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Pocas imágenes de desastres naturales son tan impactantes como las que se observaron en las orillas del Mar Menor en el otoño de 2019 y verano de 2021. Donde en otros tiempos había aguas cristalinas y llenas de vida, en aquellos momentos se acumularon toneladas de peces muertos o agonizantes inmersos en aguas turbias de color verdoso y maloliente. La catástrofe fue producto de varios factores que se habían ido acumulando durante el último siglo: vertidos agrícolas cargados de nutrientes, un desarrollo turístico desmedido y condiciones climáticas adversas. No existen remedios mágicos que resuelvan el problema de la noche a la mañana, pero científicos como nuestra invitada, Marina Albentosa Verdú, piensan que la situación es reversible y el Mar Menor puede recuperar la salud perdida. Además de imprescindibles actuaciones en el entorno, Marina y un equipo de investigadores de muy diversa procedencia proponen utilizar ostras como agentes naturales que filtren el agua, se alimenten del exceso de microalgas, estabilicen los sedimentos y ayuden a eliminar las aportaciones de nitratos que contaminan el entorno. Más información en https://cienciaes.com
Hace veinte años escribía sobre el papel de algunas hormonas sexuales en las diferencias cognitivas a la hora de orientarse en el espacio entre hombres y mujeres. Comentaba entonces que Barbara y Alan Pease habían publicado un interesante libro titulado "Por qué los hombres no escuchan y las mujeres no pueden leer los mapas". En él, se explicaba, desde un punto de vista divertido pero no exento de base científica, la razón de algunas de las diferencias entre las habilidades mentales de hombres y mujeres. A pesar de los años transcurridos desde entonces, el tema de las diferencias en capacidades intelectuales y cognitivas entre hombres y mujeres sigue estando de actualidad. Os invito a escuchar lo que se decía entonces y lo que se ha averiguado sobre el tema. Más información en https://cienciaes.com
¿Qué relación existe entre un tsunami, la ionosfera y los sistemas de navegación por satélite? En 1964, tuvo lugar en Alaska un terremoto de gran magnitud. Además de la destrucción provocada por el movimiento sísmico, el terremoto generó un tsunami devastador que llegó a producir una ola de 67 metros de altura en la ensenada de Valdez. Aquella fue la primera ocasión en la que se pudo comprobar la existencia de una conexión entre el tsunami y la ionosfera, la capa ionizada que existe en la alta atmósfera. Ahora, gracias a la perturbación que la ionosfera introduce en las señales de los sistemas de navegación por satélite, GNSS, los científicos han descubierto que un tsunami puede ser detectado minutos antes de sembrar la destrucción en la costa. Así pues, la monitorización de la ionosfera podría activar sistemas de alerta temprana para las poblaciones costeras . Pero hay más, existen aplicaciones de los sistemas de navegación por satélite en el campo de la geodinámica, la sismología, el cálculo de los parámetros de orientación de la tierra y, por supuesto, para determinar la hora de referencia. Hoy comenta estas aplicaciones Víctor Puente, investigador del Instituto Geográfico Nacional. Más información en https://cienciaes.com
Gracias al descubrimiento y comprensión de los mecanismos de acción de las células T citotóxicas (los linfocitos T CD8 activados) y de las células Natural Killer (NK) se han podido desarrollar procedimientos antitumorales muy prometedores que, obedientemente, matan a las células cancerosas. Son los sistemas llamados T-CAR y NK-CAR. Los investigadores han modificado genéticamente esas células del sistema inmunitario de manera que se pueda dirigir su acción contra células tumorales, en particular contra las células causantes de diversos tipos de leucemias. La idea no es otra que la de equipar a estas células con receptores de diseño capaces de enviar una señal activadora asesina cuando detecten a moléculas de nuestra elección, como puede ser un antígeno específico de un tipo tumoral concreto al que las células NK o T CD8 no responden de manera natural. Estos receptores de diseño son los llamados CAR. Habrá que esperar a los resultados de ensayos clínicos para confirmar si esta nueva estrategia antitumoral es segura y tiene éxito. Más información en https://cienciaes.com
Hace tres décadas, en los años noventa, la biología molecular revolucionó la clasificación de los seres vivos. Hasta entonces, las clasificaciones estaban basadas exclusivamente en caracteres anatómicos, lo que en muchos casos indujo a error. Por ejemplo, se creía que los parientes más cercanos de los hipopótamos eran los cerdos y jabalíes hasta que la genética demostró que están más próximos a los rumiantes. Pero lo más sorprendente es que tampoco los rumiantes son los parientes más cercanos de los hipopótamos; los parientes vivos más cercanos de los hipopótamos son... los cetáceos, o sea, las ballenas y delfines. Así que los cetáceos se tienen que clasificar dentro del grupo de los ungulados, con las vacas, los cerdos, los ciervos, los antílopes, los camellos... Más información en https://cienciaes.com
¿Qué tienen en común para la ciencia el estudio de Ötzi, el llamado hombre de los hielos, las pinturas prehistóricas de las cuevas de Altamira, las delicadas y detalladas miniaturas existentes en los manuscritos miniados de la Edad Media, las esculturas de la Catedral de Burgos, los cristales enormes de la geoda de Pulpí, en Almería, o los meteoritos de origen marciano? La respuesta es una técnica no invasiva conocida como espectroscopía Raman. No es la primera vez que hablamos de ella, hace unos meses, el Catedrático de Cristalografía y Mineralogía de la Universidad de Valladolid, Fernando Rull, nos explicó como esta tecnología ayuda a identificar los minerales que existen en Marte. Sin embargo, como suele suceder en ciencia, antes de desarrollar instrumentos que ayuden a la investigación espacial, las tecnologías utilizadas en ellos han sido desarrolladas para otros cometidos. Este es el caso de la espectroscopía Raman. Fernando Rull y su equipo llevan años utilizándola para estudiar los componentes minerales y los procesos químicos que tienen lugar en el extenso patrimonio geológico y cultural de la Tierra. Han sido pioneros en el desarrollo de instrumentos Raman portátiles, que se han utilizado para intentar determinar, sobre todo, que materiales usaban en la ejecución de obras de arte y la manera en la que se aplicaban. Más información en https://cienciaes.com
¿A qué se debe la sequedad y rugosidad que notamos en la boca y en la garganta al beber un vino? Es consecuencia de una propiedad organoléptica que poseen determinadas sustancias, denominada astringencia. La astringencia está relacionada con el sentido del tacto y no debemos confundirla con el gusto amargo, puesto que no es un gusto, sino una sensación en la boca de sequedad, aspereza y rugosidad. Los taninos junto con los antocianos son las moléculas que mayor influencia tienen sobre la astringencia del vino. Simplificando, podríamos decir que los taninos son los que aportan mayoritariamente la astringencia y los antocianos el color, pero en realidad no es tan sencillo, ya que las transformaciones que sufren estas moléculas, las que adquieren en la barrica, los cambios en el pH, la temperatura y sus interrelaciones con otros componentes del vino, van a ser determinantes en el sabor del vino cuando nos llega a la copa. Escuchad las explicaciones de Miguel Pocoví Mieras en esta nueva entrega del "Quilo de mi Profe". Más información en https://cienciaes.com
Didymos es el nombre con el que se bautizó a un asteroide de 780 metros de diámetro que emplea dos años en dar una vuelta completa alrededor del Sol. En sus idas y venidas se acerca a una decena de millones de kilómetros de la Tierra, suficientemente lejos como para no suponer una amenaza. Didymos tiene una pequeña luna, Dimorphos, que se ha convertido en protagonista de una de las historias más impactantes de la actualidad. El pasado 26 de septiembre, la nave DART (Double Asteroid Redirection Test) chocó violentamente contra Dimorphos, un choque planificado por NASA para probar la capacidad de la tecnología actual para provocar un cambio en la trayectoria de un cuerpo, algo que un día, tal vez, pueda salvarnos de una catástrofe como la que, a finales del Cretácico, acabó con la mayor parte de las criaturas vivas del a Tierra, entre ellas, los dinosaurios. La investigadoras del IAC, Julia de León, explica lo sucedido y las consecuencias de la misión. Más información en Https://cienciaes.com
Desde que la Humanidad aprendió a cultivar plantas y a criar animales los seres humanos se convirtieron en ingenieros genéticos. Algún genio anónimo comenzó a seleccionar los mejores ejemplares para reproducirlos entre ellos y lograr así razas o variedades de animales y plantas mejoradas. Se generaban así animales cisgénicos (cis, al mismo lado), por oposición a los hoy temidos transgénicos (trans, al otro lado). Para evitar los efectos negativos debidos a la repulsa a los transgénicos, apareció una nueva tecnología, llamada TILLING, que permite generar gran cantidad de plantas o animales mutantes y luego seleccionar aquellas mutaciones que sean beneficiosas. ¿Cómo funciona esta tecnología? Jorge Laborda lo explica hoy en este episodio de Quilo de Ciencia. Más información en https://cienciaes.com
Cuando hablamos del nivel de mares y océanos estamos utilizando un concepto que, en la realidad, resulta muy difícil de medir. La superficie de las masas oceánicas cambia de nivel continuamente forzada por la influencia gravitatoria de la Luna y el Sol, por la fuerza de los vientos y otros fenómenos meteorológicos, por los cambios de temperatura y salinidad de las aguas o, incluso, por las variaciones que experimenta el terreno cuando éste se hunde o se eleva obedeciendo a las tensiones a las que está sometido. Con todos estos factores, como comenta hoy Victor Martín Guijarro, ingeniero geógrafo del Instituto Geográfico Nacional (IGN), las masas líquidas del planeta necesitan estar sometidas a una monitorización continua que detecte los cambios y permita calcular los valores apropiados en cada momento y lugar; unos datos que posteriormente son utilizados para el control de los procesos costeros, cambio climático, navegación marítima, control de tsunamis, etc. El instituto Geográfico Nacional participa en esa tarea con una Red de mareógrafos, es decir, aparatos diseñados para detectar los cambios de nivel en las aguas. Más información en https://cienciaes.com
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