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Inmunólogos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington, en Missouri, han estudiado lo que llaman el vigor de las células B. Para ello tomaron muestras de los lóbulos linfáticos de personas vacunadas. Lo que encontraron fue una maravilla: células B pequeñitas, aún sin entrenar, agrupadas en lo que llamaron centros germinales. Las células B en estos centros mutan sus genes al azar, creando un set entero de nuevos anticuerpos. Esas células, que producen el mejor repertorio de anticuerpos, se embarcan en un proceso evolutivo que aumenta la habilidad del sistema inmunitario para atacar cualquier variante que pueda aparecer eventualmente. Los investigadores inicialmente describieron que esos centros germinales persistían por hasta 15 semanas después de la inmunización con las vacunas hechas con el ARN mensajero, mucho más tiempo que el observado jamás con las vacunas que usan las anteriores tecnologías y para otras enfermedades. Para su sorpresa, pasados seis meses, los campos de entrenamiento seguían andando. Más información en https://cienciaes.com
¿Qué podemos decir hoy sobre la influencia de los genes en el comportamiento, en particular en el comportamiento agresivo? Los estudios que se han producido en las últimas dos décadas han dejado claro que existen numerosas variantes de genes que afectan al comportamiento agresivo, y también al comportamiento suicida, que no deja de ser una agresión contra uno mismo. Sin embargo, no existe un único gen de la agresión ¿Cuáles son los genes más importantes? Aquellos que fabrican proteínas relacionadas con la comunicación a las neuronas entre sí. Los estudios también han demostrado que los genes no actúan solos, además intervienen otros genes y el ambiente. Un ambiente agresivo y estresante puede exacerbar un comportamiento agresivo y determinadas mutaciones podrán afectar al comportamiento dependiendo de qué otras variantes de genes las acompañen. Más información en https://cienciaes.com
La historia que hoy nos cuenta Jorge Laborda en este capitulo octavo sobre el Sistema Inmunitario tiene un protagonista de excepción: el linfocito T. Podríamos pensar que se trata de células de defensa iguales entre sí, pero la realidad es muchísimo más compleja y, a la vez, maravillosa. Los linfocitos T existen por millones y todos ellos son diferentes. A lo largo de su vida, cada uno de ellos pasa por una fase de formación en la que lo primero que aprenden es a reconocer lo propio, es decir, aquellas moléculas que pertenecen a nuestras propias células. Una vez superada esta fase de aprendizaje para evitar daños colaterales que serían peligrosos, se preparan para reconocer lo "ajeno" es decir, aquellas moléculas o antígenos que pueden identificar a un invasor. Otras células del sistema inmunitario presentan esos antígenos a los linfocitos T en los ganglios linfáticos y, cuando uno de ellos conecta con una molécula, se activa y comienza una cascada de cambios que desembocan en estrategias de extraordinaria complejidad y eficacia contra el enemigo. Más información en https://cienciaes.com
El beneficio de usar medicamentos para aliviar la esquizofrenia o el desorden bipolar es enorme. Los pacientes que usan medicamentos antipsicóticos necesitan tomarlos en forma oral o en inyecciones; las medicinas deben pasar primero por el cuerpo en su camino, vía el torrente sanguíneo, al cerebro. Sin embargo, estos medicamentos pueden producir efectos secundarios y requieren que los afectados los tomen a diario, incluso varias veces al día ¿Sería posible suprimir los indeseables efectos secundarios y encima aumentar la eficacia del medicamento? Pues justo eso es lo que han logrado científicos usando la bioingeniería. El resultado es un spray nasal que entrega las medicinas directamente en el cerebro. Más información en https://CienciaEs.com
Los efectos sobre la salud de la radiación utilizada en telefonía móvil es un tema que no solo no nos ha abandonado desde que surgió, hacia finales del pasado siglo, sino que ha ido tal vez aumentando en importancia. A principios de 2002, una noticia relativa a alarmantes casos de cáncer infantil en el colegio García Quintana de Valladolid, que algunos atribuyeron a la presencia de antenas de telefonía móvil en los alrededores del colegio, desató las alarmas. Ya entonces Jorge Laborda escribía un artículo sobre el tema y ahora se pregunta: ¿Qué hemos averiguado hoy sobre los efectos de la radiación electromagnética usada en telefonía móvil? Una reciente revisión, publicada en marzo de 2021, de los 107 últimos estudios realizados sobre este asunto indica que no se ha podido encontrar evidencia rigurosa que muestre efectos perniciosos de este tipo de radiación. Más información en https://cienciaes.com
A estas alturas de la pandemia, a muchos de nosotros nos han hecho un test de antígenos o de anticuerpos. Estas pruebas diagnósticas necesitan utilizar componentes del virus que hay que generar y las plantas son posibles fábricas de las proteínas del coronavirus, por supuesto modificadas adecuadamente mediante técnicas de biotecnología vegetal. Eso es lo que ha hecho nuestro invitado, Fernando Ponz Ascaso, y su equipo del INIA junto con otros grupos de investigación. La planta utilizada se llama Nicotiana benthamiana, es de origen australiano y ha sido modificada para que genere una proteína del coronavirus SARS-Cov-2, la proteína N. Esta no es la proteína utilizada habitualmente en los test actuales pero tiene, entre otras, la ventaja de que podría distinguir entre las personas que han sido vacunadas de las que sí han sido infectadas por el virus. Más información en https://cienciaes.com
Es incontable el número de científicos que están por detrás del desarrollo de las actuales vacunas contra el coronavirus. Sin embargo, queremos destacar el trabajo de Katalin Karikó una investigadora nacida en Hungría, hija de un carnicero, que tras completar sus estudios de microbiología y al conseguir su doctorado, decidió volar a Estados Unidos con su esposo y su hija de dos años con el poquísimo dinero que lograron juntar vendiendo todo lo que tenían, cosido dentro de un oso de peluche. Tras muchísimos inconvenientes, logró un trabajo como investigadora en la Universidad de Pensilvania, pero al no tener los apoyos suficientes, pasaba de un laboratorio a otro, buscando siempre mejorar y mantenerse trabajando en lo único que le importaba: demostrar que el ARN podía usarse para tratar un puñado de enfermedades. Su trabajo, pionero y nada convencional está detrás de la creación de las dos vacunas más novedosas de la historia. Más información en https://cienciaes.com
Al principio del siglo XXI, el tema de la terapia de enfermedades degenerativas con células madre levantaba apasionados debates, no solo sobre la ciencia que la sustentaba, sino también sobre la ética de su uso. Durante estas dos décadas no se han producido avances rompedores. La única terapia aprobada para su uso por las autoridades sanitarias, en 2016, es el trasplante de células madre hematopoyéticas, que pueden provenir de la sangre, de la médula ósea o del cordón umbilical. El uso de células madre se ha estudiado también para reparar el daño producido en el corazón tras un infarto de miocardio, o para acelerar la cicatrización de fístulas resistentes a otros tratamientos. Sin embargo, no hay todavía una terapia basada en células madre que permita curar o paliar otras enfermedades como la diabetes de tipo 1, la enfermedad de Parkinson o la de Alzheimer. Hoy, la terapia con células madre aún no ha cumplido lo que prometía hace dos décadas. Más información en https://cienciaes.com
En algunos lugares de la superficie marciana, las naves que orbitan el planeta han tomado imágenes que muestran accidentes geográficos de pequeño tamaño que han llamado la atención de científicos. Se trata de unos círculos oscuros, de dimensiones entre cien y doscientos metros de diámetro, conocidos como cráteres de pozo o tragaluces de túneles de lava, que pueden ser las puertas de entrada hacia cuevas o pozos que se extienden bajo la superficie del planeta. Daniel Viúdez, investigador del Centro de Astrobiología (CSIC-INTA) e invitado en Hablando con Científicos, ha publicado en la revista Icarus un estudio que indica que esos lugares pueden contener espacios protegidos de la dañina radiación ultravioleta que llega hasta la superficie del Planeta Rojo, unos lugares donde se podrían dar condiciones aptas para la existencia de ciertas formas de vida. Más información en https://cienciaes.com
En 1957 se encontró en las cercanías del faro de Slip Point, en la costa de Washington, al sur, de la isla canadiense de Vancouver, una mandíbula y un fragmento de cráneo, restos fósiles de un mamífero carnívoro desconocido. En 1960, el paleontólogo Ruben A. Stirton, del Museo de Paleontología de la Universidad de Berkeley, creó para ellos la nueva especie Kolponomos clallamensis, aunque no sin polémica. Años después, tras la aparición de otros restos se llegó a la conclusión de que Kolponomos fue uno de los primeros intentos de vuelta al medio acuático de la línea evolutiva que, a partir de los osos, o más bien de sus antepasados, condujo a la aparición de los pinnípedos: focas, morsas y leones marinos. Vivía en la costa noroeste de Norteamérica, y ocupaba un nicho semejante al de dos mamiferos marinos actuales: la nutria marina y la morsa. Más información en https://cienciaes.com
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