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Hace unos 110 millones de años, a mediados del Cretácico, la cuenca de Araripe, en el nordeste de Brasil, era una región costera árida donde había una albufera rodeada de vegetación tropical y habitada por dinosaurios carnívoros, pterosaurios, cocodrilos, tortugas y peces. Uno de esos dinosaurios era Irritator challengeri, un espinosáurido pariente del espinosaurio, del que hablamos hace unos años en Zoo de fósiles. El nombre de Irritator refleja la frustración de los paleontólogos del Museo Estatal de Historia Natural de Stuttgart cuando recibieron el cráneo de este dinosaurio, que habían comprado a unos traficantes de fósiles. El cráneo estaba aplastado y en parte machacado, y faltaba el extremo del hocico. Aunque el lado derecho estaba bien conservado, el izquierdo había sido dañado durante la recolección. Más información en https://cienciaes.com
El origen del lenguaje humano es un misterio que, como el del origen de la vida, la ciencia no ha podido todavía elucidar. Este misterio se compone, en realidad, de la combinación de varios misterios. Uno de ellos es la evolución del ser humano, es decir, las mutaciones genéticas que se tuvieron que producir y seleccionar y en qué genes para adquirir la capacidad del habla. Solo desvelar eso es ya una tarea titánica. Otro de los misterios es cuál fue la lengua original hablada por los primeros seres humanos capaces de vocalizarla. ¿Qué características tenía ese lenguaje? ¿Era vocal, gutural, consonántico…? De este asunto hablaba ya hace algo más de veinte años, en marzo de 2003. Os invito a leer lo que contaba por aquel entonces y visitemos luego si hemos aprendido alguna cosa nueva en las últimas dos décadas sobre este fascinante asunto que tantas implicaciones conlleva para nosotros, los humanos. Más información en https://cienciaes.com
Observar un fenómeno natural y buscarle una explicación a la luz de la ciencia es el un proceso muchas veces arduo y lleno de obstáculos. La fórmula más aceptada es la que ofrece el Método Científico, según él, hay que observar un fenómeno, establecer una hipótesis que lo explique y hacer un experimento que permita establecer si la hipótesis es correcta o no. Si no lo es ¡vuelta a empezar! in embargo, la realidad no suele ser tan simple. Los investigadores son seres humanos y, por lo tanto, proclives a tener observaciones sesgadas, a realizar experimentos que no están todo lo bien diseñados que deberían, a dejarse llevar por los deseos de tener razón y desechar los resultados que no se ajustan a lo deseado, etc. Un buen ejemplo es el que nuestro invitado en Hablando con Científicos, el estudiante de doctorado de la Universidad de Granada, Pablo Solana pone de manifiesto en un comentario publicado en la revista Nature Reviews Psicology. En él comenta los resultados opuestos de dos experimentos encaminados a descubrir cómo la mente y el cerebro procesan y almacenan la amplia gama de los significados que el lenguaje puede transmitir. Más información en https://cienciaes.com
Cuando decimos "el jamón suda", nos referimos a que, cuando cortamos el jamón ibérico, se forman unas gotitas sobre las lascas cortadas que aparentan sudor. También habréis observado que en algunos jamones, los denominados "con chorreras", cuando están colgados deslizan sudor por su superficie por lo que se hace necesario insertarles un recipiente en la parte inferior, "los llorones", para recogerlo e impedir que manche el suelo. ¿Por qué ocurre todo esto? Miguel Pocoví lo explica en este nuevo capítulo de Quilo de Ciencia. Más información en https://cienciaes.com
¿Cómo es la vida de un investigador sobre el manto de hielo de la Antártida o en cualquiera de las regiones heladas del planeta? Hablamos mucho de los resultados de las investigaciones, pero muy poco de las experiencias y el modo de vivir de los investigadores cuando las realizan, por esa razón, el protagonista de hoy es el ser humano y no los resultados de su trabajo en aras del conocimiento. Hablamos de nuevo Francisco Navarro , glaciólogo, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, quien hoy nos acerca al lado más humano de la investigación científica. A lo largo de la entrevista conoceremos sus experiencias durante los años que ha estado investigando en los lugares más fríos de la Tierra. Estuvo más de un año en la Estación Polar Estadounidense Amundsen-Scott, en el Polo Sur, ha participado en varias campañas en las bases antárticas españolas y ha llevado a cabo estancias de investigación en las regiones heladas del hemisferio norte, tanto el archipiélago de Svalbard como en Groenlandia. Toda una vida llena de experiencias que hoy comparte con nosotros. Más información en https://cienciaes.com
Hace algo más de veinte años Jorge Laborda comentaba, en un artículo, el asunto de la nutrición y de la inmunidad desde el punto de vista de las enfermedades autoinmunitarias, estas que son causadas por un ataque del sistema inmunitario a nuestros propio órganos y tejidos, a los que, de buenas a primeras, identifican ahora como enemigos que hay que erradicar ¿Puede un mal estado nutritivo ayudar a desencadenar alguna enfermedad autoinmunitaria? Hace cuatro lustros comenzaba a quedar claro que esto podía ser así, en particular en el caso de las personas obesas. Hoy Jorge explica lo que contaba por aquel entonces, y, como es habitual, da un breve repaso a los avances y descubrimientos sobre este asunto que se han producido en las dos últimas décadas. Más información en https://cienciaes.com
El ozono es un gas cuyas moléculas están formadas por tres átomos de oxígeno que, sobre la superficie terrestre, tiene tanto origen natural, en rayos de tormenta y océanos, como artificial, usado como desinfectante y en muchos procesos industriales. Pero es en las capas altas de la atmósfera donde su existencia es vital para nosotros. En la estratosfera, en alturas que rondan los 25 kilómetros, el ozono se convierte en una especie de defensor de la vida que se desenvuelve en la superficie. Y es que, en esos lugares, el ozono bloquea la radiación ultravioleta más dañina procedente del Sol e impide que llegue hasta nosotros. Pero esa capa de ozono protectora ha sufrido cambios notables durante los últimos 50 años debido a la acción de compuestos denominados clorofluorocarbonos o CFC. liberados por el ser humano, que destruyen en el ozono estratosférico y ponen en peligro a los seres vivos. Por suerte para nosotros los gobiernos de todo el planeta se pusieron de acuerdo para reducirlos y el ozono se está recuperando. No obstante, esa recuperación no es todo lo rápida que debiera porque los CFCs no son los únicos factores que atacan al ozono. Una artículo publicado en Nature Climate Change por nuestro invitado, Julián Villamayor, investigador posdoctoral en el Departamento de Química Atmosférica y el Clima del Instituto de Química Física Blas Cabrera, llama la atención sobre otros productos destructores del ozono que se conocen como halógenos de vida corta. Más información en https://cienciaes.com
El adenocarcinoma de páncreas es uno de los tumores más peligrosos. Este tipo de tumor supone la tercera causa principal de muerte por cáncer en los Estados Unidos y la séptima a nivel mundial. Por desgracia, su incidencia va en aumento, pero su tasa de supervivencia es pequeña, de solo el doce por ciento de los pacientes, una tasa que ha permanecido prácticamente invariable en los últimos sesenta años, y eso a pesar de los enormes avances realizados para tratar y curar otros tipos de cáncer. En este estado de cosas, investigadores del Instituto del Cáncer Sloan Kettering de Nueva York, tuvieron la idea de intentar utilizar la tecnología de las vacunas de ARN mensajero, similares a las que todos hemos recibido durante la pandemia de COVID-19, para estimular al sistema inmunitario de cada paciente con los nuevos antígenos que, por mutaciones al azar, ha ido generando su tumor particular. En un primer ensayo, estudiaron su eficacia en dieciséis pacientes de adenocarcinoma de páncreas y encontraron que la vacuna resulta eficaz en ocho de ellos. Es un buen comienzo. Más información en https://cienciaes.com
Javier Moldón, radioastrónomo del Instituto de Astrofísica de Andalucía, nos invita hoy a viajar más de 400 millones de años luz hasta pequeña galaxia que, hasta el 7 de marzo de 2020, no había mostrado ninguna característica especial. Pero todo cambió aquel día cuando los astrónomos se vieron sorprendidos por un fogonazo de energía procedente de la galaxia. Pronto se confirmó que se trataba de una supernova, un fenómeno catastrófico que desprendió en unos momentos tanta energía como la galaxia entera. Pero no era una supernova corriente, sino un sistema doble, cuyas características han sido analizadas estudiando la señal de radio procedente de la explosión. Los resultados han sido publicados en la revista Nature por un grupo de investigadores entre los que figura Javier Moldón. Más información en https://cienciaes.com
¿Quieres pasar a la posteridad? ¿Te gustaría que un asteroide llevara tu nombre? ¿O simplemente tienes curiosidad por saber cómo se pone nombre a esos cuerpos celestes? En cualquier caso, te interesará escuchar por qué los asteroides tienen nombres de seres mitológicos, de ciudades, de escritores y científicos famosos, de cantantes de rock o de esposas amantísimas. Todos esos nombres y muchos más pueblan los cielos. Unos nombres a los que, con muchísima suerte y si sigue los consejos de Germán Fernández, podrá añadir el suyo, Mas información en http://cienciaes.com y Radio Cienciaes.
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