Año Nuevo suele ser una época de reflexión respecto a las metas y propósitos que se alcanzaron o aquellos que se quieren alcanzar, sobre lo vivido a lo largo del año y en muchas ocasiones existe decepción por expectativas no logradas que nos puede llevar a sentir nostalgia, enojo o tristeza.
El Salmo 103, nos invita a no olvidar los beneficios de nuestro Señor, recordar que Él es quien nos sana, nos colma de bienes, quien renueva nuestra juventud, etc. Pero, si constantemente nos encontramos abatidos por nuestras aflicciones, es difícil entender éstas palabras.