El ejercicio taoísta para llevar el sexo a otro nivel. Consiste en el intercambio armónico entre lo masculino y femenino, que conecta con la energía ancestral. La sexualidad según el taoísmo es un acto sagrado en el cual se aprende progresivamente a desapegarse del deseo, así como disociar, en el caso del hombre, la eyaculación del placer.