Niño rebelde, pésimo estudiante y eximio dibujante, Santiago Ramón y Cajal fue obligado por su padre a estudiar medicina. Combatió en dos guerras, fue ajedrecista, astrónomo aficionado, fotógrafo, editor, y además se dio tiempo para revolucionar la ciencia con sus investigaciones que lo llevaron a recibir el Premio Nobel de Medicina. El padre de la neurobiología moderna también se dedicó a la formación de los futuros científicos. Para ellos escribió "Consejos para jóvenes investigadores" una mezcla de ensayo, autobiografía y manual cuyo objetivo era ayudar a los nuevos científicos, pero, en el contexto actual, cualquier lector puede encontrar reflexiones lúcidas y sorprendentes en este libro escrito en 1897.