Tienes techo, comida, una cierta estabilidad… y aun así algo dentro se apaga. Es como si la mente firmara un contrato con la normalidad, pero el alma no lo hubiera leído. Los días se suceden sin grietas visibles, pero hay una inquietud que no responde a causas concretas. No es tristeza, ni aburrimiento: es una falta de vibración. Un silencio interno que no pide consuelo, sino dirección.
Por: Fabián C. Barrio
Link original: https://www.youtube.com/watch?v=jutdhjhCI2E
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