Nueva operación política del equipo de JAK: vestirlo con ropajes de Milei para ver si recupera algo del capital político perdido entre los miembros de su sector. ¿La táctica? Acusar de woke y travesti a un Presidente que ya está en el suelo, con bajísimos índices de popularidad y al cual una mayoría, considera inepto o derechamente, un fresco de la peor calaña. ¿Dónde se hace la acusación? En el marco de un congreso internacional que le da visibilidad y que los medios aprovechan para levantar al candidato y vestirlo con el traje de un hombre que nunca ha transado sus principios.