjeras que lo llevaron a la idolatría en su vejez, enojando grandemente a Dios, 1 Reyes 11:1-13, en 1 Reyes 11:9-10 Dice: "Y se enojó el Señor contra Salomón, por cuanto su corazón se había apartado del Señor Dios de Israel, que se le había aparecido dos veces, y le había mandado acerca de esto, que no siguiese a dioses ajenos; mas él no guardó lo que le mandó el Señor".
Hay muchas lecciones que podemos aprender de la vida de Salomón:
Tomando estas enseñanzas, quiero compartir la manera como Salomón considera una vida llena de felicidad, en otras palabras, “Como ser feliz”.
Salomón nos enseña la realidad inevitable de la muerte para toda persona. Todas las personas comparten este mismo destino. En última instancia, nuestra vida y el día señalado en que moriremos están en manos de Dios; por tanto, debemos apreciar la vida y aprovecharla al máximo mientras aún tengamos aliento. Salomón afirma: "Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos; porque mejor es perro vivo que león muerto”.
Puesto que al final todo el mundo muere, es inútil e insensato pasar nuestros días en la búsqueda sin sentido de cosas como el poder, la fortuna y la fama. La muerte rebaja al majestuoso león a una posición inferior a la del perro vivo, a un estado de nada.
Dios nos da una sola vida, una oportunidad inestimable de conocerle y recibir la salvación, Isaías 55:6 “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”; Si nunca pensamos en la muerte y en nuestro destino eterno, probablemente perderemos la oportunidad de pasar la eternidad con Él.
Esta Palabra de Eclesiastés 9:4 nos lleva ineludiblemente a Eclesiastés 9:5-10 “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido. También su amor y su odio y su envidia fenecieron ya; y nunca más tendrán parte en todo lo que se hace debajo del sol. Anda, y come tu pan con gozo, y bebe tu vino con alegre corazón; porque tus obras ya son agradables a Dios. En todo tiempo sean blancos tus vestidos, y nunca falte ungüento sobre tu cabeza. Goza de la vida con la mujer que amas, todos los días de la vida de tu vanidad que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque esta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol. Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría” y de aquí surge esta pregunta ¿Cuántas veces hemos dicho o hemos escuchado “Después de muerto ya pa que”?
Salomón del cual estamos hablando; Tuvo todo lo que nosotros podríamos pensar que se necesita para ser feliz, pero al final de sus días nos mostró que eso no era la felicidad; “Fama, carros, caballos, mujeres, palacios, reputación, todas las riquezas, oro, plata, etc”, todo y Salomón deja ver que la vida se pasa rápido, que la muerte no da aviso, que la vida de una persona puede aparentemente tenerlo todo y estar demasiado vacía, por lo tanto esto es una invitación a través del pasaje bíblico, a que podamos aprovechar cada momento de nuestra vida.
Hay mucha gente que dice “estoy esperando en Dios”, “estoy orando para que Dios haga algo” y lo que tienen en su corazón es pereza y dejadez, muchos se han convertido en personas perezosas, andan en desidia, no tienen propósito y no saben de donde vienen ni para donde van y yo quiero decirle algo, hay cosas que Dios nos da para hacer en el momento, pero si no las hacemos no las podríamos hacer nunca mas, recuerde que si no aprovechamos cada instante de nuestro tiempo, simplemente se nos va y no lo podemos recuperar.
Ahora bien, sabemos que la muerte es una realidad, pero es necesario que entiendas, que aunque tememos morir, no por eso tenemos que desperdiciar el privilegio que Dios nos ha dado de vivir y ser feliz. Lo malo no es morir, lo terrible es vivir sin propósito.
Al avanzar en el texto me tropiezo en verso 7 con una expresión “Anda…, adelante…” ese término “Anda…” no trata de una sugerencia, sino que es una orden que Dios está dando a través de la Palabra “Así que come tus alimentos con alegría, bebe tu vino con corazón contento porque Dios lo aprueba” y remata diciendo “Vístete con ropa blanca, elegante y échate un poco de perfume”.
Hay cosas que pueden ser realmente sencillas ya que lo que Salomón no enseña es “muévete, disfruta lo que Dios te he dado, los años que Dios te ha entregado, disfruta lo que tienes ahora y no esperes un mañana diciendo: Luego lo haré”.
Observa que estas cosas y estos detalles son más fáciles de tener de lo que pensamos tu y yo, Dios te dio las cosas sencillas para que las disfrutes justamente ahora que Dios te ha dado ese regalo llamado vida, no esperes morir para ir a decir: Gracias, te amo; es en vida que se dan las pal...
Hebreos 12:15 “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.
Tanto el mundo espiritual del lado de la luz como el mundo espiritual del lado de las tinieblas es tan vasto que jamás conoceremos su “Modus Operandis”.
Para profundizar el tema que hoy nos compete, es necesario hablar sobre los espíritus asignados.
Un espíritu es todo lo que no es carne, el diccionario lo define que un ser inmaterial dotado de razón, se reconoce como un ser dotado de razón (capaz de obrar según un determinado fin) que posee una voluntad o apetito racional, que le permite desear aquello que se le presenta como objeto, también se define como “principio generador, carácter íntimo, esencia o sustancia de algo”
Hay espíritus que actúan del lado de la luz, Hebreos 1:14 “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” y hay espíritus que actúan del lado de las tinieblas, Apocalipsis 12:9 “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él”.
Vayamos a un ejemplo expedito en la Palabra en el libro de Mateo 12:43-45 “Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada. Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación.”
Presta atención al verso 44 “Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí…” ¿Por qué volvió el espíritu? Él regresa a ver cómo está la casa y cuando regresa la encuentra “desocupada, barrida y adornada”; Aquí la pregunta es ¿Por qué regresó? Porque esa era su casa, la del espíritu; el espíritu regresó a su casa. ¿Por qué era su casa? Porque alguien de autoridad se la había asignado.
Ahora vamos a estudiar que significa La palabra asignar: Es dar permiso, destinar un propósito, dar una autoridad, una responsabilidad, una misión, establecer, nombrar u ordenar, significa que tiene el permiso, tiene la autorización para entrar y ejecutar la tarea que se le asignó.
Entonces la respuesta correcta a la pregunta ¿Por qué regresó? Porque era su casa, porque alguien de autoridad se la había asignado para cumplir un destino, un propósito, una misión, una tarea.
¿Qué clase de tareas debe cumplir un espíritu de las tinieblas? Para poder responder esta pregunta me tengo que referir a una cita bíblica escrita en Éxodo 15:9 “El enemigo dijo: Perseguiré, apresaré, repartiré despojos; Mi alma se saciará de ellos; Sacaré mi espada, los destruirá mi mano”, y a Juan 10:10 “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”.
Un espíritu asignado jamás se va a ir, porque entiende lo que es la responsabilidad de una asignación. Si a un espíritu inmundo le dicen “tú estás asignado a matar a tal persona a través de una enfermedad, lo primero que hace es buscar aliados que producen enfermedades”, por eso la Palabra dice en el verso 45 “Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados, moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero”. Esto es lo que va a hacer siempre, por tal razón debemos estar alertas para no abrir puertas a los espíritus de las tinieblas en nuestra vida, familia y descendencia.
Para finalizar es necesario plantear esta pregunta: ¿Como llegaron esos espíritus de las tinieblas a nuestras vidas? Cuando tu eres engendrado, Dios coloca aliento de vida sobre el proceso físico que ocurre en la unión del ovulo con el esperma, allí comienza la formación del alma, precisamente de todas las vivencias del alma desde el vientre hasta el día de hoy.
En el transcurrir de nuestra vida esas vivencias comienzan a formar el alma y en cada una de las marcas emocionales (violencia, violaciones, relaciones malignas, pactos, maltratos, deshonra, etc), se abre una puerta o se le entrega el derecho legal para que satanás asigne espíritus inmundos con el fin de controlar cada área a la que se le ha abierto la puerta, este espiritu de las tinieblas no va a claudicar hasta cumplir el propósito que se le asignó..
Para que arranquemos todo espíritu inmundo que hay en medio de nuestras vidas, tenemos que tomar la decisión de morir, renunciar, quitar, arrancar, destituir, “quitar” el “derecho legal” a esos espíritus inmundos que fueron asignados a nuestra “Casa” y lo hacemos con el conocimiento pleno de que Cristo ya lo hizo en la Cruz del Calvario, Colosenses 2:14-15 “anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”.
De aquí nace un principio espiritual “Aquello que no ha pasado por la muerte nunca podrá ser consagrado a Dios”.
Lo que está en nosotros, lo que manipula nuestras vidas, no nació en nosotros, fue adquirida y permitida por nuestra mente (alma) a través de nuestros sentidos y nuestro intelecto, por lo tanto si no nació entonces fue introducido, adquirido, asignado y aceptado por nosotros por falta de conocimiento o por un conocimiento incorrecto.
Para finalizar quiero traer un par de ejemplos bíblicos:
1. Espíritu de tormento asignado a Saúl — 1 Samuel 16:14 “El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl, y le atormentaba un espíritu malo de parte de Jehová”. El rey Saúl estaba siendo atormentado por un espíritu maligno enviado por Dios, porque el Espíritu del Señor se había retirado de él. Sus siervos, al ver su sufrimiento, sugirieron buscar a alguien que tocara el arpa para aliviarlo, ya que la música lo reconfortaba durante esos momentos de angustia.
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