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En el norte de Groenlandia, en la península de Nansen, se encuentra el yacimiento de Sirius Passet. Descubierto en 1984, desde entonces se han recogido más de diez mil fósiles del Cámbrico medio, hace unos 520 millones de años. En aquella época, el lugar se encontraba en la costa de un continente llamado Laurentia, formado por Groenlandia y Norteamérica, en latitudes tropicales al sur del Ecuador. La fauna de Sirius Passet está formada por artrópodos, esponjas, moluscos, gusanos y otros animales que no se pueden asignar con facilidad a los grupos actuales. Entre estos últimos destaca Halkieria. Aunque se han encontrado fósiles de Halkieria, y de otras especies emparentadas, que forman el grupo de los halkiéridos, por todo el mundo, en 1989 se descubrió en Sirius Passet el único espécimen completo de este animal. Más información en https://cienciaes.com
Hace unos programas, Miguel Pocoví decía que una de las hipótesis más razonables era la de que nos gusta el alcohol porque este se produce por fermentación de los azúcares en las frutas maduras, de las que nuestros ancestros extraían buena parte de las calorías y nutrientes que necesitaban. Esta es la llamada "hipótesis del mono borracho". No obstante, el metabolismo del alcohol genera un producto intermedio, el acetaldehído, una molécula tóxica que puede afectar a la transmisión nerviosa e, incluso, interferir con la síntesis o reparación del ADN, lo que puede causar cáncer. Por esas razones, la evolución debía favorecer los individuos con mejores capacidades para detoxificar el alcohol con rapidez y evitar sus efectos perniciosos. Sin embargo, un nuevo estudio ha descubierto que ciertas células del sistema inmune atacan a las bacterias generando un ambiente tóxico, un proceso que requiere la inactivación temporal de las enzimas capaces de evitar los efectos tóxicos del metabolismo del alcohol. Este estudio ofrece una interesante explicación al hecho de que ciertas variantes genéticas pervivan todavía hoy en la especie humana y no hayan sido eliminadas de la población. Más información en https://cienciaes.com
Cronometramos nuestros movimientos diarios en horas, minutos o segundos. Sin embargo, para medir el movimiento en el ámbito submicroscópico, donde los objetos se desplazan a velocidades vertiginosas como sucede con los electrones que se mueven en y entre los átomos, necesitamos unidades de tiempo mucho más diminutas: attosegundos. Un attosegundo es la trillonésima parte de un segundo. Desarrollar la tecnología que permite generar pulsos de luz de attosegundos de duración es los que han conseguido Anne L'Huillier, Pierre Agostini y Ferenc Krausz, los galardonados con el Premio Nobel de Física 2023. Hoy hablamos de la tecnología de attosegundos y de sus aplicaciones con Alicia Palacios, profesora del departamento de Química Universidad Autónoma de Madrid, presidenta de la División de Física, Atómica y Molecular de la Sociedad Europea de Física y coautora, junto a Anne L'Huillier, de un reciente artículo científico publicado en Science Advances. Más información en https://cienciaes.com
Dice un refrán: "Quien espárragos comió, al mear lo recordó" y, como le recordaba Don Quijote a su escudero: "Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la mesma experiencia, madre de las ciencias todas", este nos confirma que tenía razón. Probablemente habrás notado que al comer espárragos tu orina tiene un olor extraño, similar al repollo cocido. Miguel Pocoví analiza hoy a qué se debe ese olor y a deja claro que es algo normal, temporal, que no todos notamos y que no es nada de lo que tengamos que preocuparnos. Más información en https://cienciaes.com
La historia de las vacunas se remonta a más de dos siglos atrás. Durante ese tiempo, se han utilizado para combatir numerosas enfermedades que han asolado a la humanidad. Estas vacunas tradicionales se elaboran a menudo con fragmentos o proteínas de agentes infecciosos que, al ser introducidos en nuestro cuerpo, activan las defensas del sistema inmunitario y las preparan para repeler futuros ataques de esos invasores. Sin embargo, con la reciente pandemia, emergió un nuevo tipo de vacunas del cual muchos de nosotros nunca habíamos oído hablar: las vacunas de ARN. Recientemente, dos de los investigadores que hicieron posible estas vacunas, Katalin Karikó y Drew Weissman, han sido galardonados con el Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2023. Pero, ¿qué es el ARN? ¿Por qué no se recurrió a las vacunas tradicionales para protegernos del coronavirus? ¿Cómo funcionan estas vacunas y por qué no se habían desarrollado antes? ¿Cuál fue el aporte de los laureados con el Nobel a su creación? Hoy, nuestro invitado Jorge Laborda, que ya nos ha ilustrado en varias ocasiones sobre nuestro sistema inmunitario en "Hablando con Científicos", responderá a todas estas preguntas. Más información en https://cienciaes.com
Algunos parásitos no lo tienen tan fácil para pasar de un hospedador a otro. Para conseguirlo, deben desarrollar ingeniosas estrategias y utilizar uno o más animales intermediarios para lograr penetrar en el organismo del hospedador final, desde el cual pueden iniciar su ciclo reproductivo de nuevo. Un ejemplo sorprendente y terrorífico es el de la duela del hígado, o duela hepática. Este gusano plano, de la clase de los trematodos, infecta los conductos biliares del hígado de algunos animales vertebrados, en general ovejas, cabras, vacas o ciervos, donde se alimenta de la sangre del hospedador, se hace adulta y se reproduce. Su ciclo de vida incluye al herbívoro, cuyas heces cargadas de huevos del gusano alimentan a un caracol que disemina el parásito en sus babas, las cuales son ingeridas por una hormiga y, aquí llega lo más interesante, el parásito manipula el cerebro de la hormiga y la convierte en un zombi a su servicio obligándola a escalar hasta lo alto de las hierbas para que los herbívoros se la coman al pastar. Toda una odisea macabra que supera a los más imaginativos cuentos de ficción. Más información en https://cienciaes.com
Estaba ante el televisor cuando recibí la noticia de la concesión del Premio Nobel de Quimica de 2023. Inicialmente no me di cuenta, pero minutos después comprendí que las imágenes que estaba viendo en ese momento eran posibles gracias al trabajo de los galardonados. Moungi Bawendi, Luis Brus y Alexei Ekimov había recibido el premio por el descubrimiento y desarrollo de los puntos cuánticos (quantum dots), las diminutas partículas cuyos brillantes colores forman la imagen de los televisores basados en tecnología QLED. Contacté con Emilio Palomares, director del Instituto Catalán de Investigaciones Químicas y, durante la entrevista que hoy os invitamos a escuchar, quedé más sorprendido aún. Emilio habla de las propiedades de los puntos cuánticos y sus aplicaciones. Describe cómo estas pequeñísimas partículas permiten la elaboración de paneles solares transparentes que, utilizados en las ventanas de nuestras casas, dejarán pasar la luz y captarán la energía infrarroja para generar electricidad, permiten en el estudio y control de reacciones químicas y pueden ser utilizados como mensajeros de fármacos contra de cáncer. Más información en https://cienciaes.com
Los terremotos se producen con cierta asiduidad en determinadas zonas calientes del planeta. De la imposibilidad de predecirlos hablaba hace más de veinte años con ocasión del gran seísmo sucedido en Argelia. ¿Ha cambiado en algo esa visión durante las dos últimas décadas? Se sigue investigando y la prueba de ello es un proyecto europeo en el que se persigue detectar radón en las aguas subterráneas. El radón es un gas noble radiactivo que se produce de modo natural por desintegración del uranio y del torio presentes en la corteza terrestre. Burbujas o cámaras de radón pueden acumularse en las profundidades de la litosfera, cercanas a una falla. Estas cámaras de radón pueden ser liberadas por las tensiones y movimientos de las placas que preceden a un seísmo. La liberación del radón permite que este se acumule en las aguas subterráneas cercanas a las fallas. El aumento de concentración de este gas, que puede determinarse mediante sensores de radiactividad, podría ser un buen indicador de la inminencia de un seísmo. Más información en https://cienciaes.com
Tras una mañana lluviosa, salí a pasear por el campo. Una roca cubierta por una delgada capa verde, densa y esponjosa, captó mi atención, rebosante de vida. Me sorprendió, ya que el día anterior, tras un largo periodo de sequía, la roca mostraba una superficie marrón y carente de vida. Con la pequeña lupa que siempre llevo en mis paseos, examiné detenidamente la capa de musgo. Descubrí un manto aterciopelado formado por una intrincada maraña de diminutas plantas que no poseían hojas, tallos ni raíces como las plantas vasculares tradicionales, sino estructuras más elementales. Al tocarlo, sentí su suavidad esponjosa y húmeda. Normalmente, los musgos pasan desapercibidos para mí, al igual que para muchos. Sin embargo, la conversación con Manuel Delgado Baquerizo, investigador del IRNAS – CSIC, responsable del proyecto de investigación MUSGONET, había despertado en mí un interés inédito por estos seres. Durante nuestra charla, que hoy os invito a escuchar, Manuel comparte los resultados de sus investigaciones y su entusiasmo por los musgos, una pasión que comparto en la entrevista que hoy os invito a escuchar en "Hablando con Científicos". Más información en https://cienciaes.com
¿Sabías que los animales de la sabana temen mucho más a los humanos que a los leones? Un estudio reciente, publicado en la revista Current Biology, ha demostrado que la fauna salvaje es dos veces más propensa a huir al escuchar voces humanas conversando (no es necesario ni que griten ni que amenacen) que al escuchar rugidos de leones, un resultado que no había sido cuantificado antes. Los investigadores, de varias universidades estadounidenses, canadienses y sudafricanas, analizaron cómo los animales reaccionaban a diferentes sonidos, que además de voces humanas incluían ladridos de perros, disparos y rugidos de leones. Descubrieron que los animales abandonaban los abrevaderos un 40% más rápido al escuchar a los humanos que al escuchar a los leones. Este comportamiento se observó en un asombroso 95% de las especies estudiadas. Más información en https://cienciaes.com
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