Cuando te pido que me escuches y
tú empiezas a dar consejos,
no estás haciendo lo que te pido.
Cuando te pido que me escuches y tú me dices por qué
no debo sentirme así
estás hiriendo mis sentimientos.
Cuando te pido que me escuches y
tú imaginas que has de hacer algo para resolver el problema
me has defraudado por extraño que te parezca.
Por lo que, haz el favor, solo escúchame
e intenta comprenderme.
Y si quieres hablar,
espera unos minutos
y yo te prometo que te escucharé
Una adaptación libre del poema “Escuchar” de Leo Buscaglia