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¿Somos los humanos tan únicos y diferentes de nuestros parientes en la evolución, como los neandertales y los chimpancés? Un estudio reciente, realizado por investigadores de la Universidad de Washington y el primero que busca encontrar diferencias que ha fijado la evolución a nivel de los genes, indica que existen 267 genes exclusivos de los humanos. El estudio indica, además, que las mayores diferencias entre los genes de chimpancés, neandertales y humanos se dan en las regiones que regulan la expresión de los genes y no en las que contienen la información para fabricar proteínas. Se postula que esos genes que marcan la diferencia podrían ser los responsables de características como la creatividad, la conciencia o la cooperación. Más información en https://cienciaes.com
El primer animal clonado fue la famosa oveja Dolly, que nació en 1996. En aquellos años, se hablaba de clonar las mejores vacas lecheras, las mejores ovejas y terneros para dar carne, o las mejores gallinas ponedoras. También los animales de compañía tenían su interés. Así, en el año 2002, se publicó que se había podido clonar con éxito una gata, que resultó ser muy diferente de la original ¿por qué el animal clonado y su clon eran diferentes? Este curioso caso reveló que el proceso: la inactivación del cromosoma X. Hoy existen compañías privadas dedicadas al clonado de animales de compañía, en particular de gatos, perros e incluso caballos. No obstante, la clonación de mascotas ha revelado que la copia auténtica de un animal con sus características físicas y, sobre todo, psicológicas y temperamentales, es imposible. Todos somos únicos e irrepetibles, incluso los clones. Más información en https://cienciaes.com
Echar la vista atrás para intentar vislumbrar el pasado de nuestra especie es un reto impresionante porque de nuestros antepasados más lejanos apenas se han encontrado unos pocos fósiles, escasos y dispersos. Sin embargo, una criatura que vive en la actualidad, conocida como chimpancé de sabana, se enfrenta en estos momentos a retos similares a los que tuvieron que afrontar nuestros más remotos ancestros. Esa es la razón por la que estos simios se han convertido en modelos vivientes que nos permiten entender la evolución humana. Así se deduce del contenido del trabajo codirigido por nuestra invitada en Hablando con Científicos, Adriana Hernandez Aguilar y publicado en la revista en la revista científica Evolutionary Anthropology. Más información en https://cienciaes.com
Los científicos que le siguen la pista al virus, epidemiólogos, genetistas, virólogos, señalan que puede haber tres posibles futuros para el coronavirus. El primero, y el más optimista para nosotros, es que el virus no pueda eludir la acción de las vacunas. Una segunda posibilidad es que el virus logre evadir parcialmente las defensas inmunitarias generadas por las vacunas, pero que, al hacerlo, pague un precio alto: volverse menos infeccioso o letal. La tercera puede presentar un futuro más oscuro. Si el virus acumula mutaciones que le faciliten evadir la inmunidad sin sufrir una reducción considerable en su capacidad de transmisión y su letalidad, se dará un preocupante cambio evolutivo en su biología. Pero, ni aún así, el escenario es asustador. Estamos en una posición afortunada, es posible modificar de forma rápida nuestras vacunas, aunque el problema serio vendrá al momento de hacerla llegar a millones de brazos, un esfuerzo colosal si consideramos que ni siquiera se ha logrado vacunar a una décima parte de la población mundial con las vacunas que ya tenemos. Más información en https://cienciaes.com
Hoy hablamos de uno de los genes más frecuentemente implicados en el desarrollo del cáncer, el gen Kras, llamado así porque se identificó en el genoma del virus del sarcoma, descubierto por el científico Alemán Werner H. Kirsten. El gen Kras, cuando muta, produce una proteína, llamada KRAS, pero con mayúsculas, que se encuentra activada todo el tiempo. Esta activación envía una señal constante al interior celular que indica que la célula debe reproducirse. Esto, junto con otros procesos que también implican cambios genéticos, puede acabar por causar un cáncer. Este descubrimiento abría la puerta a estrategias terapéuticas dirigidas a bloquear la acción de los oncogenes Kras para detener ciertos tipos de cáncer ¿Se ha convertido en realidad lo prometido? Me atrevo a decir que, si no se han cumplido todas, numerosos equipos de investigación en todo el mundo continúan trabajando a buen ritmo para hacerlas realidad por completo. Más información en https://cienciaes.com
Desde finales del siglo pasado se están produciendo aumentos esporádicos, y cada vez más frecuentes, de la temperatura en las aguas someras de casi todos los océanos. En esas aguas de poca profundidad se encuentran los ecosistemas más ricos y bellos del planeta: los arrecifes de coral. El calentamiento del agua provoca estrés en muchas especies de corales que, en el caso más dramático, pierden las algas fotosintéticas con las que viven en simbiosis y se produce un efecto de blanqueamiento que puede acabar con la vida de estas extraordinarias criaturas y con todo el ecosistema que se beneficia de ellas. Viridiana Avila Magaña, mexicana, investigadora posdoctoral en el Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Colorado Boulder, estudia cómo cambia la expresión de los genes de los componentes del coral cuando se eleva la temperatura del agua. Más información en https://cienciaes.com
Yunnan es hoy en día una región montañosa del sur de China que goza de un clima subtropical húmedo, pero hace unos 520 millones de años, en el Cámbrico inferior, se encontraba bajo el mar, cerca de la costa del supercontinente de Gondwana. Allí existía uno de los primeros ecosistemas complejos que conocemos y sus restos se han conservado de forma extraordinaria en los yacimientos de Chengjiang. Los fósiles se extienden por diez mil kilómetros cuadrados y se conservan no solo los esqueletos y tejidos duros, sino también las partes blandas y los rastros de una gran variedad de organismos que constituyen un testimonio de la diversificación de la vida en la Tierra. En uno de los yacimientos se han encontrado cientos de especímenes juveniles, lo que ha permitido además estudiar el desarrollo de muchos de estos animales. Más información en https://cienciaes.com.
En 1998 el biólogo Richard Lenski, inició un experimento que habría de durar 33 años y sería un estudio ejemplar de la evolución. Lo que hizo fue dividir una población inicial de la conocida bacteria E coli y dividirla en doce tubos de cultivo con los debidos nutrientes; los mantuvo a 37 grados centígrados y cada día tomaba siete gotas y las transfería a doce nuevos frascos. El estudio le permitió a Lenski, tener en sus manos 70.000 generaciones de la bacteria. Generación tras generación las bacterias fueron evolucionando. En una ocasión observó que uno de los tubos estaba inusualmente turbio, indicación de que la población bacteriana había aumentado muchísimo más. El análisis del medio de cultivo reveló que, en lugar de la glucosa de siempre, esas bacterias se estaban alimentando de otro elemento, un citrato, que les potenciaba el crecimiento. Nunca más se repitió el fenómeno. Se lo llamó "momento citrato". Más información en https://cienciaes.com
En estos momentos, se han cumplido algo más de 40 años desde el inicio "oficial" de la pandemia de SIDA, causada por el virus VIH, de la que comenzó a conocerse su existencia allá por el mes de mayo de 1981. Algo más de veinte años más tarde, Jorge Laborda escribía un artículo en el que relataba el efecto beneficioso sobre el progreso del SIDA de la infección simultánea del virus del VIH con otro virus. Se trataba de un descubrimiento bastante sorprendente que revelaba que un virus "benévolo", denominado Pegivirus humano o GBV-C, puede interferir con la infección del VIH y mitigar la enfermedad que este causa. Varios trabajos de investigación publicados recientemente confirman la interferencia que el virus C ejerce sobre el virus VIH. Estos estudios pueden ser de gran utilidad no solo para la lucha anti-SIDA, sino para la lucha contra los virus, en general. Más información en https://cienciaes.com
Algo cotidiano como consumir unas pipas de girasol, cacahuetes o un melocotón puede tener efectos nocivos en algunas personas. Unas sufren síntomas leves, como inflamación o picores, otras, tras la ingesta del alimento, sufren cólicos o diarreas y, en algunos casos, la reacción puede tener consecuencias graves y potencialmente mortales. Así se manifiestan las llamadas alergias alimentarias. Las personas que padecen esas reacciones alérgicas tienen su sistema inmunitario que identifica a algunas de las moléculas existentes en los alimentos como enemigos y, ante la ingesta, reacciona con todas las armas disponibles como si se tratara de la invasión de un microorganismo patógeno. Descubrir cuáles son las sustancias que provocan la reacción alérgica a los alimentos vegetales y desentrañar los mecanismos moleculares que tienen lugar durante el proceso es el campo de investigación de nuestra invitada hoy en Hablando con Científicos. Araceli Díaz Perales, Catedrática del Departamento de Biotecnología y Biología vegetal e Investigadora principal del Laboratorio de Alergenos en el Centro para la biotecnología y genómica de plantas (UPM-INIA). Más información en Https://cienciaes.com
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