«Los que nos formamos en el Instituto Nacional hace más de 10 años, no olvidaremos las inmensas filas que se hacían para postular. Pero, hoy, los cupos sobran, ¿quién va a querer mandar a sus hijos a un colegio repleto de violencia y abandonado por las autoridades? El incentivo de la excelencia académica que convencía a muchos de ignorar todo lo anterior, ya no existe», comenta el investigador Bastián Romero en un nuevo Entre Líneas